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La farsa soberanía


Por Antonio Ledezma.

Los dictadores cubanos que han secuestrado a los habitantes de esa isla caribeña, se ufanan de ser los defensores, a ultranza, del manoseado y traicionado principio de soberanía. En esas falsedades son verdaderos expertos. Simulan con una naturalidad creíble ante los incautos que se deslumbran con sus imposturas. Pero como “la mentira tiene patas cortas”, ya se les atrapa en el engaño con el que persisten en desvirtuar los valores y principios de la democracia.

El caso de Venezuela es realmente patético. Nuestro país está reducido a una simple colonia controlada desde La Habana. Vemos como “el protectorado” está en pleno desarrollo. Nos preguntamos, con un inmenso pesar, ¿puede ser soberano un país cuyos alimentos deben ser importados, prácticamente, en su totalidad? Por supuesto que no. Pues bien, esa es la realidad imperante en una Nación con una extensión territorial de más de 900 mil kilómetros cuadrados. La razón está a la vista de todos. Padecemos de un régimen personalista que sólo busca preservar el poder, aún a riesgo de que desaparezcan las instituciones que sólo, cuando existen y funcionan independientemente, permiten hablar con propiedad de democracia. Desde que Chávez asumió el poder, se dedicó a desmantelar la red de empresas agrícolas que producían porciones importantes de alimentos. Incluso, nos autoabastecíamos y quedaba para exportar, por ejemplo, arroz y café. Ahora lo que hay es toneladas de ruinas después de ese deslave de invasiones y asaltos a la propiedad privada.

¿De cuál soberanía pueden hablar quienes entregaron nuestro Esequibo? Ahí está esa porción territorial cedida mansamente, simplemente porque Fidel Castro le pidió ese regalito a Chávez.

¿Y las guarniciones militares? También perdieron la soberanía. Es público y notorio que son jefes cubanos los que mandan en los cuarteles, dejando el decoro de los oficiales de la Patria, reducido a guiñapos de vergüenzas. ¿Ah, y las fotos? La primera y más destacada fotografía colgada es la de Fidel. ¡Qué pena!

¿Y quienes mandan en las dependencias de identidad? También es más que descarado el control de funcionarios de origen cubano en las oficinas donde se tramitan pasaportes y cédulas de identidad.

¿Y qué me dicen de la soberanía en el Arco Minero? La soberanía se la chuparon los garimpeiros, junto a efectivo del ELN, de la FARC y de Hezbolá. En los estados Delta Amacuro, Amazonas y Bolívar, corre la sangre sobre el oro que negocian en los mercados negros a costa de nuestras riquezas minerales y forestales.

¿Y dónde dejamos a PDVSA? Pues bien, también la quebraron porque había que entregarle petróleo regalado a los socios del Foro de Sao Paulo.

Esa es la historia que debe cambiar muy pronto, cuando cese la usurpación y resplandezca la libertad en Venezuela.

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