a

Paradigma: ¿Qué celebran los maestros?

Manuel Avila

La celebración de los maestros es algo risible porque aún cuando es su día, nada hay que celebrar porque ese sueldo mínimo de 250 mil soberanos y un bono de cesta ticket es parte de la humillación a que someten a los hombres y mujeres que forman a los ciudadanos de este país. Eso no lo ha analizado el Gobierno que solo ve en los docentes escalones para seguir subiendo a los espacios del poder.
Todavía en Venezuela ningún gobierno ha entendido lo que ya se sabe en otras naciones que es el docente la figura más importante de una sociedad y en la medida que marche la educación, así avanzará un nación por los caminos del desarrollo. Y es que todos los ciudadanos de una República pasan por las manos de los deocentes que le enseñan desde el preescolar las nociones más elementales de la lecto escritura y las matemáticas, razón por la cual la evolución escolar del ciudadano está soportada en las primeras letras.
Esa es la razón por la cual en las naciones más avanzadas del planeta consideran al Maestro la figura más importante de una sociedad, pues los médicos, abogados, ingenieros, arquitectos, sicólogos, sociólogos, músicos, pintores, escultores y profesionales de distintas profesiones pasan por las manos de los maestros. Ante esta realidad los educadores han debido usar la fuerza crítica de los maestros de antaño, sacar la fuerza demoleadora del pensamiento de Don Luís Beltrán Prieto Figueroa, la Poderosa palabra poética del maestro Efraín Subero, el verbo caliente de Jesús Manuel Subero, la metáfora del poeta Régulo Guerra Salcedo, la palabra firme del maestro Lúis Enrique Guerra y las frases de los grandes de la educación mundial para avanzar por encima de las dificultades.No quedan dudas que son los maestros los llamados a dar la clarinada de la sublevación nacional y los elementos capaces de trasmitir ideas aleccionadoras para cambiar los destinos del país.
Por esa razón los maestros de Caracas salieron a las calles a luchar contra un gobierno que ha mancillado los derechos contractuales de los docentes al condenar a los educadores a un salario mínimo miserable y humillante que suple los beneficios de los contratos colectivos por piches 250 mil bolívares que es parte de la destrucción de la calidad de la enseñanza. Con esa idea de convertir a los docentes en ciudadanos de tercera entramos al 2020 con la tragedia educativa del siglo al someter a los educadores a salarios míseros que van más abajo de los obreros educacionales y los someten a la peor calamidad de la historia.
Por eso cuando en Caracas los maestros protestaban gritando consignas contra el régimen de turno y se enfrentaron a la policía y a los colectivos delictuales, aquí en Margarita los docentes salieron a celebrar que la Onapre les pagará la irrisoria cifra de 250 mil bolívares. Con ese pensamiento retrógrado que lleva a los docentes estadales a mantener sus sueldos de la miseria, no se puede luchar contra los mandatarios que imponen sus juegos perversos de mantener a los doentes encadenados a su propia historia de perdedores natos.La historia no le perdonará a los maestros su silencio y su limitación discursiva que los hace cómplices de una historia llena de humillaciones y maltratos.
Nada tenían que celebrar los docentes y para romper el cerco de la inconformidad han debido sacar la casta de guerreros para imponerse por encima de las limitaciones. Esa es nuestra línea de combate porque los dueños del juego saben muy bien que el maestro nunca puede caminar sumiso ante el paso arrollador de los enemigos del progreso. Por eso la diferencia fundamental entre los docentes de distintas partes del país es abismal porque los docentes de otras regiones mantienen su espíritu combativo en estos días de luchas por la dignificación y aquí en Margarita los mismos gremios se perdieron en la inmensidad de una celebración que solo premia a la Onapre la única pagadora del país.
Insisto que nada hay que celebrar ante la miseria económica que perciben unos docentes cuyos sueldos no alcanzan ni para comprar un cartón de huevos y se atreven a realizar fiestas que son pan para hoy y hambre para mañana. Me imagino el ratón moral de los docentes que estuvieron en una celebración que solo dejó la estela de miseria regada por las calles del silencio. Tener el coraje de celebrar la calamitosa situación a que somete la Onapre a los educadores es una falta de respeto contra la dignidad del docente y condenar al educador a la peor desgracia de sus días.
Por otra parte el reclamo de las contrataciones colectivas para mejorar la calidad de vida de los docentes es parte del impulso de unos legionarios de la educación que no terminan de ver que las luchas de calle dadas en Caracas son parte del impulso que traen los docentes para conseguir sus beneficios. No es justo que en la Plaza Bolívar de Caracas los colectivos con bombas y excrementos arremetieron contra los educadores para evitar la protesta de los maestros caraqueños y aquí en Margarita un escocés y un tequeño masrcó la diferencia con Caracas. Ahí es donde hay un salto atrás cuando en la capital los maestros dan la cara y aquí en la isla un grupito de docentes celebraron en un acto sacramental no se que cosa de los beneficios que solo ellos saben de donde perciben. Es injusto que mientra el magisterio se enfrenta a los colectivos en los alrededors de la Plaza Bolívar, aquí en la tierra de Don Luís Beltrán Prieto Figueroa los efluvios de Baco marcaban la pauta en momentos cuando nada hay que celebrar, como dijo Efraín Subero “Es la miseria la que juzga al mundo. La miseria es la que lo juzga en el tiempo y la que lo juzga en la eternidad, que juzga a cada uno según como se comportó frente a ella”.
De verdad que no sé que papel jugaron los gremios docentes en la celebración de La Asunción, pero ese contraste con la lucha que se dio en Caracas es parte de la perdida del rumbo de quienes no entienden que nada hay que celebrar. Esa es la verdad del tamaño de un templo que la única consigna es luchar contra el régimen para dignificar el salario docente, pues es evidente que son los docentes las personas más importantes de una sociedad porque son los formadores de juventudes y están sometidos a las peores calamidades por instrucciones del Gobierno Nacional. No hay más ciego que el que no quiere ver y en la celebración de Nueva Esparta se dejó bien claro que el pan y circo es lo resaltante en una sociedad donde parece ilógico que la gente solo piense en el poder y en más nada.
Venezuela hace aguas por todas partes y la realización de fiestas y saraos parece ser la consigna de una sociedad acostumbrada al disfrute y la chanza, pues es evidente que hay momentos para celebraciones y momentos que la historia te obliga a guardar tus recursos para poder seguir avanzando en medio de esta crisis.Es la hora de los maestros como forjadores de destinos, como constructores de futuro y sobre todo como los elementos claves para formar las nuevas sociedades. Lo que si no se puede aceptar es que los descendientes de la casta guerrera de margariteños ilustres estuviesen el 15 de enero celebrando no se qué, pues como dijo Efraín Subero, el maestro normalista “Quisiera poder decirles, a ellos, los dichosos: antes de que sea demasiado tarde, despierten, despertemos, porque en realidad, serán, seremos juzgados y condenados por esa miseria desdeñada de todos”.

Difunde está información
Compartir con:
Califica este artículo

lahoradigitaldiario@gmail.com

Sin comentarios

Deja un comentario