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Gotas de Alborada: Requiem para Nemesio Orta Rosas

Adalberto Orta

 Hermano, locutor, articulista, abogado, poeta y soñador. Un hombre digno y honesto; supo entender la vivencia de la humildad y la sencillez. Le agrado llevar la existencia en un mundo para sí mismo, aun cuando era un excelente solidario de las tertulias entre sus compañeros de luchas con epopeyas de estrellas y luceros.

  Cuando joven viajo a la URSS e hizo  estudios universitarios. Menchito, mi recodado hermano, le escribía versos de justicia e igualdad a la vida. Fue un poeta de lo utópico en el mágico ideal de una revolución que se desdibujaba de principios y objetivos precisos. El 12 de enero de 2019, hace un año; decidió en conversación con el infinito emprender los pasos al edén, allá lo esperaba con flores y sonrisas mis Padres: Nemesio y Josefa, los Hermanos: José Miguel y Daria; sumado a otros familiares y amigos que habían adquirido boletos al paraíso.  Entre sus cuadernos de soledad y misterio pude encontrarme con trazos de frases, oraciones, canciones y amoríos que llevaban un ritmo de melodías y esplendor a la libertad y al bien común. En una oportunidad me dijo que le gustaría ser constituyente, lo estimule en ese vector, los resultados no le fueron favorables matemáticamente, pero estoy convencido que le gusto apetitosamente ese reto. En las mañanas cuando pienso en mi hermano y observo el movimiento de las nubes y oigo el cantar de los pájaros en  la casa que compartimos la infancia; lo recuerdo con simpatía y belleza. Nemesio Antonio Orta Rosas, fue un gran hombre. Hizo de su ser una luz. Hubo errores, pecados, desaciertos ¿Y quién no los ha tenido?, pero su virgen del Valle los entendió y al final el Todopoderoso le perdono. Un abrazo te mando hermano, una palabra de arcoíris que lleva colores de azul y ternura de ese rojo que defendiste. Mi respeto, admiración y cariño. El Sol continúa saliendo, la mata de ciruela sigue dando frutas dulcitas y tus versos van volando al universo creador con bailes de ensueños y querencias de afectos al prójimo. Tus islas Margarita, Coche y Cubagua te bañan con ese mar bonito, salado y liberador. Nemesio Antonio Orta Rosas, Dios te bendiga. Descansa en la paz de la vida vivida que ya lograste cumplir. Me siento feliz de poder afirmar: Menchito es mi hermano. Reposa serenamente en ese vuelo de triunfo y conquista eterna que alcanzaste. Adiós hermano, adiós.  
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