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Mardeletras: La pelota de cazón


José Rodriguez Suniaga.


Generalmente la práctica deportiva va ligada a la idiosincrasia de una comunidad, pueblo. El sentimiento, la querencia y el apego de los pobladores están íntimamente ligados al equipo que lo representa. Es tan grande el grado de identificación y el fanatismo que algunas personas llegan a tenerle a su club, que se convierten en parte fundamental y hasta determinante en la vida de ese conjunto.
En el deporte nacional, podemos referirnos, entre otros casos, a lo que simboliza “Lezama” para Los Leones del Caracas o lo que significa e identifica “Toquita” para Los Marinos y Caribes de Anzoátegui. Aquí, en nuestro estado, en muchos de sus pueblos, existen personajes populares, bastante pintorescos, que son expresión misma de equipos y sus barrios. De manera que, sin pretender restarles méritos a ninguno de ellos, quiero en esta oportunidad destacar el protagonismo de uno muy vinculado a nuestra familiaridad y afecto. Nos referimos a Juvenal Rafael Prieto Brito: el nombre completo del popular Cazón (qepd).
Estamos seguros que no existe persona alguna vinculada a la pelota, por allá por las décadas de los 80 y los 90 que no haya conocido a Juvenal Cazón. No hubo en todo el territorio isleño un campo de pelota que no hubiese sido visitado por este personaje. Un terreno, en todo el estado, donde no se sintiera la presencia del Cazón…! Cazoon, A Cazón! Gritaban desde las tribunas y todos recibían de él su debida respuesta: “Sabroso con chimbombó y pandelaño…”los de su agrado, pero para quien Cazón no conocía o no le caía bien, recibía respuesta que obviamente no podemos reseñar y que sin dudas eran las más aplaudidas y queridas porque envolvían el deseo de lo que querían oír, quienes deliberadamente le llamaban Cazón.
Desde muy tempranas horas, Juvenal, a pie, pidiendo colas, recorría la geografía margariteña para presenciar los juegos del día, retornando a su barrio copeyero al inicio de la noche y muchas veces de madrugada. Todos los aspectos del juego los memorizaba, incluyendo la opinión de los fanáticos: El campo, quien le gano a quien, cuanto a cuanto, pícher ganador y perdedor, mejores bateadores, por quien se perdió el juego, en fin todos los pormenores.
Este fue Juvenal Cazón Prieto, el fanático numero uno de la pelota neoespartana. Queda en la incógnita de las personas vinculadas al beisbol y al softbol de la época, atinar la cantidad de gorras y franelas destrozadas por Cazón ante la pérdida de su equipo y por la “jodedera” de los fanáticos! Cazón, sabroso con chimbombó, pandelaño, y pepino!

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