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Paradigma: Cuentos de educación

Manuel Avila

Cuando leímos las declaraciones de la jefa de Zona Educativa solo nos quedó hacernos la señal de la cruz, pues conociendo las calamidades de sus colegas educadores no es posible que señale que están cobrando el 275% y que su salario es más que el salario mínimo nacional. No creo que no sepa la profesora que con esos sueldos nadie puede vivir en este país de la mentira revolucionaria. Esa falsa postura solo se la cree ella y su jefe Dante, pues conversar e n el programa radial de los sábados de manera sádica sobre la miseria que ganan los docentes es cosa de locos.
Np hay dudas que los ideólogos del proceso no terminan entendiendo que la educación es la fuente del desarrollo y esa postura la han asumido en sus famosos foros donde han elevado la formación del hombre nuevo hasta niveles supremos. Por eso resulta risible que un docente que no se puede vestir, alimentar bien, comprar un buen libro, una computadora o un teléfono inteligente, no es posible que vaya al aula de clases con alguna motivación para continuar formando a los hijos de Bolívar. Esa calamidad estalla en los rostros de los docentes cuando su propia Jefa de Zona emitió un comunicado donde ignora la miseria que vive el magisterio venezolano.
Al Ministro Aristóbulo le importa un pepino los maestros se disequen de lo comer, que no tengan como vestirse y menos que no puedan comprar libros para su formación. Hay que mantener a lo docentes en condiciones económicas y sociales deplorables para poder controlar a los que pueden cambiar la mentalidad de los estudiantes.
De eso se trata de mantener a los maestros arrinconados como si fueran muñecos de trapo que no puedan mover el coco para generar ideas de avanzada para que tanto padres como estudiantes están formados para producir mejores ciudadanos.
Se trata de contener la fuerza de los sindicatos que aun cuando pasan sus peores momentos al ver de cerca como uno salido de sus propias filas se convirtió de la noche a la mañana en una especie de distractor de las luchas sindicales. Eso es para que la gente crea o no en lanzadores de bolas de saliva que en sus primeros años de entrenamiento se jactaban de ser defensores de la clase magisterial y ahora solo de teoricismos pretenden que viva el docente.
La lucha magisterial sigue en las calles porque el principal motor de la ciudadanía que son los maestros están atravesando la peor crisis del magisterio nacional con el Herodes de la educación en la figura simplona del ex líder adeco Aristóbulo Istúriz que cuando hacía funciones sindicales era un miura de las ideas y cuando llegó a la cúpula chavista de ministerios, gobernador y directivo del PSUV se convirtió en el asesino silencioso de la evolución de los pueblos.
Sin dudas todo el que se hace enemigo de los docentes termina mal y eso ocurrió con los ex sindicalistas que cambian el megáfono por la comodidad de la silla y la burocracia gubernamental. Pero el tiempo de Dios es perfecto y al Ministro Aristóbulo, su camarilla en los 23 estados y los reyecitos locales que le niegan los beneficios al maestro, saben que la historia les cobrará la torpe idea de castrar el desarrollo de los pueblos.
Esa tesis de que el maestro cobra el 275% y es el mejor pagado de la administración pública venezolana es solo un cuento de caminos, pues al educador no le alcanzan los reales para avanzar en esta sociedad atrapada en la jaula del comunismo. Pero algún día los docentes que tuvieron en Margarita las mejores escuelas y lo sueldos bajos le alcanzaban para vivir bien, volverán a tejer crinejas de progreso soñando con un modelo económico que saque a los educadores de esa tragedia nacional

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