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Liceo Rísquez: una época, gratos recuerdos


José Rodríguez Suniaga*


El Liceo Dr. Francisco Antonio Rísquez, otrora el número uno del Oriente del País y uno de los mejores de todo el territorio nacional. Estudiar en él nos hacía sentirnos orgullosos.
Gratos recuerdos alberga mi alma de mi paso por El Rísquez. Tiempos de constante interacción entre alumnos, director, profesores, administrativos y obreros, todos éramos una familia. Instancia donde el profesor era tal en la cátedra y fuera de ella, era el consejero, el guía, el ejemplo, el amigo y a pesar de toda esa confianza existente, el factor fundamental en esa comunicación era el respeto mutuo. Aún recuerdo con mucha nitidez, los amables consejos del profesor Alberto BIttar, el Director. Su palabra firme y decidida pero sin imposición, su labor para conservar el plantel como un hermoso jardín de estudio secundario que motivaba a permanecer en él por más tiempo que el estipulado en el horario de clases.
Todavía conservo en mi memoria aquellos instantes o hechos ocurridos en las aulas de clases con nuestros profesores y compañeros, momentos de la cátedra que no se pueden olvidar y que de un modo u otro influyeron en la formación de quienes tuvimos la oportunidad de pertenecer a nuestra promoción: toda palabra esdrújula lleva acento, nos recalcaba el profesor Ramoncito Fermín. Hoy no se metan conmigo que traigo el Fermín atravesado, ante esta expresión sabíamos que El Caracas había perdido en la noche anterior. El ser buen Ciudadano está por encima de todas las cosas triviales de la vida, nos orientaban los profesores Régulo Ávila y “Peruchin” Marcano.
Recuerdo el interés y la vocación pedagógica de los profesores Nicho “majarete” Gil, Antonio “el Gordo” Rojas, José Nicolás Marcano, Carlos Coronel, Patiño “el matemático”, julio Cordero, Tarsicio Torcatt y la genialidad del arte en el aula, Tulio Álvarez, el Pacuchi de nuestros más puros afectos. Que no sabías que había quiz?, todo objetivo debe ser evaluado, así que saquen una hojita, de esa manera nos enseñaba el profesor Alcides Bermúdez. Difícilmente ningún alumno pueda olvidar al profesor Baudilio Rodriguez Azur, “Ballillo”,…muy interesante, dos positivos, al azar hábleme de Mesopotamia, esta era su forma muy exclusiva de dar clases. En las Profesoras, Haydde de Martínez, Nellys Ferrer, Elena de Rodriguez, Ana Aguirre, Rosa Vázquez y Lisbeth de Navarro, depositó Dios las dotes más significativas para la docencia: capacidad, pedagogía, vocación y amor por sus alumnos. Por su técnica, resulta fácil identificar los atletas de baloncesto, voleibol y gimnasia que pasaron por esa escuela de la elegancia atlética dictada por el Profesor Juan Morales y que prosiguió el profe. Jorge Córdova.
Resulta imposible borrar de la mente, por lo que ello significó para quienes pertenecimos a ese grupo, el trato maternal que nos daba Mercedes Marcano, esa Meche de nuestra más profunda querencia; la cantina obligada de los alumnos risquense, las empanadas y los pasteles de Mercedita. En el balde que está debajo del fogón están las de ustedes, así nos recibía haciendo referencia a las empanadas de cazón con queso, que nos guardaba para el receso de la tercera hora a Freddy Prieto, Alejandro Tineo, José Luis Albornoz, Néstor Obando y a mí.
Esa fue una época a de oro y de la misma depende en gran parte la formación y la excelencia profesional de quienes a ella pertenecimos: Manuel y Carlos Narváez Chacón, Eddie y Chetingo Figueroa, Henry Pino, Pachico Salazar, Chirel Martínez, Chicho Silva, Marcos Tineo, Ada Araujo, Virginia Jiménez, Amarilis Millán, Alcira Álvarez, José Córdova, Maria del Valle y Cecilia Marcano, Chicha Tineo; Néstor Obando, José Luis Albornoz, Jesús López, Ángel Andarcia , Julio Rondón, José R. Toyo, Josefina Rosas, Juancito Rosas, entre otros.
*Sociólogo, educador, articulista

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