PORLAMAR, ISLA DE MARGARITA

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Paradigma

Manuel Ávila    

¿Qué hacen los alcaldes?
Un Alcalde es electo por el pueblo para fungir de gerente de los fondos públicos de un municipio y para llevar a cabo las obras de una comunidad y algunas otras funciones que tienen relación con el ornato, la cultura, el deporte, el ambiente y las tradiciones de los pueblos. Pero no es electo un alcalde para no hacer nada, ni para tapar un hueco que tiene tres años con sus respectivos cumple años.
Por eso luce extraño que el Cerro de La Ermita de Los Robles este abandonado a su suerte con monte por todos lados y con la sentencia de muerte de sus tradiciones porque más nunca se realizó aquel festín de galerones que históricamente se realizaba en La Ermita y que fue modelo para los habitantes de Margarita. No sé qué le pasó a Mayora durante su gestión en Maneiro que dejó por detrás esta actividad tan importante para la conservación de las tradiciones de los pueblos y no se trata de criticar por criticar, pero lo primero que deben conocer los alcaldes es la tradición de los pueblos para que puedan trascender en sus funciones. Por eso que dejaran morir el Velorio de la Ermita se une al abandono de la Cas histórica que se convirtió hace unos años en uno de los iconos de la robleridad y que junto a la Iglesia Colonial, La Ceiba Centenaria y el tanque constituyen lo más preciado de la historia pilarense.
Lo cierto es que aquí se olvidó la historia repentinamente al dejar de lado la visita de los capuchinos a un Cerro de la Ermita que ha soportado los ecocidios de los empresarios que han vendido hasta su alma para conseguir dinero fácil y de la noche a la mañana han vendido cuando estuvieron en el poder regional los laterales de la Ermita para construir autopistas y vías que además de ayudar el progreso de los pueblos, también contribuían a abultar las riquezas de los mandatarios. Y miren que los ecocidios han sido denunciados, pero los atarantados que lo hicieron no habían percatado que estaban detrás de los negociados de las obras sus mismos parientes. Pero esa son las cosas de la política que ponen ciegos a muchos que creen sabérselas todas y terminan prisioneros de los cercos de la ignorancia, pues como entre ignorantes te veas a “los mismos sabihondos” de siempre se le van los rollings entre las piernas por no investigar de quien era el terreno y de quién la obra. Esas cosas han sucedido con los ecocidios de La Ermita y ahora cuando el cerro milenario no tiene dolientes porque lo dejaron enmontar estas autoridades municipales acéfalas y sin plan de vuelo, no queda sino lanzar estas palabras al aire a ver si alguien que no se ocupa ni de gobernar su municipio deja de lado las rochelitas y francachelas de pasarelas para ocuparse de la necesidades de su pueblo.
No se gerencia un municipio solo pagando nóminas y haciendo negocios sino que hay la necesidad de tapar los huecos de las vías con más de 3 años como el hueco de Punta Brava al que ya le han cantado tres cumple años feliz, la basura de la Sabaneta que aleja a Maneiro del eslogan “Municipio Ideal”, de la putrefacción del Río Guaire de Los Robles, de la inseguridad con una policía pútrida y descompuesta que no cuida ni las ferias gastronómicas y del abandono de los íconos del pueblo como La Ceiba centenaria cuyo proyecto de conservación introdujo Aurelio Reyes y nada se ha hecho por tal ícono ambiental y del Cerro de La Ermita ícono de la robleridad. Así que no es extraño que haya nacido un Piache 2 en La Sabaneta de Los Robles ante los ojos congelados de un gobierno municipal que pareciera petrificado de no hacer nada.
Ahora con el estreno de un nuevo Director de Cultura como Luís T Rosas esperamos que La Ermita sea de nuevo reestructurada, que se limpien sus caminos y que vuelva a sonar el galerón cada mes de mayo, pues basta de rochelitas y condecoraciones manidas a los mismos de siempre y que salgan nuevas ideas que pasen por garantizar desarrollo para estos pueblos que solo votan y votan repetidas veces, pero que no encuentran respuestas contundentes como el mantenimiento de las plaza abandonadas a su suerte como si no tuviéramos gobierno en un municipio que de ideal solo tiene el nombre.