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El Mamey y sus personajes populares, una época

José Rodríguez Suniaga*


Los mameyeros disfrutábamos con las ocurrencias de nuestros personajes populares. Lo asumíamos como nuestros y nos identificábamos con ellos. Eran parte fundamental del regocijo pueblerino de los últimos 60 años.
En la década de los 50 nuestra comunidad vivió las parrandas de uno de los máximos exponentes del que hacer cultural y tradicional como lo fue Félix Torcat, el Pellito de la alegría decembrina y las mejores diversiones que conozcan los pueblos asuntinos y margariteños en general. Recordamos a Carmen Felicia Figueroa, la Bartola Cacaíto de nuestro afecto. Luis Obando, el King Kong que de niños nos hacía portarnos bien y comernos toda la comida. Juan Figueroa, el Juan Boquinete que tanta calentura nos hizo pasar a la hora de cargar el agua de la pila. José Espinoza, el José Ñeco experto en el arte de los fuegos artificiales. Julián Figueroa, el Julián Tetón reconocido artesano, nuestro artista ingenuo por excelencia. Jesús Salazar, el Chulero o queriquita e raya de nuestro afecto sinceros, rey del sancocho criollo. Beltrán Montaño, el Tango de la polifónica voz y copiloto de las funerarias, Francisco Núñez, El Tejano, farandulero que vivía dividiéndolo. Oswaldito Figueroa, el de Papabucho y Trina, quien a pesar de su disfuncionalidad nos alegraba la vida. Jesús Obando, matarife de nuestro mayor respeto y afecto sincero. La Muda, la reina de la máquina de coser, Adonay Larez, personaje circunspecto que tanto miedo nos causaba. José Ramón Figueroa, Moncho el de Petrica o El Nuevo, quien altaneramente se atribuía cargar y cuidar a gran parte de la muchachada de la época. Carlós Rivas, El Cabuya, quien nos hacía materializar los episodios de las películas vaqueras. Melchor Figueroa, el silencioso. Manuel Obando, El Candelita de las más atravesadas y chistosas ocurrencias. Picho, el de los cortes totumeros. Carlitos el de Nasta, el del miedo a los carajitos. Modesto “mata pavos” Figueroa, el de las inverosímiles inventivas. Miguel Figueroa´, el Mago Audin II. Rafael Figueroa, El gran Palagar.
Nunca podremos olvidar las templadas peleas protagonizadas por Edelmira Carneiro, Petra, Ignacia y Juana Machanga Figueroa, Pepa Salazar, Mireya González, Julia y Chochon Figueroa, entre otras. Insultos con una carga graciosa y profunda ocurrencia salían de las bocas de cada una de ellas. Batallas campales que se extendía por varios días.
Y por si aún fuera poco, a ellos le agregamos las ocurrencias de Chuito Trinquete; las rimas culeras de Churo; la silenciosa figura de Cayetana; el “a tu madre “de Beltrán Alondra; la sorpresiva conducta de Bursa; el verbo encendido de Rosa Navarro, La Bombero; la polifonía alborotada de Melania; la picardía y gracia de Marcelina la catira; el vagabundeo de Monchin; el martilleo de Cambia Luz. Y por último, los venidos de otras latitudes, Julián el tuerto, Moncho el gato, Félix el ciego, Lalo el loco, y más recientemente, Amparo la echa humo, marera proveniente de La Sabana de Guacuco quien a piedra limpia nos coleaba ante nuestro persistente llamado de ECHAHUUUMOOO.
*Sociólogo, Docente Universitario y Articulista.
Cheitocarobo1957@gmail.com

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Comentarios
  • Hola cheito.. de parte de lao, faltó del mamey Victoria La Taca.. y foráneos el aviador, Tomás araña, cazón.. y Gracias por esos recuerdos..

    07/03/2020

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