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Los opositores de la A.N


ENEIDA VALERIO RODRÌGUEZ

Un año de Guaidò como Presidente de la AN. Ha jugado un protagonismo impensable y ha rebasado al régimen en materia electoral y de liderazgo nacional en la visión país. Lo ha logrado,porque mientras unos cuestionan y condenan sus actuaciones – otros- lo consideran pieza clave del cambio y la transición que viene dándose desde hace un tiempo de manera sostenida en medio de disimiles avatares.
De acuerdo a recientes encuestas, el régimen se ha desgastado producto de todo lo que ya sabemos con sobrados argumentos. Sin embargo, Guaidò sigue siendo referencia nacional con un porcentaje importante de aceptación, aunque, una fractura visible no le ha impedido mantenerse en la primera posición.
Juan Guaidò superó al régimen en este doble juego del entramado político. El gobierno no mostró rasgos de avances en materia de interés nacional. Las críticas, fueron las mismas, sobre la problemática envolventes del país. Violaciones de derechos humanos, irrespeto a la majestad política de quienes la sustentan y un desprecio profundo y cruel hacia el ciudadano, especialmente hacia los más vulnerables. A quienes, válido es señalarlo, convirtió en monigotes risibles de sus perversas ejecuciones.
La falta de políticas públicas suficientes para contener la hiperinflación y sus derivaciones socio -económicas, unido a la corrupción más delirante de compra de conciencia fue desbordada por el narcotráfico y los escándalos sobre el ecocidio en el arco minero.La entrega de la soberanía al régimen cubano y otros gobiernos implicados en oscuros manejos de nuestros recursos económicos, constituyeron episodios que desde la medianía del año hemos observado con gran preocupación.
Las sanciones internacionales tanto personales como para transacciones de cualquier índole, son situaciones nunca vistas, pero son recurrentes y abundan los personajes que cada semana impactan por la notoriedad de sus actuaciones desempeñadas en el régimen.
Cada día un escándalo sacude y estremece al anterior y así el país, ocupa sitio puntal en lo que no debe hacerse para lograr un manejo eficiente de gerencia pública.
Todo esto que hemos vivido, nos recuerda la frase reciente de Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar; “A Venezuela le será difícil explicar que ocurrió en estos 20 años”. En total acuerdo. ¿De dónde salimos para ocupar estas posiciones tan lamentables? Miles y miles de millones de dólares carcomidos por la corrupción han dejado una secuela de aridez y deterioradas condiciones humanas en la población. Con énfasis en determinados sectores etarios y sociales.
Y los líderes opositores no fijan posición al respecto. Dónde están para ayudar a recomponer lo que deba recomponerse? Dónde se fueron como furtivos duendecillos en noches atrapadas en el día a día que los deja al descubierto?
A nosotros, nos será asimismo, difícil entender a la oposición venezolana; disparatada asociación variopinta e irrepetible. Tardaremos años en digerir a conspicuas figuras de esta acartonada elite, inmersa en casos de corrupción descarada y en silencio cómplice para quien así quiera interpretar.
En la AN no vimos a un solo diputado defender el caso de Yaneth Fermín y menos respaldar a Guaidò en su valiente actuación. No hubo una frase de ninguno que rindiera un reconocimiento a la acción de la pasada semana que puede repetirse en cualquiera y cualquier día. Yaneth Fermin, estaba afectada por lo que le tocó vivir. Casi sola, en una ciudad ajena al tranquilo anochecer de las margariteñas suyas que cuando la luna se llena, le sonríe graciosa.

Fermín, tuvo el mismo epicentro de otros diputados presos y torturados y ninguno de estos, han revertido el honor del compañero de tribuna. ¿Qué pasó en ese parlamento otrora tribuna de notorias ejecuciones?

La gente, observa, sabe dónde está cada uno y que tanto hablan, para justificar lo que sus hechos le impiden. El pueblo es sabio por naturaleza aunque su comportamiento muchas veces desdiga de esta bíblica virtud.

El parlamento venezolano se convirtió en una convivencia de facciones. Cada quien, montó tienda aparte, para sucumbir en contubernio con el régimen al que sirvieron como excelentes facilitadores. Nos quedamos perplejos. Había la intuición, pero no quedó dudas; con lo visto en este tiempo de sumisión y desajustes.

Fuera del Congreso, los casos de sevicia se repitieron en muchos sectores y en organizaciones diferentes. Reinó el silencio comprometedor. Se impuso la diatriba y los” reyes del teclado” lograron un protagonismo especial a fuerza de difamación, injuria y falta de información adecuada para lograr un mínimo de seriedad en cuanto afirmaban.

Una valiosa oportunidad se perdió por culpa de muchos que juraron ser fieles a los requerimientos principistas que lo eligieron. Un desaguisado imperdonable. Tiene un precio muy alto que se facturará en su debida oportunidad.

Pero aun así como ha ocurrido en otras instancias, Venezuela, renacerá al lado de otros líderes y dirigentes que aprovecharon la oportunidad que ellos abandonaron, para consolidar un tejido social inundado de aroma variada en la dermis de cada uno y en cada paisaje y región del país demandante de mesura.

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