PORLAMAR, ISLA DE MARGARITA

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SIN RODEOS

POLITICA/Pastor Heydra

El gran viraje forzado de Maduro

El presidente Nicolás Maduro inició esta semana lo que parece un interesante viraje económico, aun cuando no político. El gobierno se sentó con los interlocutores válidos del sector productivo nacional, llegando a la conclusión de que esa actividad quedaba fuera del área de la diatriba polarizada en la que ha estado inmerso el país desde 1999. En otras palabras la proscripción de epítetos, mejor dicho latiguillos, referentes a la oligarquía, al capitalismo y a la demonización de la riqueza bien habida, del beneficio y el desarrollo del país.
¿Será esta una táctica para solventar los graves problemas que afectan a nuestra economía, producto de las pésimas políticas aplicadas por “su padre”, que elevaron a cifras siderales el gasto público y el endeudamiento externo? ¿O, por el contrario un “gran viraje”, como el que debió dar Carlos Andrés Pérez en 1989, cuando se encontró que “su hermano” de partido le había dejado “la botija” vacía?
Lo cierto es que su reunión con Lorenzo Mendoza y el Grupo Polar, no fue exactamente para “cantarles 4 verdades”, como faramalleramente dijera unas horas antes del encuentro para satisfacer a su galería de Coliseo romano, sino que fue exactamente lo contrario, pues el solfeo fue de los del oso, cuando le señalaron que ellos producían y el Estado no, que si quería le compraban sus plantas mal operadas; que les diera maíz y dólares acaparados por el gobierno. Maduro debió aceptar la contundencia argumental de Mendoza.
Igual hizo Merentes con otros grupos empresariales, y Maduro anunció una reunión con Cisneros y Camero, para detener a los contestatarios. La resultante, sacar las divisas para que sea pagada la deuda adquirida con anterioridad, y la promesa de abrir a Cadivi, con el añadido que, por la era del manirrotismo, los dólares escasean.
Las cosas deben estar graves cuando Maduro señaló que no hay más regalos de viviendas y el que desee una que la compre a un precio razonable; que PetroCaribe no es eterno, pues la deuda acumulada es grande y nadie paga en efectivo; al igual que el carácter transitorio que le dio a las misiones; los Hoteles a operadoras competitivas. Y la búsqueda de acercamiento a un sector productivo rudamente golpeado, pareciera anunciar la limitación de la economía de puertos, aun cuando, en su contradicción paranoica, entre la realidad y una utopía inviable e históricamente fracasada, fue a Argentina, Uruguay y Brasil, a comprometerse con las poderosas oligarquías agropecuarias e industriales, para entregarles la explotación de esa actividad nacional, contraviniendo las palabras de sus recién nombrados Ministros.
Lo que sí parece estar claro es que la economía lo está ahorcando, y sin populismo exacerbado no hay chavismo, ni gobierno, que aguante una política que se fundamentó en un capricho irresponsable y demagógico, que desconocía del manejo del Estado. ¿Cuánto durará esa sensatez impuesta por la realidad? Veremos.
La relación política partidista no parece interesarle para nada, pues sabe que todos los partidos, incluyendo el PSUV están alicaídos. Poco le dicen a nadie. La oposición tiene un nuevo líder alejado de aquellos: Capriles, y Maduro tienen que hacer un esfuerzo ciclópeo para suceder la pesada herencia que recibió. De allí que las escaramuzas parlamentarias estén inscritas en ese cuadro, mientras Diosdado se mueve para mantenerse como la referencia roja frente a él y al complejo y laberintico mundo militar, el poder real detrás del trono.
La pregunta es ¿hay viraje o es una nueva comiquita? El chavismo y el país, penden de esa interrogante. pheydra@cantv.net


E N C O N C R E T O

1.- Las graves contradicciones paranoicas oficialistas, hunden al país.
¿La política del oficialismo a todos sus niveles es una simple contradicción paranoica o es una esquizofrenia crítica? Una interrogante que tiene absoluta pertinencia pues, mientras proclaman a los cuatro vientos una quimera mundialmente fracasada que denominan “socialismo del siglo XXI”, que sólo subsiste en países tan atrasados y dinásticos, malas copias del absolutismo de los siglos XVII o XVIII, como Corea del Norte y Cuba, en Venezuela los mentises son alarmantes, (sin tener el sabio pragmatismo chino de conjugar “un país y dos sistemas”), los dirigentes nacionales, regionales y municipales del PSUV, la burocracia gubernamental, se visten de rojo y juran con la mano izquierda, se dicen socialistas o marxistas sin saber mucho de eso, despotrican contra sus oponentes con fiereza sectaria, pero todos hacen su vida cotidiana conduciéndose como pequeños burgueses o grandes capitalistas, que usan como señuelo para subsistir el flagelo de la pobreza.
No tienen discursos reflexivos, sino slogans, latiguillos, cantaletas que les unifican el pensamiento y su decir. A los grupos empresariales y a los opositores, sin mediar quiénes sean y cómo piensan, los describen con epítetos de “fascistas”, “derechistas” u “oligarcas”, sin conocer qué indican esos conceptos, que pueden ser reflejo de lo que ellos mismos puedan ser; mientras el gobierno, tanto el de Chávez, como el de Maduro, han tenido las más óptimas relaciones con los grandes consorcios capitalistas y oligarquías rancias como los hacendados o los industriales de Brasil, Uruguay o Argentina, para no adentrarnos en los de Estados Unidos, Rusia, China o España.
El gobierno ha destruido el aparato productivo nacional, expropiando o negándole, a los que quedan, las divisas para adquirir insumos en el exterior, pero le ofreció el procesamiento de plátanos a Rusia, donde no se conoce ese producto, para tener que devolverle sus propiedades a los laboriosos hacendados zulianos del sur del lago; su nuevo Ministro de Turismo se acaba de dar cuenta que los Hoteles en manos del Estado son un desastre, comenzando con el Alba de Caracas o el Venetur de Porlamar, que eran administrados por una concesionaria de lujo, de reconocida y exitosa experiencia mundial como la Hilton, sin percatarse, por novato, que en su amada Cuba, la joya es Varadero, que no es manejada por el todopoderoso Estado de la dinastía Castro, sino por los grandes consorcios hoteleros de España, Italia, Francia, Canadá, Inglaterra y Alemania.
Igual pasa en Nueva Esparta, Estado turístico por excelencia de Venezuela, el Gobernador dice que combatirá las invasiones, pero vemos con estupor como éstas proliferan en todas partes, y en Porlamar han ido carcomiendo los mejores terrenos para esa actividad, llegando al extremo de que frente a la Base policial más importante de Porlamar, ante los ojos y las narices del Inepol y del Cicpc están los usurpadores, sin que ninguna “autoridad” haga nada.
Ni hablar del Porlamar Golf Country Club, que en vez de estar resguardado, atendido y en funcionamiento se encuentra en el más absoluto abandono, al igual que el Canódromo. Consideración aparte merece el proyecto del Puerto de la Mar, boicoteado por la irracionalidad y la ignorancia, de ser una tacita de oro que daba gusto ir a sus instalaciones, que no pudieron funcionar por un absurdo cuento de unas sardinas que no pasan por esa zona, terminó en un colosal basurero, que supuestamente regenta la Universidad Bolivariana y entes gubernamentales. Dense una vueltica y vean si lo que digo es mentira. Ahora amenazan a la avenida La Auyama-Bolívar con una desafectación para construir casas o ranchos, en vez de hacer allí un Centro de Convenciones o ampliar los espacios culturales. ¿Por qué no se puebla Macanao para estimular su desarrollo, y se prefiere la vía más fácil y de mayor capacidad de destrucción del potencial turístico? El Gobernador ha anunciado que le llegaron unos recursos especiales para atender obras puntuales. Me parece muy bien, pero por favor, sepa ejecutarlos con las personas y fines indicados, pues a su equipo “no se le ve nada en la bola”, como el queso de la famosa tostada.
El grave problema del gobierno es que, como dice la gaita de las locas, no se sabe si es marisco o es molusco, lo que sí es cierto es que es un arroz con mango que ha llevado al país al borde de un abismo. Ojalá Maduro se ilumine y encuentre un buen camino, (como ha amagado en los últimos días), sin que le tiemble el pulso ante un radicalismo que lo único que sabe es de odio, resentimiento, reconcomio, intimidación y ranchificación de un gran país, para igualarnos, a juro, por abajo. Si en verdad quiere que Venezuela sea una potencia, como solía ufanarse el filósofo de Sabaneta, no tiene otra alternativa de dar un golpe de timón de 180 grados. Sin giros circunstanciales, sino con coordenadas nuevas. Igual con Mata Figueroa, creo que debe ser más él, profesional con visión y formación de mundo que no tiene por qué enchiquerarse con el desaprovisionamiento intelectual y creativo de los jefecillos regionales del PSUV, que no están allí precisamente para defender los intereses del pueblo, sino los suyos propios. Sacúdanse o fenecerán.
Diosdado Cabello hizo un interesantísimo convenio con el Vicepresidente chino para reeducar a los cuadros de su partido en ese país. Ojalá eso se produzca, pues ellos verán con sus propios sentidos que Mao Tse Tung, su esposa Jiang Quing, Lin Piao, “la banda de los cuatro”, “los guardias rojos”, son piezas de museo (la realidad es implacable), y esa gran potencia se basa en las enseñanzas de hombres que fueron execrados, condenados a cárcel, maltratos y al ostracismo acusados de “fascistas”, “capitalistas”, “derechistas”, por “la gran revolución cultural” y “el libro rojo”. Uno murió en ese duro trance, el expresidente Liu Shao Chi, pero sobrevivió y condujo al gigante asiático a su gran renacer mundial, Deng Xiaoping, el que guió la construcción de la moderna china. “Un país y dos sistemas”. Aquel que acuñó en una frase, aparente simple pero de una gran sabiduría, columna vertebral de lo que hoy es ese país: “No importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que cace ratones”.