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Paradigma: La nada política

Manuel Avila

“Para nosotros, humanistas cristianos, en el orden político práctico la verdad y la moral señalan las coordenadas posibles de los pactos y acuerdos. No son ellas el resultado de los pactos y acuerdos” Con este pensamiento de Pepe Rodríguez Iturbe en su libro “La locura del poder” inició este texto que se refiere a la venta de Copei a las fuerzas del chavismo a cambio solo de ambiciones y piernas dobladas por la pérdida de los espacios políticos y la venta de la conciencia por la nada política.
Cuando salió la sentencia 461donde se declara IMPROPONIBLE la solicitud de revisión constitucional formulada contra la sentencia 323 de fecha 27 de agosto de 2019, dictada por esta Sala Constitucional y se designa de manera temporal la Junta Directiva Ad Hoc del Partido Nacional COPEI en el expediente 15-0860 dónde se otorga PLENOS EFECTOS JURÍDICOS a la Asamblea Nacional del Partido Copei se comete un error jurídico de grandes dimensiones, pero se beneficia al Gobierno Nacional que se apodera del Partido Copei para siempre.
Eso llevó a los copeyanos históricos a gritar “Doblaron las patas y se entregaron a las decisiones políticas de la gente del gobierno”. Eso fue lo que dijeron los copeyanos, no los copeyeros porque se sabe que los mercaderes del templo verde harán y desharán con un poder que le permitirá vender el socialcristianismo como una propuesta importante para el país. A quién le venden ese producto manido que en el tiempo sepultó los postulados de Arístides Calvaní y de José Rodríguez Iturbe para dar paso a las ambiciones milenarias de Eduardo Fernández y sus sueños de ser Presidente de la transición.
Doblaron las patas es un mensaje lanzado por los copeyanos con formación Social Cristiana que vieron de cerca cómo se entregó la nueva directiva a los mandatos del régimen, pues si no van a la mesa de negociaciones a favor del gobierno revolucionario y no solo eso sino tomar decisiones apegadas a la línea revolucionaria y solo eso. Todas esas decisiones recibirán sus ganancias pingues por debajo de la mesa, pues no es cierto que los chavistas le dan el hándicap a un grupo de “copeyeros” y no de copeyanos que en ningún momento defenderán las líneas ideológicas del Social Cristianismo. Eso no ocurrirá porque después de tener a Presidentes como Roberto Henríquez y Luís Ignacio Planas ahora el régimen autoriza una Junta Directiva que seguirá la línea de acción con el solo objetivo de buscar que Eduardo Fernández sea Presidente de la Transición.
Nada más imperfecto que meterse en el pantano de la política para ver de cerca la monstruosidad de unos partidos políticos entregados al régimen de manera grotesca a cuenta de millones de soberanos o de dólares que compran conciencia de manera fácil. Es mentira que el TSJ dictó una sentencia para lograr el equilibrio democrático y para salvar a Copei de la extinción definitiva, pues este partido histórico quedó hace rato sepultado bajo las aguas fangosas de la credibilidad nacional entró en estado de catalepsia por la conducta alocada de su dirigencia que emprendió una lucha sin cuartel ante el TSJ y ante los ojos de los venezolanos para quedar desguarnecidos ante la opinión pública nacional.
Más nunca saldrá el Partido Social Cristiano Copei del lodazall en que lo metió la ambición de su dirigencia que cayó en los brazos del proceso para terminar liquidados para siempre. Qué lástima que se hayan perdido tantos años de historia política y que se fueran de esa organización los valores fundamentales del Humanismo Cristiano que cayó en los predios de los proyectos personales y como dijo el ilustre copeyano “Pepe Rodríguez Iturbe “Pero no confundamos las cosa: el rechazo al caudillismo supone, paralelamente, la necesidad de liderazgos auténticos, socialmente reconocidos y respetados; la consolidación y el respeto interno de una dirigencia que debe ser expresión de una siempre necesaria élite política. Ni la mediocridad puede resultar la sublimación de la democracia interna o externa, ni la oclocracia de un supuesto democratismo puede ser nunca camino de auténtica democracia, ni para el partido, ni para el país. Líderes sin partido son generales sin tropa”.
En ese mundo de quedar sin generales que lideren las tropas quedó el Copei de esta era que ahora tiene figuras desteñidas al frente de una organización que para poder salir de la crisis profunda que la agobia necesita de hombres con probada moral y con argumentos importantes para convencer a la gente que esa organización estaba hibernando para volver por la puerta grande a ofrecer sus mejores esfuerzos para salvar la democracia. No ocurrió así porque ante los ojos de los venezolanos las negociaciones en el seno del TSJ son parte de los compases atarantados de un régimen que necesita de sus enemigos con las piernas dobladas para poder salir del atolladero en que andan metidos.
Si esas negociaciones a espaldas de los cuatro militantes copeyanos del país fueron una realidad no quedan dudas que veremos en la llamada mesa de diálogo a representantes de la tolda verde y en ese momento quedara claro que se produjo una entrega en comodato de la organización a las fuerzas del chavismo. Si eso no ocurre se equivocó medio país que ha seguido de cerca la caricaturesca escena verde en el TSJ que dibujó una organización que le vendió el alma al Diablo por unos cuantos bolívares. Aquí en predios verdes se acabaron los liderazgos hace buen rato porque se desfiguraron las ideas y como dijo Pepe Pérez Iturbe “Requerimos líderes con partidos y partidos con líderes. Líderes del partido con la potencialidad con potencialidad para llegar a ser líderes del país. Partidos con el respeto de la honestidad y de la capacidad que sirvan como canales para la participación ciudadana. Pero no repitamos los más graves errores pasados que fueron la matriz de la política clientelar, los liderazgos del partido no pueden estar en función de los llamados proyectos personales que más que estrategias políticas suponen proyectos nutridos de ambiciones grandes y de escaso sentido militante y del nulo compromiso con el bien común.
En ese mar de confusiones ha navegado el Copei de los últimos años que se perdió en la selva de las improvisaciones para caer en los brazos de la muerte política por su escaso seso para mirar la realidad política nacional. En ese mundo de locura política hizo el Copei de estos tiempos navegar a una tolda sin arrojo para salir de sus problemas internos y es en ese momento cuando los trapos verdes salieron a la luz pública para dejar desvestido un cadáver esquelético que se exhibe ante la sociedad venezolana como una organización eclipsada en el mar de los fracasos. Ya el Copei de los nuevos tiempos no tiene tiempo de dar un paso atrás porque le vendió el alma al Diablo por un puñado de estiércol molido. De eso se trata de ver las profecías de José Rodríguez Iturbe que se adelantó a su tiempo al dibujar la cara grotesca del futuro de Copei cuando dijo; “El encapsulamiento egoísta provoca provoca la erosión de la conciencia ciudadana, y por ello, la pérdida creciente del sentido de la historia sin el cual es imposible transitar con dignidad en la vida política y entender la elevada función en el marco de los servicios públicos.
En ese cuadro de locura cayó el partido Copei que se edulcoró con las mieles del poder chavista hasta convertirse en un colmena sin miel, pues es evidente que Copei en esas trifulcas de taberna quedó como una botella vacía mientras sus militantes tomaban caminos desconocidos en busca de su salvación política. Cuando despertaron del conflicto solo quedaban sillas vacías y un mundo seco de ideas políticas interesantes. Pero quien creería que el partido de Rafael Caldera, de Arístides Calvani y de José Rodríguez Iturbe sería un simple vertedero de basura no reciclable y por eso Pepe Rodríguez se adelantó en el tiempo al profetizar. “No puede aspirar a un serio liderazgo quien carezca de equilibrio emocional. El cinismo elevado a la categoría de orate por el culto a la personalidad de los regímenes totalitarios o de personalismo absolutista, solo engendra cínicos y aduladores”. Esa es la triste historia de la nada verde.

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