| |
Dejavú
Aquella
sensación que, seguramente, le ha pasado más de una vez a medio mundo (sino es
que al mundo entero, ya sea asintiendo a conciencia sobre ello o ignorando
plenamente su pronunciamiento) de haber estado allí con anterioridad, de haber
usado exactamente esas mismas palabras hacia ese mismo alguien, en ese preciso
instante, en ese mismo lugar, en esa misma situación, y en fin, de haber vivido
esa experiencia con anterioridad.
¿Nunca se han preguntando qué es lo que verdaderamente el Dejavú significa?
Existen múltiples teorías sobre este acontecimiento que a mí en particular (y
estoy seguro que a muchos) me pasa frecuentemente. Algunos psicoanalistas
ofrecen la explicación de que son hechos similares acontecidos en el pasado (un
pasado indeterminado por la inconsciencia) pero que nuestro cerebro asocia de
forma insensible hacia aquello que nos parece familiar. Otros psicólogos afirman
que se trata de sueños diurnos que los seres humanos generamos constantemente de
forma inconsciente y que, debido a un error que se produce en nuestro cerebro,
distorsionamos (al menos por unos instantes) nuestra realidad y la convertimos
en aquella fantasía soñada. Otros neurólogos dictaminan que se trata de una
alteración de la memoria, un fallo neurológico que nos hace creer cosas que no
son. Otros establecen que significa un fallo en nuestra interpretación del
tiempo, una distorsión y alteración de nuestra interpretación del espacio, y así
un sinfín de teorías lo cual afirma que todavía nadie ha podido explicar
verdaderamente con fundamento sólido y base estricta esta anomalía humana.
Sea como sea, el hecho cierto es que este paradigma rompe totalmente con nuestro
orden cronológico de tiempo y espacio, nos distorsiona de forma tal que a veces,
tal es la tranquilidad e inquietud que nos puede llegar a generar, que nos
obsesiona tan solo en pensar en ello, pues, debido a tal anomalía, queremos
llegar a saber “mas”, queremos saber lo que pasara “después” de haber recordado
aquel momento que probablemente en realidad aun no ha acontecido en nuestro
plano existencial. ¿Queremos ver nuestro futuro?, ¿estamos capacitados para
ello? Da igual cual sea la respuesta, pues el contexto real es que la sensación
solo dura un solo instante, y después, se desfragmenta de golpe, dejándonos
inestablemente atónitos a nuestra propia realidad y conciencia.
¿Acaso no es increíble?, ¿no es extraordinaria la tosquedad con la cual el ser
humano le resulta incomprensible ciertos fenómenos del universo? Para mí lo es,
y de seguro, para muchos también.
Con respecto al término en sí, siempre me ha gustado ir más allá a lo
científicamente posible o explicable, y me gusta inclinarme hacia espiritualidad
con cada cosa que pueda. Me apasiona pensar en el Deja Vu como una manifestación
(o un ligero despertar) de conciencia de “nuestros otros yo” ubicados en
universos paralelos y planos dimensionales ajenos al nuestro. Que el pasado, el
presente, y el futuro no existen sino de forma paradójica en las profundidades
de nuestra enigmática mente. Y que la historia se escribe y se reescribe de
forma paralela en un santiamén, a cada momento, a cada instante. Eso, hasta que
el ciclo se rompa, y el mundo sea otro. ¿Fantasías de un servidor? ¿Cómo lo ve
usted?
|
|