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Paradigma: Todo tejido

Manuel Avila

Qué en Margarita el agua ahora llegue cada 30 días si acaso es parte de las locuras de un régimen que le manda el agua a la gente cuando le da la gana. Eso no fue lo que prometieron en las benditas mesas de agua. No fue eso lo que prometieron hablando paja cada día en todas partes del país y condenaron a los margariteños a la incoherente locura de darnos agua cuando a ellos les dé la gana.
En que hemos avanzado con el problema del agua en Margarita al repetir al mismísimo Palazón que cuando el Gobierno de Alexis Navarro ya había fracasado en el planteamiento de dar agua a los margariteños. Ante semejante locura de enviar el agua de manera mensual volvieron trizas una isla que es uno de los destinos turísticos más importantes del Continente. Han dejado todo a la buena de Dios y lo que prometieron lo dejaron sin efectos porque son unos incapaces que no son buenos para nada.
Esos son los mismos tipos que hace 21 años hicieron un juramento de sangre de cambiarle la vida a los venezolanos y dejaron en Nueva Esparta solo huellas de la incapacidad de un gobierno que no sabe gobernar. Han vuelto las calamidades a tierras isleñas. No es posible que cuando estanos en el 2019 volvamos a las mismas calamidades de los años 40 cuando la gente buscaba agua en los pozos o esperaba que cayeran las lluvias para poder recoger el vital líquido. Y ya no tenemos las alcantarillas, ni las pilas y los ciudadanos se ven en la necesidad de gastar fortunas en la compra de camiones cisternas para poder almacenar agua en sus casas.
Toda esta calamidad del agua es parte de las locuras de un régimen que no termina de entender que los ciudadanos tienen derecho a los servicios de calidad y a mejorar sus condiciones de vida. Nada hicieron por reponer las tuberías, ni por darle mantenimiento a sistema de tuberías que data de medio siglo y que en 21 años ni un solo punto de soldadura, ni medio metro de tubos fueron sustituidos para garantizar agua los insulares.
Con ese primitivismo gerencial que dejó a los neoespartanos sin el vital líquido no quedan dudas que este gobierno se hizo el sordo y el ciego para no cargar con el pesado fardo de la vergüenza espartana. Y es que no es posible que una isla turística que simboliza el potencial de la industria sin chimineas del país, carezca de agua para recibir a turistas y visitantes. Hemos avanzado en los caminos del atraso para dejar huellas del fracaso de una revolución que condenó a los margariteños a quedarse sin agua, sin luz, sin gas y sin las promesas que en sus programas de gobierno le pintaron un mundo de ilusiones a esta tierra de gracia.
Ya no es posible creer en quienes prometieron un cable submarino para repartir electricidad a todo el Oriente del país y unas tuberías de alto nivel para dar agua cada día a los habitantes de estas islas y solo fueron mentiras que nada dejaron en tierra insular.
Las mesas de agua solo fueron la representación teórica de un gobierno atarantado que mostró sueños e imágenes de una historia planteada al revés. Con el régimen de Maduro volvimos a lo peor de los tiempos porque Margarita jamás había vivido la historia malévola de dejar a sus habitantes de todos los municipios sin el vital líquido por tanto tiempo. Ante tal situación los ciudadanos ya nos acostumbramos a llevar una vida sin agua y a esperar como mansos corderitos que al régimen de turno se le ocurra enviar agua para que la gente lave su ropa, para que almacenen agua para un mes, para regar sus plantas y hasta lavar sus vehículos. Con esta calamidad a cuestas caminan los venezolanos hacia el 2020 sin que nadie haga nada por resolver el problema y nos tienen hipnotizados con las tuberías rotas, con el desvío del agua hacia Mariguitar o de la falta de lluvias y si acaso se le ocurre que una iguana se ensució en la planta de Clavellinos.
Un gobierno serio de cualquier país del planeta no mantiene en ascuas a una población que es sometida a la tortura de vivir sin el vital líquido, pues con incapaces gobernando el país no se puede atender a una isla que depende del turismo para poder sobrevivir. Sin dudas que Venezuela se metió en un berenjenal de la historia al entregarle el poder a incapaces que destruyeron a propósito todos los servicios públicos para condenar a los ciudadanos a su peor tragedia.
Por ahora seguimos esperando el agua cada 30 días y soñando con la lluvia, volviendo a los pozos o comprando una cisterna de agua a precios elevados y en dólares. Lo que no se justifica es que los ciudadanos hayan votado en repetidas oportunidades para elegir a quienes terminaron destruyendo los servicios públicos del país.

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