a

Magisterio: Se busca ministro de educación


Celis E. Rodríguez Serrano

La Educación en el país está convulsionada. Desde que inició oficialmente el período escolar 2019-2020 el pasado 16 de septiembre el Magisterio ha realizado reuniones, zonales, manifestaciones y demás acciones sindicales en todo el país, que han interrumpido el normal desarrollo de las actividades académicas, y no hemos visto ninguna declaración por parte del gobierno nacional, y menos del ministro de Educación, al respecto. Se han limitado irresponsablemente a decir que todo está normal. Esto, a mi juicio, tiene una explicación: Al gobierno nacional no le interesa lo que haga el Magisterio, y juega al desgaste para seguir promoviendo la desmotivación y el éxodo de los educadores. Este macabro “juego” lo inició el actual ministro cuando en su primera gestión eliminó las Juntas Calificadoras en todo el país, y jubiló a gran cantidad de educadores, algunos, incluso, sin el tiempo reglamentario, sólo porque eran docentes formados con valores y principios democráticos. Por supuesto esto respondía a las directrices del “supremo destructor” del momento, con la aviesa intención de minar las escuelas y liceos de acólitos al incipiente régimen. Hoy el ministro sigue con la ejecución de su plan para desarticular el Sistema Educativo y hacerlo a imagen y semejanza de su nefasto gobierno; por ello ignora intencionadamente lo que ocurre con la Educación venezolana. Su interés gerencial está en mantenerse en el poder, y no en garantizar la formación de los niños y jóvenes venezolanos, y menos en proteger y mejorar la condición laboral de los educacdores. Es un “ministro de régimen”, y no de Educación. Si hacemos un poco de memoria, realmente la Educación venezolana no ha tenido en los últimos 20 años un ministro que haya priorizado en su accionar el tema educativo y magisterial. Algunos simplemente no estaban relacionados con este sector, y sólo fueron improvisadores crematísticos y no gerentes, y otro utilizó su conocimiento del tema y del Magisterio para urdir su destrucción. Pero esto no es casualidad; desde la llegada del chavismo al poder ha sido política de Estado desmontar el Sistema Educativo, y disminuir la combatividad histórica del gremio docente, hasta ahora no lo han logrado. Tal vez las federaciones y sindicatos no entendieron en ese momento el mensaje y la magnitud del problema. Hoy pareciera haber conciencia plena de la catástrofe en donde han sumido tan importante y sensible sector, por lo que está plenamente justificada la reacción para salvarlo y para recuperar la dignidad del Magisterio. Tarea nada fácil, pero no imposible. Lo primero es organizar y enmarcar legalmente las acciones sindicales, no olvidar que estamos ante un gobierno forajido; lo segundo y no menos importante es comprometer a todos los actores del hecho educativo. No basta con convocar siempre a un mismo grupo de personas, y pararse en frente de ellos sólo para aparentar liderazgo y poder. Es necesario romper el miedo y llegar a todos los colegas, que entiendan que la lucha va más allá de lo personal y de lo reivindicativo. El Magisterio en su totalidad debe comprender que la lucha, el esfuerzo y el sacrificio de hoy serán el bienestar, la tranquilidad y la libertad de mañana.

Difunde está información
Compartir con:
Califica este artículo

lahoradigitaldiario@gmail.com

Sin comentarios

Deja un comentario