PORLAMAR, ISLA DE MARGARITA

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El 8 de septiembre
El gran día

 

El 8 de septiembre

El gran día

El 8 de septiembre es el gran día. El pueblo del Valle del Espíritu Santo se viste de fiesta para celebrar el día que la “Virgencita” acerca su divina gracia a sus devotos, no sólo de la Isla sino de toda Venezuela y hasta de países hermanos. La Isla entera está de fiesta. Todos acuden a las fiestas, porque se han organizado bazares, pista de baile, ventas de comida, juegos de azar, música por todas partes. Y, por supuesto, la misa celebrada, las comuniones colectivas y la presentación de las ofrendas, todo en el marco festivo que el pueblo tributa a la “Virgen Divina”. Para ese día, el día de la natividad de María Santísima, la imagen dejará su Santuario para asistir, vestida de gala, al oficio litúrgico y para recibir la ofrenda de sus devotos. La estrecha y larga callejuela que une la entrada del pueblo al Santuario, es una masa de cabezas y hombros que bulle de un lado a otro. Las campanas anuncian la cercanía del momento durante el año y le hacen coro los fuegos artificiales y la música. Se abren las puertas del Santuario y la marea humana, que ha dejado un breve espacio para que avance la Gran Diosa, en hombros de sus devotos, a su lado, los prelados y las personalidades públicas y militares de la Isla. Y allá va la Purísima. Un resplandor blanco entre la multitud que aplaude sin cesar, le canta, le lanza flores. Los músicos que encabezan la procesión interpretan una y otra vez el Himno Oficial “Gloria y Pres”, cuya letra se atribuye a José Sixto Cedeño y la música a Cruz Fermín. A su regreso, luego de ser paseada por los alrededores de la plaza General en Jefe Santiago Mariño, los alrededores del Museo Diocesano y la explanada, se detiene el paso mientras la multitud le celebra su cumpleaños con canciones y ritmos de jolgorio. Tal parece que la Imagen está viva, que es la misma Madre de Dios, la que ha hecho presencia para ofrecer a sus fieles devotos la más tierna y dulce de sus miradas. La Imagen de la Virgen del Valle es casi real, y sus seguidores le cantan, la aplauden y hasta la ofrendan con flores, acrecentando su belleza y el halo milagroso que ha hecho de ella una de las Vírgenes más veneradas en el Oriente y en todo el país. Muchos han decidido dedicarle hermosas poesías como el caso de: Heraclio Narváez Alfonzo, quien se desconsoló por uno de los viajes que había emprendido la Purísima, le dedicó este Galerón: ¡Se fue la Virgen del Valle! La Isla quedó vacía, sin luz, sin vida, sin aire, hueca de toda esperanza como si no hubiera nadie. Toda el alma de esta tierra al mar se ha ido de viaje. Quedamos a la deriva, sin tener ya quien nos salve. Cuando menos lo esperábamos, al esfumarse la tarde, sin quererlo, triste ñero. ¡Se fue la Virgen del Valle! Así como Heraclio Narváez Alfonzo, le dedicaron sus galerones, hay muchas otras obras como ésta. “Sobre la cresta del mar en la noche de tormenta, la barca el casco revienta a punto de zozobrar, el pescador a clamar a su Virgen reverente, le ofrece piadosamente un coralillo encarnado y un fino nácar cuajado de perlas de rico Oriente”.

“Folklore”

Como hay poesía también el pueblo le ha dedicado una parte de su folklore. No hay Virgen más poderosa que la del Valle, María. Porque ella en un solo día libra de todas las cosas.