PORLAMAR, ISLA DE MARGARITA

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MUY PERSONAL

Por: Matty Robinson

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Como en un sueño

Sería hermoso vivir como en un sueño, donde todo fuera tal cual nosotros queremos, donde no existiera la maldad, ni las cosas tristes, donde no hubieran lágrimas, donde no existiera el dolor, donde la vida fuera eterna y donde solo prevaleciera el amor y los buenos sentimientos.
Un mundo lleno de colores, de alegría, de gente buena y colaboradora, de gente perfecta que se dedicara a sonreír y a ser feliz. Un mundo donde el despertar fuera con una sonrisa y el sol radiante por la mañana llenara de energía todo lo que toca, donde los pájaros cantaran la melodía más hermosa y todos bailáramos de alegría, donde el atardecer fuera el color rosa y violeta más intensos y bellos que nuestros ojos fueran capaz de admirar y donde en la noche saliera la luna más hermosa, esa que nos envolvería y jamás podríamos olvidar.
Un mundo en el que la palabra violencia y maltrato no existiera en el diccionario y en el que la tristeza fuera algo jamás explorado y que nunca se supiera su significado.
Un mundo en el que las actividades diarias fueran las más placenteras y las que cada uno escogiera, en el que lo material no prevaleciera ante lo espiritual, en el que todos fuéramos ricos de amor y de felicidad, en el que los ojos de todos los que habitamos en ese mundo tuvieran ese brillo especial que todos deseamos tener.
Un mundo lleno de confianza, de fe, de entrega, en el que solamente existiera el más profundo amor de familia, la amistad más sincera, el amor de pareja más puro y el amor al prójimo más noble que pueda existir. En el que se viviera el día a día y todos disfrutáramos de las mejores cosas que la vida nos pueda regalar.
En el que valoráramos todos los momentos hermosos, en el que apreciáramos las cosas más sencillas, la comida más sabrosa y el aroma más exquisito. En el que siempre estuvieran presentes los detalles, en el que disfrutáramos más las cosas que realmente valen la pena. En el que todo se demostrara con hechos más que con palabras.
En el que todos tuviéramos fe y contacto con nuestros seres superiores y en el que fuéramos tal y como siempre hemos soñado ser. Vivir como en un sueño mágico del que no quisiéramos despertar.