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Gotas de Alborada: Diálogo, retos 2020

ADALBERTO ORTA

    La ruta electoral está cobrando fuerza en las distintas organizaciones políticas del país, fundamentalmente en aquellas que en anteriores oportunidades llamaron a la abstención, factores del denominado G4, vale decir: VP, PJ, AD, UNT; están preparando sus respectivas estructuras para participar en la contienda del 2020.  Los altos jerarcas de estos partidos de seguro evaluaron el craso error que cometieron en dejarle el espacio institucional (Alcaldías, Concejos Municipales, Consejos legislativos) a Maduro y su élite gobernante. Lo mismo sucedió en el año 2005 cuándo abandonaron el camino democrático. Ahora toca aprender de uno y otro error. Mientras tanto, quienes integran la Mesa Nacional de Diálogo Nacional (MAS, AP, Soluciones, Cambiemos, Esperanza para el Cambio), continúan en su labor, nada sencilla, conversando con el gobierno para buscar respuestas a la aguda crisis que vivimos y que es más sentida en los sectores populares. Hay tareas pendientes: por un lado que el gobierno cumpla el compromiso de continuar dando libertad a los presos políticos y por el otro que la Asamblea Nacional aligere lo concerniente al nombramiento de los nuevos rectores del CNE. Los venezolanos tenemos esas dos expectativas que efectivamente, ambas, se originan de los encuentros de la Mesa Nacional de Diálogo. Si cada quien hace lo que le corresponda, tal vez el 2020 comience con mucha esperanza. En tal sentido, el mensaje es claro: “que Maduro abra las cárceles y libere a los presos políticos, porque en sus manos está esa posibilidad de que pasen las navidades con sus familias y que la Asamblea Nacional convoque a sesiones extraordinarias para finiquitar lo del CNE”. Otro tema que reclama la sociedad y que es justo ponerle empeño, consideración, responsabilidad y seriedad por parte de los diputados de la Asamblea Nacional, es lo relacionado “a un crédito aprobado por la CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, antigua Corporación Andina de Fomento, para el sector eléctrico venezolano”. Esto es imprescindible para Venezuela, legislen en beneficio del pueblo. Discutan Señores diputados sus historias de corruptelas internas, pero también pueden darle prioridad legislativa a esta ley que permita ejecutar esos recursos de inversión para el sistema eléctrico, que adicional y es lo resaltante: “ni el gobierno, ni ninguno de los señalados por corrupción,  manejaran esos recursos”. 
    El 2020 debe ser el año de la democracia, del sendero electoral, de votar por un nuevo cuerpo legislativo nacional, nuevo liderazgo. Una Venezuela de retos, compromisos y unidad. 
    El país urge en democratizarse de verdad; así como se le pide al régimen elecciones, también hay que echar una mirada al otro lado.  Por eso es importante, en los nuevos escenarios del desarrollo político, por venir, que la renovación pueda tocar la médula de la dirigencia de todos los factores políticos en Venezuela. El cambio que comience en la misma oposición. ¿Cuándo fue la última elección interna de un partido político para escoger sus autoridades? Todas las cúpulas políticas se creen mesiánicas, eternas y a ninguna le agrada dar paso a otros hombres, mujeres y jóvenes. No se trata de un tema generacional, sino de que cada quien pueda dar ejemplo de lo que llamamos ALTERNABILIDAD. Así mismo, es tiempo de unificar a los sectores democráticos, apartar el sectarismo, mirar al mañana con optimismo, construir una estrategia de victoria política-electoral donde todos estén representados sin exclusión de ninguna índole. Es hora de pasar la página, minimizar los  ataques y descalificaciones en el mismo campo opositor. Hay que nombrar al nuevo CNE, meterle la lupa a toda la materia legal en lo electoral y avanzar. El 2020 puede ser muy prometedor, hay que actuar en Unidad. Ese es el camino. 
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