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¡A siete años de su muerte! Por Enrique Prieto Silva


¡Dantesco! Es el calificativo que se merece el acto morboso celebrado para conmemorar los siete años del anuncio de la muerte del llamado “comandante eterno”, que más que prosaico, no dejara de ser el moderno “destructor de la patria”.
Si quieren desgranar glorias en un insulso y pueril acto, más que glorias hay que transformar el sortilegio degradante en una prosa de arenga babosa como la publicada en sus twitter @MADURO y @vladimirpadrinol, quienes así expresan: babosas arengas de algunos de los llamados “chulos albanos y caribeños”, quienes, la mayoría, en su lengua “imperial”, atontaron el intelecto de los venezolanos conscientes, con el mismo tono de limosneros que usaron para engolosinar al “difunto eterno”, cuando éste desplegó su suerte de “Aladino”, para resolverles sus ajustados embrollos político económicos, surgidos desde que el “adorado eterno” desplegó la llamada “chequera petrolera”, transformada hoy, a consecuencia del absurdo, en el “pote de la limosna”.
Vergüenza ajena sentimos, cuando, a pesar de este horroroso acto, leemos: “Más allá de la solemnidad y la magnificencia con que los líderes y la militancia del chavismo se refieren al legado de Hugo Chávez, la realidad lo que muestra es la fotografía de un país en ruinas”. Pareciera, que, más que horripilante el acto, fue una vuelta de espaldas a la realidad y a la verdad. Oyendo los discursos, o mejor el conversatorio, pudimos apreciar, más que un resuello de respuesta al ruinoso país que nos dejó el antipatriota “Chávez”, un lamento público en el lenguaje del “malparido”. No otra nominación se merecen.
Pareciera, que en su hipócrita arenga, quisieran ocultar a “un territorio conocido ahora por una larga lista de registros negativos, que sirven para identificar a la nación más corrupta del continente, la segunda con más homicidios en el mundo o la tierra donde el papel tualé no existe; donde después de 17 años de “revolución”, es el país del “socialismo” menos equitativo, donde sus líderes se desplazan en Hummer y hacen mercado en Aruba, mientras el pueblo deambula de cola en cola para adquirir -con restricciones- los pocos alimentos que se consiguen”. El país de las excusas más insólitas, donde una iguana es responsable de un apagón nacional y el presidente admite que va perdiendo la guerra económica, creada por él mismo para justificar el legado del difunto.
Han surgido récords que reflejan la destrucción iniciada por el “comandante eterno”: Venezuela es el país más corrupto de América Latina y el noveno en el mundo. Hoy, alcanza la inflación más alta del mundo, que uniéndola a la alta tasa de desempleo, logramos el índice del país más miserable del mundo. Las largas colas que a diario se forman en los supermercados son un reflejo de la Venezuela miserable de 2016, y lleva tres años consecutivos en este record que conlleva la escasez de productos básicos. La caída del bolívar es tomada como anécdotas que ahora podrían considerarse un chiste, con una depreciación frente a las monedas extranjeras más poderosas, que nos llevan a la pobreza.
Desde hace dos años Venezuela ocupa un deshonroso segundo lugar entre los países con más homicidios en el mundo, según una clasificación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En solo 17 años, Caracas pasó de ser “la sucursal del cielo” a la capital donde ocurren más homicidios en el planeta, superando a varias ciudades de Honduras, El Salvador y Nigeria. 1.600.000 venezolanos, equivalente a 4,28% de la población, han emigrado durante los últimos 15 años.
Se calcula que 110 toneladas métricas de cocaína pasan por Venezuela anualmente. La falta de controles por parte del gobierno de Chávez, a las actividades del narcotráfico, se agudizó en 2005, cuando el mandatario ordenó el cese de actividades de la DEA. Hasta a Guinnes han llegado los records.
@Enriqueprietos

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