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Paradigma: Ni con magia

Manuel Avila

La tesis que con la magia del Mago Merlín se podían resolver los problemas del país llegó a sus fin con un descomunal inflación que superó las barreras de permitido. La gente sostiene que ya la magia se acabó porque los niveles galaxiales de los precios de los alimentos supera abiertamente la posibilidad de salvación de una sociedad que se muere a menguas.
Lo triste es que el Gobierno Nacional ningún esfuerzo hace por cambiar la suerte de los venezolanos que ven con estupor el crecimiento desmesurado de una situación país que vulnera los sueldos y salarios de la gente que labora en la administración pública y en las empresas privadas. Esa situación calamitosa pasa por encontrar en medio de la crisis a un ciudadano atrapado en una tabla de salarios que no le sirve al hombre de pueblo para saltarse los linderos de la crisis.
Por eso el promedio de los trabajadores lanza sapos y culebras contra un gobierno inútil que nada hace por devolver la felicidad perdida a sus colegionarios o a los que lo oponen de manera rotunda. Esa es nuestra realidad que abarca los niveles de sobrevivencia porque no ganar lo suficiente por su remuneración mensual es parte de tragedia de los prisioneros del proceso.
A los que hacían magia al comienzo de estos fatídicos 21 años ya se le acabó la paciencia y no tienen argumentos para vencer los obstáculos de una sociedad que clama a gritos por una vida mejor. No hay eco y nadie responde con soluciones de alguna naturaleza a una sociedad atrapada por los tentáculos de un pulpo que arrastra los pies y se mueve lentamente hasta encontrar el pase a su salvación.
Sobrevivir en tiempos de crisis es un acto de valentía que asumimos para poder enfrentar las calamidades de la Venezuela moribunda que se arrastraba como culebra para poder superar los linderos de la conciencia. En eso andamos los arrieros de la vida que lejos de avanzar por los caminos pedregosos de la revolución, tocamos con temor las teclas de lo permitido y nos adentramos en esa realidad que se mece como si ordeñaran el cielo.
No está fácil la prosecución de la vida en momentos cuando al mismo gobierno de le escapó la liebre por falta de mando y sobre todo porque no ha podido controlar los precios de los productos de primera necesidad para enviar al pueblo a la peor hecatombe económica de su historia.
Ni con la vara del Mago Merlín se puede intervenir a favor del pueblo porque escapa a los límites de la gente la posibilidad de alcanzar los niveles medios de sobrevivencia y nada que el gobierno reacciona, pues según sus asesores con la caja y la bolsa más los bonos se resuelven los problemas del país. En ese ´circulo se mueve un modelo económico fracasado que no tuvo arrestos para resolver los problemas a la gente y condenó al país a la nada.
Llama poderosamente la atención que un país en estado de angustia solo recibe como respuestas ls entrega de bonos de la miseria y unas bolsas que no llegan a ningún lado, pues sus productos apenas le alcanzan a la gente para solventar muy poco con nada. Esa no puede ser una respuesta contundente ante la gravedad de la crisis nacional, pues es evidente que la mortandad por hambre, por falta de medicinas y por la falta de médicos es parte de la locura revolucionaria.
Se acabó la magia antes de tiempo porque los hogares navegan entre salarios miserables y productos que llegan a niveles espaciales que le impiden a la gente ingresar a la posibilidad de salvación. La gente se muere a menguas en las calles y los más pobres van a los recolectores de basura en la búsqueda de la alimentación del día. Ese cuadro dantesco no lo habíamos visto por estos lados y esa forma el estado de miserabilización forma parte de la táctica del régimen para mantener comiendo en las manos a ese pueblo que tanto hizo para que Chávez y Maduro ascendieran al Olimpo político.
Todo parece que fue tejido a mano para someter al pueblo a los designios de un Mecenas que no conoce de gobernabilidad y si de penurias para tener al pueblo en sus propias mano. Esa parece la idea inicial y el momento para condenar a los más pobres a su desaparición de la faz de la tierra, pues cuando vemos a los ciudadanos disecados, arrastrando los pies y apostando a la tragedia nacional solo nos queda como única salida inventar y errar para encontrar la salida mágica a la crisis.
Por ahora los costos de los alimentos, medicinas y servicios no puede ser derrotada por un gobierno insípido que mantienen sus políticas económicas fuera del alcance de la gente y sin ninguna posibilidad de salvar a la patria, pues su única salida es cambiar el modelo económico nacional como solución a la crisis.

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