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Presagios por Manuel Antonio Narváez



“Y hacia el atardecer la paloma regresó a él, y he aquí, en su pico traía una hoja de olivo recién arrancada. Entonces Noé comprendió que las aguas habían disminuido sobre la tierra.” Así describe el Génesis el final del húmedo castigo que el furioso Yahvé descargó sobre su pueblo. Una tierna paloma con su ramita en el pico, fue el signo en el que vio Noé el inicio de una nueva era de paz y bienestar.

Desde entonces en tiempos de calamidad, cuando el sufrimiento y la incertidumbre nos llevan al límite de lo que humanamente podemos soportar, escrutamos ansiosamente cielo y tierra para tratar de identificar alguna señal premonitoria que indique el fin, o por lo menos el comienzo del fin, de los tiempos malos.

A veces el advenimiento de tiempos mejores se anuncia con signos netos e inconfundibles; pero a veces son confusos e inescrutables. En otras ocasiones nuestra mente cansada, nuestro espíritu mortificado, nos ilusionan con el espejismo de frescos manantiales cuando en realidad golpea inclemente la canícula en la desconsoladora inmensidad del desierto.

Habiendo extremado el cuidado para no confundir deseos con realidades, puedo afirmar que el reciente evento en el que la Cámara de Comercio de Nueva Esparta presentó su Informe de Gestión 2019, puede tomarse como un alentador presagio del cambio de rumbo que tarde o temprano ocurrirá en nuestro desventurado país.

Todos los discursos de los dirigentes empresariales dejaron atrás lo que Diego Bautista Urbaneja llama “el reclamo de renta” (más dólares preferenciales, más exoneraciones, más créditos blandos), para plantear que la superación de la crisis actual exige un comportamiento ético acorde con la Venezuela posrentista: la práctica de la responsabilidad social empresarial entendida como el compromiso integral con sus trabajadores y clientes, con el medio ambiente y con el destino del país. En las intervenciones asomó con claridad, aunque sin mencionarse explícitamente, el concepto de gobernanza como el esquema deseable de relaciones entre el gobierno y la sociedad civil organizada (incluida en ella, por supuesto, los gremios empresariales) para la formulación de políticas públicas.

También impresionó que la Cámara haya decidido rendir cuentas no solo ante la asamblea de sus agremiados, sino ante toda la sociedad neoespartana. En ese marco de amplitud y pluralidad se produjo una intensa, pero respetuosa, confrontación de opiniones entre el líder del Psuv neoespartano más destacado en la “praxis revolucionaria”, César “Culí” González, y los panelistas del evento.

En verdad, esa Asamblea General de la Cámara de Comercio de Nueva Esparta presagia nuevos tiempos. Amén.

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