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Ventana margariteña: La ciudad ¿En avance o deterioro?

Oscar Nárvaez

Durante siglos La Asunción ha sido punto de referencia por su historia, costumbres, tradiciones y toda una serie de factores influyentes que la hacen única. Cuando hablamos de la capital del estado Nueva Esparta tenemos una cita obligada con sus ciudadanos ejemplares, ilustres hombres y mujeres que han aportado grandemente al desarrollo de la región y el país. Tristemente esas grandezas y virtudes en los últimos años han ido mermando de la mano de sus gobernantes y conciudadanos. El daño al patrimonio histórico cada día es notable y son muy pocos los que alzamos la voz en contra de los destructores de la esencia que arropa a nuestra ciudad, esa que se niega a morir como acentuó Efraín Subero; palabras vigentes en el corazón de quienes la aman y defienden. Hago un paréntesis para dejar claramente mi posición de No estar en contra del avance, sino de los que destruyen el alma pura de calles y callejones, elevando fortalezas en el casco histórico que rompen con las fachadas coloniales. Alarmante es que no existe control de dichas estructuras, las casas que en algún momento fueron de notables asuntinos, hoy en día son de foráneos que apuestan al desarrollo de la ciudad, pero que quizás por la falta de información y regulación, dañan la columna vertebral de la cuna histórica de Margarita. Estamos de acuerdo con innovar la imagen turística de La Asunción, pero esta se debe producir con sumo cuidado, de manera que no afecte el patrimonio histórico atesorado hasta nuestros días.

Es importante volver a las aulas del conocimiento a impartir cátedra a nuestros niños para la defensa y amor por La Ciudad, conservar el legado de aquellos que dieron su vida por impulsarla a nivel nacional e internacional es tarea inexcusable de los ciudadanos y estamos en el deber ineludible de engrandecer lo que se nos ha conferido por ser sus hijos e hijas.

¿Donde estarán los que dicen amarla pero no se les ve en su defensa cuando la están lastimando? Esperemos que esos soldados no tarden mucho en sacar las armas de custodia para frenar todo el daño ocasionado, porque después podría ser muy tarde. Mientras tanto yo seguiré desde mi estancia custodiando a mi Ciudad con las armas del conocimiento y atento al devenir de las tropas realistas con caretas de patriotas.

Asentaría Óscar Yanez con su frase “Así son las cosas”

Cambio y Fuera…

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