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Esto es lo que gana el presidente de Estados Unidos

 

Esto es lo que gana el presidente de Estados Unidos

El próximo presidente de Estados Unidos recibirá un salario anual de 400.000 dólares, además de una asignación para gastos extra de 50.000 dólares al año, publicó El Comercio de Perú. Según consigna Business Insider, “entre 1789 y la actualidad, ha habido cinco aumentos de sueldo, el más reciente sucedió en 2001, cuando el Congreso duplicó el salario presidencial de 200.000 a 400.000 dólares”. Además, el mandatario, como la mayoría de los empleados de alto nivel en EEUU, recibe otros beneficios como el transporte gratuito en la limusina presidencial, Marine One, y el avión presidencial Air Force One. También vive sin costo en la Casa Blanca, una mansión valuada en más de 110 millones de dólares. Cuando dejan el cargo, los exjefes de Estado reciben una pensión anual de cerca de 200.000 dólares, seguro médico, viajes oficiales pagados y una oficina. En mencionado medio señala que el primer presidente de EEUU, George Washington, ganó 25.000 dólares al año en 1789. Al tipo de cambio actual, esta cifra equivale a unos 600.000 dólares.


Angela Merkel: La victoria de Clinton ayudaría a igualar a mujeres y hombres

La canciller alemana, Angela Merkel, afirmó ayer que si la candidata demócrata estadounidense Hillary Clinton gana las elecciones las mujeres estarán “más cerca” de alcanzar la igualdad con los hombres en el reparto de puestos de poder, reseña EFE. Merkel realizó estas declaraciones en la rueda de prensa que siguió a su reunión en la Cancillería con la primera ministra noruega, Erna Solberg, tras ser preguntada qué supondría que una mujer -como ellas dos- alcanzase la presidencia de Estados Unidos. “Estaremos más cerca de alcanzar el equilibrio” entre mujeres y hombres en puestos directivos, apuntó la canciller. Solberg, por su parte, consideró que sería “inspirador para muchas mujeres” que Clinton ganase las elecciones, porque subrayaría el hecho de que “la política no es sólo cosa de hombres”. No obstante, la primera ministra noruega destacó que, aunque hay un creciente número de mujeres al frente de gobiernos y países, no conforman ninguna red. Merkel, preguntada sobre si percibía diferencias en cuanto a las posibles políticas exteriores de Clinton y el candidato republicano, Donald Trump, se limitó a decir que la “relación transatlántica” es clave para Alemania. “Hoy es un día importante para la democracia en Estados Unidos. Los votantes decidirán hoy. Esperamos con emoción los resultados”, afirmó la canciller. El Gobierno alemán se ha mostrado siempre cauto con respecto a las elecciones en Estados Unidos y ha evitado en todo momento apoyar a alguno de los candidatos.


La América de Clinton

Por Marc Bassets

Un viaje de un año y medio en busca de los Estados Unidos de Hillary Clinton, la candidata demócrata en las elecciones presidenciales de este 8 de noviembre, no arroja titulares estridentes ni mensajes chocantes. Si el republicano Donald Trump se jacta de tener una mayoría silenciosa que le apoya, existe otra multitud que se identifica con su rival y raramente es objeto de la curiosidad casi etnográfica que despiertan los votantes de Trump. Una mezcla de ideas progresistas con los valores genuinamente americanos. Una coalición de jóvenes, minorías y mujeres. Un país que no se siente al borde del apocalipsis, que aún cree en el sueño americano.

Cuando Hillary se hizo demócrata

La archivera de la universidad ha colocado en una mesa los volúmenes encuadernados del semanario de Wellesley College. Entre ellos, el ejemplar del 13 de octubre de 1966, con la noticia sobre la campaña para las elecciones locales y estatales de aquel año. También carpetas con recortes de periódicos. Y una copia de la tesis de final de carrera de su alumna más ilustre. Uno de los viejos recortes del diario ‘The Wellesley News’ recoge unas declaraciones de Hillary Rodham, que entonces era republicana y reclutaba voluntarias en la universidad. Decía la estudiante Rodham: "La chica que no quiera salir a la calle a estrechar manos puede mecanografiar cartas o dedicarse al trabajo de oficina". Ella salió a la calle, empezó a hacer política y desde entonces no ha parado. Hoy es Hillary Clinton y quiere llegar a la Casa Blanca. Todo empezó aquí, en este campus de construcciones góticas en las afueras de Boston (Massachusetts), unos años antes de conocer a Bill Clinton, su futuro marido y presidente de Estados Unidos. En Wellesley, Hillary dejó de ser republicana y se convirtió en demócrata; su nombre salió por primera vez en los papeles; y, el 31 de mayo 1969, en el acto de graduación de su promoción, pronunció su primer discurso ante una audiencia de centenares de personas.


Dura batalla entre demócratas y republicanos por control de la Cámara de EEUU

Los republicanos parecen encaminados a retener la mayoría en la Cámara de Representantes en Washington pero con una mayoría menos holgada, lo que podría apuntalar a las voces de la extrema derecha del partido. Debido al rechazo que causa Donald Trump en muchos suburbios y comunidades de diversidad étnica, los demócratas ansían ganar unos doce escaños o más. Los más vulnerables son los de Virginia, Nueva Jersey, Illinois, Florida, Nevada y California. Sin embargo ambos partidos pronosticaban que los demócratas no llegarían a conquistar los 30 curules necesarios para apoderarse de la cámara baja por primera vez en seis años. Una posición muy deseada es la del representante republicano Darrell Issa en California, que hostigó a la presidencia de Barack Obama con investigaciones sobre la muerte de cuatro estadounidenses en Bengasi, Libia y sobre supuesto maltrato de grupos derechistas por parte del Servicio de Rentas Internas. Otro asiento codiciado es el del representante Scott Garrett de Nueva Jersey, quien ha sido acusado de negarse a aportar dinero a las campañas de candidatos que sean homosexuales. Algunos republicanos "están empeñados en hacer todo a su alcance para impedir el progreso en Washington", denunció el presidente Obama en un anuncio de radio. El actual titular de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, promete reformar el sistema de impuestos, el sistema de asistencia pública a los pobres y revocar la reforma al sistema de salud que Obama logró. En un email proselitista, dijo que "es nuestro deber como conservadores" retener el control de la cámara baja. El impacto de Trump en las contiendas legislativas parece ser débil y en algunos casos se veía contrarrestado por la antipatía popular hacia Hillary Clinton. Los republicanos estaban al acecho de bancas actualmente ocupadas por demócratas, como unas al norte de Miami, en el norte de Minnesota, y en Omaha, Nebraska. Por otra parte defendían intensamente las de Nueva York, Iowa y Wisconsin. La ventaja actual que tienen los republicanos en la Cámara de Representantes, de 247 contra 188, es la mayor que han tenido desde las 270 que lograron en 1931. Pero sólo un puñado de escaños realmente son competitivos. Tanto los partidos como grupos afines gastaron en total 1.100 millones de dólares en campañas para la cámara baja, comparado con el récord de 1.200 millones de dólares en el 2012, según el grupo experto Center for Responsive Politics. Los republicanos superaban a los demócratas en cuanto a recaudación de fondos, pero no por mucho. Desde que Ryan obtuvo la dirigencia de la cámara baja el año pasado, esa instancia ha aprobado medidas como una sobre programas antidroga, una sobre medidas de aduana, ayuda financiera a Puerto Rico y medidas para luchar contra el virus del zika. Pero a pesar de la amplia ventaja que tienen los republicanos, no se pudieron aprobar partes de gastos debido a las objeciones de sectores derechistas, entre ellas algunas del llamado Freedom Caucus.