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Paradigma: La angustia de Dante

Manuel Avila

La gente no se atreve a comparar lo que está ocurriendo en estos tiempos de revolución con otros momentos políticos del país. Es que la Venezuela de los últimos 61 años no había vivido una etapa tan negra de la historia nacional, pues la calamidad del agua y la luz ha entregado el alma nacional a la oscuridad y la prehistoria. Es una buena vaina que nos echó la revolución al condenarnos a estar pendientes de los apagones y una cosa que bautizaron como “cíclos del agua”. Esos inventos con piquete comunista no es otra cosa que un clima de angustias que bombardea a los venezolanos a la siquis con la idea de mantenerlos angustiados por unos servicios que son responsabilidad del gobierno y que por su inutilidad como gobernantes los llevó al colapso definitivo.
El agua y la luz estaban predestinados a colapsar después de los 21 años de la revolución en el poder porque nunca le hicieron mantenimiento a estas obras de la democracia y solo de pañitos calientes hemos conocido con reparaciones menores de las tuberías que vienen de tierra firme con el agua, de los sistemas de bombeo y de los centros de almacenamiento ubicados en tierra firme. Igual pasó con la electricidad que le permitió al Gobierno Nacional a comprar un nuevo cable submarino de procedencia Koreana y que permitiría repartir electricidad a todo el Oriente del país. Con semejante mentira los comunistas en el manejo del aparato comunicacional llegaron a la isla a relanzar proyectos como el Parque Eólico de Macanao, el Centro Votivo del Valle, la Autopista Pampatar-Juan Griego, La Costanera, el Ferro Túnel del Portachuelo, la Ciudad Deportiva, el Paseo Ecológico de La Caracola, el Puente sobre La Restinga y tantos otras propuestas que solo cristalizaron en La Trinchera de Los Robles y un maltratado Puente en Macanao.
Ante ese cuadro dantesco de nuestra realidad el Protector aparece entregando unos aires acondicionados a los ambulatorios que nada le dicen a la salud insular. No termina de arrancar “El Protector” con esa catajarria de dinero que le asigna el Gobierno Nacional para que incomode y no deje gobernar a Alfredo Díaz, pues es evidente que se están birlando los dineros de la República sin entregar cuentas a nadie. Lo más insólito es que nada se ve de gobernabilidad en la región y no quiere entregar Dante que su gestión es un fracaso por lo que más nunca los margariteños y cochenses votarían por un experimento con el nombre de “Protector” que nada hizo por Margarita. Lo más triste es que no termina de asumir que los fracasos del Gobierno Nacional en materia de servicios públicos son responsabilidad de Dante Rivas y de más nadie. Eso está claro y la gente lo sabe, pues es evidente que El Protector ni lava, ni presta la batea.
Eso ha llevado a los insulares a hacer sus propias conclusiones. Si Dante como Protector no ha podido asumir las riendas del Estado al equilibrar los servicios públicos del agua, la luz y los teléfonos. Menos ha podido con la inseguridad y solo de la alimentación con las cajas y bolsas se ha ocupado un Protector que ya sale con plomo en el ala en sus aspiraciones de gobernar a Margarita.
A Mata Figueroa lo mataron los margariteños porque se cansó de mentirle a la gente con ofertas que se quedaron prisioneras en el Tilín Tilín, pero que en la práctica se tradujo solo en el parque que hizo en Juan Griego y quedó convertido en una insignia a la mentira revolucionaria.
Ahora cuando la sociedad insular reclama sus derechos a tener mejores servicios públicos nos encontramos con la quiebra de los servicios de agua, luz, teléfonos, aseo urbano, transporte marítimo.transporte aéreo, inseguridad, red hospitalaria colapsada y nada queda de positivo en una sociedad atrapada en sus propios sueños de porvenir.
Pero la tragedia más fuerte reposa en el agua que Dante y su aliado Palazón dejaron convertida en una propuesta fracasada que nada ha aportado a la solución de un problema necesario para la vida de una sociedad. Tantas mesas de agua que realizaron estos incompetentes, tanto discurso fallido del “galáctico” y a final del cuento dejaron morir el sistema de agua de Margarita y convirtieron la isla en tierra de la sequía. Con esa barbaridad encima de sus hombros trata Dante de mostrar su proyecto de gobierno y queda malparado ante un pueblo que ya avizora la tragedia de éste fracasado personaje de la inutilidad revolucionaria. Por ahora el modelo Dante muestra un ciclo de camellos que entrega el agua cada 30 días creyendo que estamos en un desierto a somos familia de camellos. Por eso su modelo comunista es un fracaso y nadie da medio por tanta irresponsabilidad vestida de gerente, pues nada tiene que ver su paso por el Saime con esta desastre que tiene a Nueva Esparta convertido en un espacio de la loquetera revolucionaria.

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