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CELIS-RODRIGUEZ

Magisterio: Bajo la lupa mundial y contra las cuerdas


Celis E. Rodríguez Serrano

El régimen y sus actores se sienten acorralados. Están desesperados, por supuesto todo lo que se mueva, haga ruido y amenace su débil estabilidad debe salir del camino, hay que eliminarlo. Están paranoicos, y desde hace rato ven fantasmas por todos lados; pero, sin dudas, su gran enemigo durante su permanencia en el poder ha sido la libertad de expresión. La intolerancia y talante totalitario los lleva a detestar toda crítica a su nefasta forma de gobernar (desgobernar,mejor dicho). Así lo entendió también el expresidente (difunto hoy), quien inició la guerra contra los medios de comunicación en mayo de 2007 con el cierre de RCTV. Cerró, además, cuanta emisora osaba criticarlo o criticar su gobierno. Compró las conciencias de muchos «comunicadores», y cuando no pudo comprar la dignidad de los valientes periodistas, compró el medio de comunicación y forzó su salida. A la par de esto afixió a la prensa escrita, reduciéndole la posibilidad de adquirir papel, sacándolos casi completamente de circulación. Esta actitud de censura y atropello a la libertad de expresión ha sido la gran impronta reinvolucionaria. Pero que nadie crea que esto ha sido al azar. No. Esta asfixia comunicacional ha sido planificada metódicamente; como ha sido planificada la destrucción del aparato productivo, del sistema educativo, del sistema de salud pública, incluso, la destrucción de la estabilidad familiar al promover la mayor diáspora de la historia de nuestro país, del continente y cuida’o si del mundo. En lo comunicacional,
Nueva Esparta también ha sufrido el peso inquisidor del régimen contra los medios de comunicación. Atrás, muy lejos, quedó aquella época de visitar kioskos y escoger las revistas y periódicos de tu preferencia. Ahora sólo nos quedan las redes sociales y uno que otro programa radial y/o televisivo, hasta que incomode a algún enchufa’o, y lo saquen del aire.
Para nadie es un secreto (menos pa’ ellos) que el hambre, la diáspora, las crisis educativa y de salud, la hiperinflación (la más grande del mundo), la corrupción… tienen al régimen venezolano contra las cuerdas y bajo la lupa mundial. Esto les aumenta el desespero y el miedo, y con ello aumenta el cierre de medios y de programas, para evitar lo inevitable: que el mundo siga conociendo nuestra atroz realidad. Ahora le tocó a «Bajo la lupa», una de las pocas ventanas comunicativas que teníamos todos los neoespartanos. Fueron más de once años comunicando e informando al pueblo; debatiendo los temas más importantes de nuestro estado. En este programa, bajo la magistral conducción de los periodistas Deudelis Oviedo y Jonás Jiménez, pudimos compartir nuestras luchas magisteriales, las preocupaciones por mejorar la Educación, las buenas y las malas noticias respecto al tema educativo. Pero más allá de eso, en este programa teníamos cabida todos los actores sociales, sindicales y políticos del estado y del país. Es decir, se cierra una ventana a todas las visiones y posiciones políticas: ¿Quién perdió y quién ganó con esta arbitrariedad?
Mi solidaridad absoluta para con los amigos Deudelis y Jonás; los felicito por anteponer su dignidad profesional a cualquier intento o amenaza de doblegar sus principios y ética periodística. Bienvenidos al mundo de los profesionales vejados, maltratados y abandonados por el anacrónico socialismo del siglo XXI. Hasta pronto.

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