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Paradigma: “Morocotas por guijarros”

Manuel Avila

Copei cambió “Morocotas por guijarros” así escribió en el 2002 en su libro “Las locuras del poder” José Rodríguez Iturbe para dibujar lo que ocurriría en 2019 cuando los copeyanos le vendieron el alma al Diablo al entregarse a pecho pelado al TSJ para que los hiciera arrodillar a cambio de darle el poder del partido. La condición fue participar en las mesitas de diálogo que Maduro llamara para mostrarse ante los venezolanos como el gran unificador de la paz y la felicidad nacional. Lo que se lamenta es como un partido con tanta historia de la buena y de la mala se haya perdido en las catacumbas del infierno rojo a cuenta de solo poder político. Por eso cobra fuerza la Profecía de Rodríguez Iturbe cuando señaló “Nunca más buscar el poder para vivir de él o con vivir con él”.
Leyendo a José Rodríguez Iturbe en su libro “La Locura del Poder y Otros Temas” de Ediciones Centauro del 2002 me tropecé con un capítulo titulado “Y aquí ¿qué pasará? Con el humanismo cristiano venezolano ¿qué pasara?. Ah dijo el ilustre socialcristiano “Se requieren partidos y líderes. Los partidos no están en función de los líderes, sino a la inversa. De la dura historia de Copei tomamos la enseñanza. Nunca más el caudillismo. Nunca más el clientelismo. Nunca vender en pública almoneda las cuotas de representación popular al mundo financiero o de los mass media, considerando tal conducta como exigencia pragmática de una realista estrategia de poder. Nunca más aceptar corruptelas de dirigentes, justificándolas con el manto raído de las identificaciones tribales internas. Nunca más buscar el poder para vivir de él o convivir con él. Nunca más olvidar la elaboración y la formación doctrinal ideológica. Nunca más un trabajo político que no sea cultural. Nunca más olvidar que la política supone una vocación de servicio al bien común”.
Ahora cuando vemos al partido Social Cristiano Copei debatiéndose entre ser o no ser por sus planteamientos inverosímiles en la política venezolana no queda otra que estudiar a Rodríguez Iturbe uno de las más preclaros estudiosos del humanismo cristiano en el mundo. Pero tenía razón el estudioso de las ideas verdes cuando decía “Los partidos no están en función de los líderes, sino a la inversa” Nunca más vender el clientelismo”, “Nunca más aceptar corruptelas de dirigentes justificándolas Con el manto raído de las de las identificaciones tribales internas”. Por eso cuando la Sala Constitucional del TSJ emitió la sentencia Nº 0323 el pasado 27 de agosto de 2018 y avaló las elecciones internas del 27 de marzo del 2019, algo se cocinaba en California. Ese era el tufo que pegaba a los que conocen el olor de los albañales políticos y de los erizos descompuestos. Por eso hoy cuando en la Presidencia de Copei está Mercedes Malavé, como Primer Vicepresidente Antonio Calviño, Segundo Vicepresidente Rafael Hernández y en la Secretaría General Juan Carlos Alvarado y el resto pasajeros del Titanic Verde, no quedan dudas que se está cumpliendo la profecía de “Pepe” Rodríguez Iturbe como una maldición que le cayó encima a quienes pretendieron levantar de las cenizas al moribundo partido verde.
Está decisión según el ponente en el TSJ pondría fin a la disputa entre los bandos que se disputan la dirección copeyana desde el 2012, pues el TSJ le otorgó la la legalidad al grupo en el que figura Pedro Pablo Fernández, hijo de Eduardo Fernández. Con esa decisión del máximo tribunal de la República pensamos que se solventaría la ilegalidad de las directivas copeyanas, pero los comentarios de los mismos magistrados con tragos y sin tragos son irresponsables y castradores del futuro verde cuando se atreven a señalar a todo pulmón y con la jactancia chaveca “Si es cierto que le dimos a Copei a ese sector, pero también es cierto que tienen el compromiso de integrarse al grupo de partidos que están dispuestos a conversar con el Gobierno de Maduro… en la mesita de diálogo presentada en la Cancillería en días pasados. Si no lo hacen echamos para atrás la sentencia. Tienen que honrar el pacto acordado o nos lo echamos al coleto”. Con ese lenguaje vulgar y hasta escatológico que da escalofrío sale de nuevo a relucir ¨La Profecía de Pepe” como elemento fundamental en la historia política del Copei que fue uno de los bastiones de la democracia continental y ahora sobrevenido en una tolda de a cuartillo que está en boca de todos los venezolanos.
En ese análisis descabellado de la realidad Social Cristiana se vuelven cenizas las esperanzas de levantar una organización mutilada por la avaricia del poder y condenada a dormir el sueño eterno entre los seres acabados de la política venezolana. Ahora si vemos a Copei naufragar entre las aspiraciones de grupos políticos sin la fortaleza para aferrarse al paso de los tiempos, no quedan dudas que ese 3% que acumulan los partidos políticos nacionales es producto de esa táctica tejida a mano por los jerarcas del chavismo a punta de negocios y conciliábulos sin norte. Y digo sin rumbo porque ya los venezolanos tienen una decisión tomada con respecto a los partidos políticos y corresponde a la misma sociedad poner en la balanza a quienes han estado bailoteando en el ring político como estilistas sin fuerzas en las piernas y que en el momento que se detengan a descansar recibirán el nocaut de su vida, pues como escribió Pepe Rodríguez Iturbe:
“Los proyectos personales, en la práctica, constituyen un valor a las transformaciones necesarias. No porque sean ilícitos, sino porque, tal como suelen ser planteados y desarrollados, suponen la gangrena de las causas públicas con las cuales se había comprometido la existencia. Suponen esos proyectos la forzada gestación de un mundo chiquito dentro del mundo grande de los ideales. Y lo que era más grave, la subordinación del mundo grande al mundo chiquito. Suponen la subordinación de la militancia política, de su noble disciplina, libremente buscada y voluntariamente aceptada, a la adhesión personalista. Significan cambiar morocotas por guijarros. Proyectos de país por ambiciones de caudillos segundones. Banderas de aliento universal por el herraje grupal de ser “istas” de alguien”….
Definitivamente Pepe Rodríguez Iturbe fue un adelantado a su tiempo que desvistió al partido humanista con sus alcatraces buscando sardinitas de colores para vender la historia del Socialcristianismo por un cuero seco de las partituras del partido del olivo y el humanismo cristiano y que se redujo a la frase “Morocotas por guijarros”.

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