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Fabiana Rosales: “Sonreír en dictadura es un acto de rebeldía”

En el discurso de la primera dama no faltan las palabras de optimismo y esperanza. Le pide a los venezolanos confiar en sí mismos

La primera dama de la República, Fabiana Rosales, no tiene ataduras. Según dice, es algo que caracteriza a las nuevas generaciones: “Nos oprimieron tanto que nos obligaron a ser y a pensar en ser más libres”.

La joven comunicadora social, convertida en una de las caras más visibles de la política nacional, le hace frente a las críticas sin titubeos. En su discurso no faltan palabras de esperanza y optimismo, algo que también escasea.

“Mucha gente cuestiona cuando hablamos de esperanza o cuando hablamos de sonrisas, durante años criticamos sonreír en estos tiempos y lo vemos como algo banal. Pero nosotros vemos como un camino que se emprendió y no tiene vuelta a atrás. Sonreír en dictadura es un acto de rebeldía”, afirmó.

Rosales indicó que a pesar de los problemas, el camino que ha emprendido junto a su esposo, el presidente encargado Juan Guaidó, está lleno de esperanza.

“Durante 20 años nos hicieron creer que no se podía lograr luchar por la reconstrucción y por la libertad. Para mí eso no existe. Para  mi existe el país de oportunidades, de los venezolanos comprometidos y  seguir confiando en este proceso”, señaló.

El sacrificio

Conociendo el accionar del régimen de Nicolás Maduro, la primera dama desde un principio estuvo clara en los riesgos que debía asumir cuando Guaidó se juramentó el 23 de enero de 2019.

“Todos sabemos lo que puede ocurrir en esta en esta lucha. Creo que durante muchos años la vida me llevó por un camino que no sabía cuál era, pero que me fue involucrando en el compromiso con el país”, manifestó.

Rosales ha tenido la oportunidad de reunirse con varios líderes del mundo y explicarles lo que pasa en Venezuela. Afirma que en esa gira internacional fue la voz de muchos que necesitan expresarse, por lo que se siente capaz, desde la posición que hoy ocupa, de servir a los venezolanos.

“Hablé en voz de muchas madres que sufren emergencias con sus hijos. De muchos jóvenes que creen en el país y han emigrado o se han quedado en Venezuela pese a la dificultad. Fue una oportunidad de hablarle al mundo y aprender muchas cosas que no conocía”, afirmó.

Añadió que todo esto tiene un costo personal muy alto: “El sacrificio mas grande ha sido exponer a mi familia y comprometerlos a la persecución. Pero no me imagino en ningún otro lugar en el mundo que no sea Venezuela”.

La ruta

La Asamblea Nacional, el escenario donde el trabajo de Guaidó empezó a hacerse más público, ha sido blanco de un virtual desmantelamiento por parte del Tribunal Supremo de Justicia y la asamblea nacional constituyente.

En el ámbito político, Rosales está clara que el gobierno que encabeza su esposo tiene detractores que ponen piedras en el camino para salir de la crisis. Sin embargo,  el optimismo toma de nuevo protagonismo: “Guaidó cuenta con los venezolanos, con la sociedad, con los inmigrantes, con la comunidad internacional, con la AN y los diputados que aún resisten y con aquellos que se han desligado de alguna manera. Cuenta incluso con el compromiso de muchos que han tenido que guardar silencio”.

Indicó que han empleado tiempo y esfuerzo en convencer a quienes están “de aquel lado” y agregó que Guaidó sabe que cuenta “con el respaldo de casi todos los venezolanos”.

Plan Vuelve a Casa

La Primera Dama de la República se ha involucrado y ha trabajado activamente en el Plan Vuelve a Casa, que afirma surgió de la necesidad de venezolanos por el mundo que desean regresar para reconstruir el país.

“Se pueden inscribir vía web y así sabemos quiénes son, donde están. Esta información la manejamos nosotros y los embajadores designados por el presidente.  Aunque sabemos que hay una parte que no quiere regresar, pero igual quiere participar en la reconstrucción del país aportando su talento o su servicio para que este país salga adelante. Todos los que están afuera pueden ser parte”, explicó.

Según Rosales la idea del plan es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos luego del cese de la usurpación. Ejemplifica que un venezolano en el exterior puede ganar de 15.000 a 20.000 dólares al año y aunque hoy en el país no se puede manejar esa cifra, trabajarán para que Venezuela sea un país prospero, seguro y lleno de oportunidades.

“Por ejemplo, hay abogados que emigraron y tienen un emprendimiento gastronómico en otro país. Eso también lo podrían hacer aquí. La idea es garantizar que el venezolano tenga el sueldo que tiene afuera y su calidad de vida sea atractiva cuando regrese”, ejemplificó.

Aparte de la esperanza y el optimismo, también pide confianza y unidad: “Le pido a los venezolanos que confíen en ustedes mismos, más allá de Juan o en mí.  Confíen en lo que son y de lo que están hechos.  Somos nosotros quienes nos tenemos que ganar su confianza y su respeto con nuestras acciones, pero es algo que haremos juntos. El compromiso es inminente y el mundo así lo ve”.

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