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El chavismo perdió la chaveta
Tres millones de votos opositores que se volcaron
sobre las urnas electorales el domingo; tan solo algo más del 60% de los
sufragios que ese sector obtuvo en los comicios parlamentarios del 26 de
septiembre de 2010, donde el gobierno sufrió su segunda derrota con 5.451.777
sufragios sobre 5.399.574 del oficialismo, ( la primera fue en el referéndum del
2007), fueron sólidas, contundentes, poderosas y suficientes razones, para hacer
que el chavismo perdiera por completo la chaveta, faltando escasos 7 meses para
la contienda definitiva del 7 de octubre, que dirá no solo quien será el nuevo
Presidente de Venezuela; sino cual será el camino por el que marchará el país:
La profundización de una autocracia militarista cerrada o el renacer de una
nueva democracia, plural y abierta, sin afinidades con un ayer, que el 12 F,
también fue sepultada.
El chavismo por esa vigorosa y categórica razón, que hizo estallar todos los
pronósticos que se habían realizado, se quedo sin juicio, sin cordura, perdió el
equilibrio, la sensatez y la prudencia, colocando como su principal vocero al
tétrico y escatológico Mario Silva, que con su hojilla amellada, anda
destrozando los oleos de Bolívar con los que pretendieron ocultar su incapacidad
y preferencia por actuar como roedores alimentados por el queso del tesoro
público, en desmedro de una conducción adecuada de los asuntos del país.
El Presidente Chávez, líder, faro, sol que ilumina esos opacos parajes,
desapareció de la escena, luego de estar en los actos de la Batalla de La
Victoria, Dicen unos que cercado por los problemas de salud que lo aquejan;
otros que está pasando, al igual que ocurrió en 2007 y 2010, la rabieta de
saberse engañado por sus asesores y consejeros. Y los más optimistas que señalan
que está en espera de un panorama más claro para asomarse, robándose el show
como es su costumbre.
El caso es que Chávez perdió los primeros rounds y si Capriles estaba en tres
millones el domingo, hoy fácilmente debe estar sobre los seis. Gracias a la
infausta, errática y desangelada aparición de los novatos jugando como
profesionales de pacotilla, como el triste papel que hizo como relevista
Diosdado Cabello o el inefable Jorge Rodríguez, para no hablar del muñeco del
ventrílocuo margariteño en que se ha convertido Alfredo Millán, quienes
autoerigidos en Pitágoras o en unos Malba Tahan “revolucionarios”, siguen la
batuta de uno de los más execrables trotaconventos de Miraflores, el coprófago
del régimen Mario Silva.
Sobre todo cuando sus pupilos se pusieron a alegar contra el CNE, obligando a
Tibisay Lucena a darles un parao, respondiéndoles que todo estaba en orden, que
ese poder electoral y mas nadie, era responsable de esos resultados y por si
fuera poco que en los acuerdos MUD-CNE se había establecido el no uso de las
capta huellas; la no obligatoriedad del uso de la tinta indeleble y la
desaparición de cuadernos y registros de votación.
¿Cómo te quedo el ojo?
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