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Paradigma: El efecto boomerang

Manuel Avila

Cuando los maestros y profesores comenzaron a emigrar en busca de calidad de vida a otras naciones empezamos a quedarnos sin los docentes que se encargaran de formar a esta generación. Un día decidieron irse los egresados de las universidades, de los pedagógicos y de las escuelas normales, pues con lo que ganaban aquí no podían vivir. Partieron a las escuelas privadas porque la miseria que paga el MPPE o las gobernaciones en bolívares soberanos no le alcanzan para comprar los alimentos y menos para las medicinas. Y hasta los profesores universitarios se quedaron sin sus cátedras porque el pago era muy malo. Ni los beneficios económicos y sociales servían para nada y eran parte del enredo en que este gobierno comunista llevó a las escuelas.
Más nunca los docentes tuvieron seguro para atender sus enfermedades y los bonos sociales que le permitían comprar algunos productos se fueron volando con la inflación. Todo se quedó en la destrucción del aparato económico nacional que destruyó la moneda hasta volverla un guiñapo.
A las escuelas privadas que pagan en dólares le llegaron solicitud de trabajo de todos los docentes nacionales y estadales, pues es evidente que el pagó de los colegios privados que es en dólares dejó tirado a un lado de la acera a los formadores de juventudes. Todo el aparato educativo empezó a morirse de a poquito porque en los hospitales más nunca volvió la prosperidad y los contratos colectivos se volvieron fugaces cuando Elías Jaua le entregó el poder educacional al destructor de la educación Aristóbulo Istúriz.
Con razón los maestros le dejaron el pelero al Ministerio de Educación y a las gobernaciones porque de verdad no pagan para que los docentes puedan vivir dignamente. Y aquellos que criticaron ayer con megáfono en mano las acciones de los gobiernos de la democracia ahora solo pueden pagar la miseria que le envía la Onapre para mantener en condiciones de pobreza crítica a los maestros del Estado. Es que pretender que los docentes trabajen para comprar una mantequilla y un kilo de queso es una locura que mantiene el aparto educativo quebrado y sin posibilidades de futuro. No entiende el Gobierno Nacional que con lo que le envía la Onapre a las regiones no pueden pagar lo que realmente merecen cobrar los maestros y por tanto no hay ni ninguna posibilidad que los educadores se ocupen de formar a los estudiantes.
Con tremenda crisis de miseria ya no hay maestros que enseñen y por eso las direcciones de los planteles le pegan mano a cualquier bachiller sin credenciales para que asista a la escuela en calidad de docente o los del equipo de Chamba Juvenil que mandó el gobierno son los que se ocupan de llevar las instrucciones a los estudiantes. Ya no tienen las escuelas públicas a ese reservorio de docentes egresados de los pedagógicos del país y que eran un lujo para formar a las nuevas generaciones, pues eran preparados para tales tareas y lograban el objetivo. Ahora cuando veo entrar a los liceos de la isla a cualquier bachiller sin los conocimientos para formar estudiantes es cuando vemos de cerca la crisis de la educación nacional. Esa es nuestra realidad que en distintas materias se está pirateando las funciones del educador y de aquel Estado Docente del que habló por años Luís Beltrán Prieto Figueroa no queda nada, pues la educación se convirtió en tierra de nadie.
Después de tener las escuelas más bellas y bonitas cuando el gobierno de Morel Rodríguez construyó 108 escuelas con todas las comodidades y hasta con aulas de informática, ahora solo se hace más bulla que una carreta vieja para la inauguración de una escuela y es el mismo tipo que dijo en la radio que Morel no había construido una sola escuela es a quien le corresponde cortar la cinta de la única escuela que cortarían en 4 años de gobierno. Esas son las cosas que hacen que la educación entre en crisis porque continuar con la tesis de que no hay dinero y que otros fueron tiempos de bonanza es parte de la torpeza gerencial de quienes ahora rezongan por las heridas que ayer quisieron propinarle al aparato educativo estadal y más si solo copian patrones y repiten como loros propuestas prestadas como “la excelencia educativa”, “las burriquitas escolares” y cualquier propuesta repetida en gestiones anteriores.
Llegar a la educación a tirar flechas al dejar las escuelas deteriorarse solas y a no resolver nada es el mejor castigo para quien ayer gritaba consignas de redención social y ahora ni un sonido sale para remediar la crisis económica y social que viven los maestros. Nada han hecho que no sea pagar los dineros que manda la Onapre porque ni ninguna obra en lo académico y en lo económico nada pueden mostrar para salvar la honrilla de su fracaso gerencial. No tienen mucho que mostrar y se le ha ido el tiempo en quejas y ofrecimientos, mientras las escuelas fabricadas en el Gobierno de Morel Rodríguez se vienen abajo en un proceso de deterioro masivo.
Ni el gobierno de Mata Figueroa hizo nada por las escuelas estadales y por lo que vemos solo ronroneos de cigarrón se escucharán en los próximos años porque hasta el seguro de asistencia médica perdieron uno maestros que ya no pueden ni siquiera ir a sus consultas porque los convenios con las empresas privadas se hicieron inalcanzables y hasta el seguro se volvió polvo cósmico. Por esa situación los docentes ya renuncian a los cargos sin importarles nada porque buscan espacios en los colegios privados o se van al exterior a realizar las mismas tareas por mejores pagas.
Llegó la hojarasca con su cargamento de miserias humanas y ahora ni a 80 días de clases se llega en las escuelas nacionales y estadales para dejar abiertas las heridas de una escuela que boquea ante la falta de alimentos, de insumos y con los salarios míseros que cobran los educadores nacionales y estadales. Ese cuadro grotesco es la realidad de una educación convertida en un cementerio de maestros que ya ni asisten a clases por carecer de transporte, por no tener ni ropa para llegar decentemente a las aulas, por no tener un sueldo acorde para subsistir en medio de la crisis y por la falta de insumos para mantener una escuela apta para la formación.
Por ahora seguimos viendo pasar el cortejo del mismo tipo que ayer gritaba consignas de guerra y ahora solo se limita a transitar los caminos pedregosos de una educación donde se arma un alboroto por inaugurar una sola escuela. Esas son las cosas que nos hablan de la debacle educativa en todos los espacios de Dios donde el efecto boomerang es el mejor castigo para quien lanzó tantos dardos y ahora nada hace.

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