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Morel Rodríguez Ávila

El miedo de Maduro nos costó 26 mil millones de bolívares

• Con esa cifra seguramente habríamos solucionado gran parte de la escasez de medicamentos, evitando que se murieran muchos pacientes que no los consiguieron

Para Morel Rodríguez Ávila “no pasa de tramoya la historia que pretende armar el presidente al afirmar que el país está a las puertas de una invasión”. Sostiene el exgobernador de Nueva Esparta que “el verdadero interés es meterle miedo a los venezolanos para que no lo revoquen”. Afirma igualmente que, “a esa torcida intención el presidente suma complacer una vez más al sector militar, para demostrarle al país que tiene garantizado el apoyo de las bayonetas”. Declara asimismo que “la irresponsabilidad del presidente raya ya en el absurdo pues, en ninguna cabeza responsable cabe que haya preferido gastar nada menos que 26 millones de dólares en ejercitar una milicia que vendrá apenas a engrosar la burocracia, cuando hay millones de venezolanos sumidos ya en la miseria, que no encuentran qué comer”. Dijo que “con esa enorme cantidad, si el presidente tuviese de verdad sensibilidad social y auténtica preocupación por la salud del pueblo, por ejemplo, la habría destinado a resolver en parte la escasez de medicamentos, evitando se murieran muchos pacientes que no los consiguieron”. El líder de la democracia insular manifiesta que “ahora, con los CLAP y milicianos en la calles, la preocupación de la ciudadanía será mucho más terrible, pues tendrá que cuidarse de tanta gente mayor, sin grados de instrucción militar suficiente, armada, que sin pretenderlo podrían convertirse en amenaza para los civiles”. Cree Rodríguez Ávila que “si el presidente tuviese un poco de sindéresis antes que ordenar los entrenamientos de milicianos afiebrados de chavismo, habría destinado toda esa gente al campo para que se dedicasen a sembrar la comida que tanta falta le hace al pueblo, y no perder el tiempo en marchas y tiro al blanco cuando lo que se requiere es recuperar lo que el país ha perdido: la agricultura, por ejemplo”. Finalmente reiteró que “el miedo del presidente Maduro a enfrentar su verdad, nos está costando muy caro. Hay que apurar el proceso de su revocatoria”.


Sostiene el legislador Bower Rosas Ávila:

“El hambre y la destrucción se superan con la salida de Maduro”

*“Los ejercicios militares han generado burlas y lamentos por los millones de dólares malgastados”

“Cada día se hace más perentoria la salida de Nicolás Maduro del poder como punto clave para iniciar el trabajoso camino de recuperar a Venezuela física y moralmente. Las últimas encuestas que aparecen en los medios de comunicación revelan que más de 82 por ciento de la ciudadanía cree indispensable un cambio ya en el Ejecutivo nacional y con el revocatorio como vía para alcanzarlo”. El abogado y legislador neoespartano Bower Rosas Ávila dijo que “hay que enfatizar en que un posible diálogo solo debería ser un tránsito para concretar ese revocatorio y no para darle un respiro al gobierno. La propuesta del referendo se ha convertido en un sentimiento nacional, íntimamente relacionado con los cambios políticos, sociales y económicos que urgen en el país. Es evidente que este proceso cada día toma más fuerza entre los venezolanos”. “Ante esta circunstancia el gobierno desesperado ha decidido simular situaciones que no existen denunciando enemigos tanto internos como externos y decretando estados de excepción, con ejercicios militares para defender nuestro territorio de un imaginario peligro. Lo que pudimos ver a través de las redes sociales reflejan imágenes patéticas con uniformados en triste condición física, personas de la tercera edad o lamentables conciudadanos engañados portando la bandera de Cuba. Con un gasto superior a los 20 millones de dólares, en lugar de comida y medicinas, este simulacro ha generado burlas y lamentos, ya que ese dinero podía haberse invertido en ayudar a los millones de necesitados que cada día aumentan a lo largo y ancho del país. Otro gasto millonario ha sido el tour caribeño de Maduro, buscando votos a favor, ante el temor de la aplicación de la Carta Democrática por parte de la Organización de Estados Americanos, OEA. Es importante recordarle al jefe del Ejecutivo que esa aplicación no significa, por ningún concepto invasión sino la adopción de medidas económicas que obligarían a corregir rumbo en este lamentable régimen”. “Este espectáculo que se ha visto últimamente llama a la reflexión sobre el futuro de Venezuela y el de su institución militar. Hemos llegado al punto de que el gobierno se ha convertido en el autor de una gran tragicomedia que ya no sabe cómo esconder los graves e innumerables problemas que nos han originado a todos los venezolanos. Ya debe salir de escena y dejar que sea el pueblo el que asuma su rol de actor con nueva fuerza de libertad para el trabajo, el progreso, la unión entre todos los sectores, la esperanza y la democracia plena”.


La Guardia celebró con la patrona María Auxiliadora

La comunidad del municipio Díaz, en especial los pobladores de La Guardia, se unió nuevamente para celebrar el día de su patrona. En el marco de esta festividad se realizó la tradicional procesión que recorrió diversos sectores de la localidad. La misa solemne fue oficiada por el Obispo de Margarita, monseñor Fernando Castro. Esta importante celebración religiosa que año tras año une a cientos de feligreses contó con la presencia de la alcaldesa del municipio Díaz, Marisel Velásquez, quien destacó la participación del pueblo en la festividad. "Esta celebración religiosa posee un significado especial para la familia ya que se caracteriza por la unión, la reflexión y el reencuentro con la fe", destacó la alcaldesa Velásquez.


Carta a mis hijos: sobre el final

Luis Vicente León

Morochos, quizás todavía no lo van a entender, pero quiero escribirles esta nota, que creo les resultará interesante en un futuro no tan lejano. Basta mirar la historia para encontrar la secuencia típica de los modelos intervencionistas, como al que sometieron a su país. Los promotores siempre comienzan argumentando que es indispensable que el Estado controle todo, incluyendo la vida de la gente, presumiendo que ésta es incapaz de definir su destino. Esa intervención incluye el intento de controlar la mente de la población, lo cual pretenden lograr a través de un clásico del poder: el miedo, tomando en cuenta que si consiguen que la gente tenga miedo de decir, terminará teniendo miedo de pensar. El resultado económico es siempre el mismo: destrucción de la capacidad productiva, pulverización de la confianza, desequilibrios económicos graves, deterioro de los servicios públicos y una denigrante dependencia que convierte a todos en mendigos. Pero hay otra cosa común en este modelo que lamentablemente les tocó vivir a ustedes, en un momento de la historia donde parecía erradicada esa enfermedad: el ciclo que recorren durante su implementación. Comienzan con el cuento de que hay que intervenir para proteger al pueblo. El cuentacuentos “salvador” es un histrión. Emociona a las masas y les vende un sueño falso. A la vuelta de un tiempo, el país se encuentra lleno de distorsiones. Es el momento de empezar la segunda etapa. Aumentan los controles para resolver los problemas ocasionados por los controles anteriores. La economía se deteriora más y el pueblo se empobrece. Los derechos son restringidos para evitar los riesgos. La tercera etapa no tarda en llegar. Controlan más e inventan “culpables” de que la crisis no sólo no se resuelva, sino que empeore mucho más: los oligarcas, los empresarios, los imperios, los Gremlins. Y hay que señalarlos, amenazarlos, atacarlos, expropiarlos, destruirlos, apresarlos, exiliarlos. Y cuando nada de eso resuelve el problema, como evidentemente siempre pasa, entonces viene la cuarta etapa en la que se culpan entre ellos. Apresan traidores, que antes fueron grandes símbolos de su revolución y se producen presiones de cambio que vienen desde dentro del mismo monstruo. Y, por supuesto, en el ínterin, controlan más. Pero el verdadero problema para terminar mi historia viene en la quinta etapa, porque es la única que no tiene siempre el mismo desenlace y no sé si el final lo veré yo o sólo ustedes. Lo común de esta etapa es que la economía colapsa, las instituciones son incapaces de atender las necesidades de la gente, se pierde toda capacidad de intermediar conflictos y la única manera que tiene el gobierno para intentar controlar al país es la represión, pero no la pasiva que se ejerce “mostrando” el poder, sino la activa, la que lleva al gobierno a disparar, a matar, a apresar masas completas y a violentar la propiedad. Pero después las posibilidades se abren y ya no podemos proyectar con seguridad. Lo más común es que el modelo y el gobierno no logren resistir la presión de cambio y son sustituidos, por las buenas o por las malas. La forma no es una nimiedad, pues de ella dependerá la estabilidad futura del país. Pero hay casos minoritarios en los que se consolida la última fase del primitivismo. Usan la fuerza sin restricción, sin miedo a las violaciones de Derechos Humanos, que los condenarán por siempre en el futuro, en la tierra y en el infierno. Y esa capacidad represiva logra mantenerlos en el poder por mucho tiempo, que como es usual en el análisis político, no podemos estimar. Ojalá que cuando ustedes lean esto solos y con interés, sea una historia a la que hayamos puesto todos un final feliz. Luisvicenteleon@gmail.com