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Paradigma: El modelo Amadeo

Manuel Avila

A Amadeo Linares Ramírez, del hijo de José Amadeio Linares lo llamaron así por su padre que traduce como «el que más ama a Dios»
y esa característica hizo que el guerrero de la Capitanía de Puertos amara a El Cristo el Buen Viaje como sus ojos en el desandar por la vida, pues la pasíon del trujillano por El Viejo era una especie de hoguera de la pasión que lo llevaba a venerar cada año durante el mes
de mayo su fe por el Cristo del Pescador.
La muerte de Amadeo Linares que trabajó en el Departamento de Ordenación de Pagos del Ministerio de Agricultura y Cría en Caracas,
y como Inspector Forestal en Valera, estado Trujillo. En Margarita enganchó con la Capitanía de Puertos donde fue auditor e inspector de
embarcaciones por años y tuvo que ver con la matriculación de botes, barcos,lanchas y yates. En la Capitanía de Puertos laboró por más
de 317 años el funcionario más longevo del país que debe entrar al récord de la historia regional y nacional como el funcionario más viejo
de la administración pública venezolana. No creo que haya un hombre o mujer con 93 años al frente de alguna dependencia del estado y Amadeo Linares hasta una semana ante de morir estuvo en la Capitanía de Puertos cumpliendo sus labores.
Ese modelo de trabajador indica que los ciudadanos de un país pueden trabajar hasta los 90 años y más, pues mientras tengan pasión por
el trabajo y ganas de continuar en el camino de la vida normal de los hombres no quedan dudas que vamos buscando la sociedad de
progreso que todos queremos. Esa es la ruta parasalir de la pervesrión del populismo socialista que mantiene bajo los esquemas de la
flojera a miles de seres humanos que están condenados a la nada porque dejaron de hacer cosas útiles a la vida de una sociedad.
El caso de Amadeio Linares el trabajador más longevo de la administración pública venezolana es un ejemplo que debe ser proyectado
en el seno de la sociedad venezolana para demostrar que la capacidad de trabajo está vinculada a la formación del hogar.
Con ese ejemplo a seguir en una de las instituciones emblemáticas del Estado como la Capitanía de Puertos de Pampatar al ver a ese ciudadano de 93años mostrando su energía de guerrero del trabajo cada mañana y cada mediodía para partir a su oficina a cumplir con çsus labores se le da un mensaje a la cuerda de flojos que laboran en los organismos del Estado y solo van a cobrar por no hacer nada. Esa
realidad laboral pone al desnudo a toda la administración pública venezolana en todos los campos de trabajo porque cómo un señor de
93 años pudo aguantar tanto tiempo cumpliendo hoararios, sacrificando vacaciones y sin dejar de cumplir un solo día de trabajo con una conducta intachable y unas ganas de vivir que lo deja inmortalizado en el tiempo.
Sin didas un honor para Amadeo Linares, el hijo de José Amadeo Linares y Petra María Ramírez del estado Trujillo que quizás por su
formación en el Colegio Salesinao de Bogotá «Santo Tomás de Aquino» y por la formación del hogar le permitieron siuperar abiertamente
el promedio general de los trabajadores de la administración pública hasta convertirse en un modelo laboral para sus compañeros de
trabajo, pues que orgullo para los trabajadores de la Capitanía de Puertos tener en sus filas al trabajador más longevo de la historia
laboral venezolana.
De verdad que es un orgullo haber sido amigo del «Jefe» como le decían en su casa al guerrero que cada día salía bien vestido y perfumado
a cumplir su faena de cada día en la Capitanía de Puertos de Pampatar, donde cada funciuonario militar encargado de esta institución pudo
establecer vñiculos de amistad con quien podía ser considerado como el padre de todos los funcionarios de esa prestigiosa institución.
Esa fue una de las razones por la cual la Capitanía de Puertos le hizo un ceremonial al Jefe de Pampatar, pues es evidente que hacía
funciones de personal de confianza que sabía de su oficio de inspector de embarcaciones y matriculación de naves marinas.
Ese mensaje de amor por el trabajo que dejó Amadeo Linares en tierras de Pampatar rompe los esquemas de la administración pública
venezolana y era contratado por años el Jefe para que siguiera desempeñando con tanta responsabilidad unas labores que forman parte
del conocimiento que manejó éste trujillano-pampatarense a la hora de desempeñar sus labores.
Nada de parasitismo puede tener una administración pública de una sociedad en vías de desarrollo que solo premia a los militantes de
los partidos por haber colaborado en la campañas electorales o en las funciones que se necesitan para conseguir el poder. Esa no debe
ser la conducta de quienes pretenden formar una Nueva Patria, un nuevo país que se distinga en el mundo por el ocio de su sociedad, sino
por la garantía de que una nación se construye con trabajo y más trabajo.
Más allá de la desaparición física de Amadeo Linares queda el legado del honor al trabajo, del guerrero de la oficina que cada día mostraba
amor por sus labores y sobre todo de su habilidad para conseguir que los comandantes de la Capitanía de Puertos lo consideraran
como un modelo del trabajo digno. Y miren que fue en una ionstitución del Estado Venezolano donde Amadeo Linares pudo transitar
después de 37 años de labores ininterrumpidas sus labores de funcionario de carrera,pues era casi imposible suplir a una bíblia de la
Capitanía de Puertos y a quien los que vengan a presidir estas instalaciones siempre tendrán a Amadeo Linares como ese faro de luz
que alumbraba las costas de Pampatar.
Cuando hay funcionarios que a los 15 años ya piden su jubilación por haber trabajado en zonas rurales y se acogen a las claúsulas de la
temporalidad para lograr irse de sus funciones, no quedan dudas que Amadeo Linares le pasó por encima a una sociedad enferma de
pereza mental y donde los mismos organismos oficiales obligan a los trabajadores a irse para siempre del trabajo digno de toda la vida. Sin
dudas Amadeo tuvo sus habilidades para mantenerse como funcionario contratado de la Capitanía de Puertos de Pampatar y eso estaba
justificado por lel en la experiencia y el conocimiento que tuvo Amadeo en su sitio de trabajo.
Entender que Amadeo Linares a los 93 años batalló cada día con los contratiempos de la crisis para mantenerse sano hasta que un tropezón
en el sitio de trabajo desnecadenó en la ola de enfermedades que atacaron su humanidad en las últimas semanas. Solo así pudo parar
la vida el desandar del «Caballero de Pampatar» que empezó a perder facultades la pasada semana hasta caer en cama para batallar con
la muerte por una semana y verse obligado a partir al cielo antes de tiempo. Pero el universo fue benévolo con el esposo de Fina, el mismo que la acompañó por toda una vida y lo conservó sano hasta que la curva de la vida marco su destino.
Alo mejor en mi apreciación de considerarlo como el funcionario más longevo de la historia administrativa nacional puedo equivocarme, pero
no creo que haya existido en este país un funcionario con tanta responsabilidad laboral para estar hasta los 93 años en una oficina con
la mente clara y las ganas intactas de continuar trabajando para hacer la Nueva Patria que tanto han prometido y que por razones de la
cultura del trabajo ha fracasado en su diseño. Si en este país hubiese justicia y se reconociera a los trabajadores su aporte al desarrollo
de la patria ya la Capitanía de Puertos habría elevado hasta instancias dela grandeza humana la Orden Amadeo Linares por haber contribuido con su modelo laboral a abrir las puertas del desarrollo y el progreso de los venezolanos.

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lahoradigital24@gmail.com

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