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¡Recordando al Mestro de América!

Enrique Prieto Silva

Siempre rememoramos el 14 de marzo la fecha del nacimiento de Luis Beltrán Prieto Figueroa, nuestro insigne y nunca bien ponderado ¡Maestro de América! Tal vez, el más insigne de los venezolanos que nace en 1902, cuando comienza el virtuosismo del parecer democrático en nuestro país y tal vez el comienzo del siglo que dio cabida a los mayores cambios políticos surgidos después de las dos conflagraciones mundiales, las que a nuestro entender, es lo mas signado de cambio político después de la independencia lograda el siglo anterior.
Pudiéramos repetir el trillo de los aconteceres que nos han traído a estos avatares de la anti política, pero con el merecimiento de uno de los paladines de nuestro gentilicio educado, libre y progresista, que hizo trayectoria con su vida, preferimos edulcorar la sabia virgen de nuestros ancestros incólumes, liberándolos del daño pestilente de la torpeza militarista que sobrevino en el inicio del actual siglo, a sabiendas de que el destino de Venezuela siempre será de progreso económico y social, tal como lo acuñara nuestro ponderado Maestro.
Muchas son las razones que fundamentan esta apología, pero en rezago al mito del panegírico surgido del parentesco, seguimos nuestro avatar en la lucha por la libertad de pensamiento y culto, como es el sustrato del ideario del Maestro, de lo que no hay dudas.
Es de nuestro máximo interés este recordatorio, para vislumbrar el ideario del Maestro, contra quienes quisieron involucrarlo en esta locura gubernamental transformada en militarismo iletrado, ya que conociendo su sentir, nunca podemos imaginárnoslo imbuido en esta imbecilidad del “socialismo del siglo XXI”.
En una entrevista que tuvimos con él hace algún tiempo en la entrada del restaurant en Playa Guacuco, a nuestra pregunta de ¿por qué dicen que usted es antimilitarista?, su respuesta no deja dudas de nuestro pensar: “Yo no soy antimilitarista como engendro; me opuse a los militares luego que en 1948, fuimos traicionados por los mismos jefes militares que gobernaron con nosotros. Ellos llamaron a Acción Democrática para que participara en el golpe del 45’ y luego nos traicionaron. Desde ese momento perdí la confianza en los militares, pero recuerda que el 6 de mayo de 1961, cuando por disposición transitoria de la Constitución aprobada el 23 de enero, se incorporaba el general en jefe Eleazar López Contreras al senado, dije más o menos lo siguiente: ‘En esta Cámara usted tendrá el respeto y la consideración que se merece por sus altas ejecutorias y porque a pesar de las ideas que nos han colocado en causas diferentes, hemos colaborado en la estabilización de la República y en la creación de un clima de concordia y de paz en este país, en donde los rencores se ponen por encima de las transitorias peleas políticas para construir una patria que siendo de todos nos pertenece a cada uno de nosotros’. Ya puedes ver, que no soy antimilitarista sino tal vez resentido contra la traición militar”.
Este recordatorio, para mantener nuestro pensar en ¡el Maestro!, ese eslabón de oro amalgamado con acero de alto tenor, que en esta fecha nació para la defensa de un verdadero sistema democrático; ese sistema por el que tanto y siempre hemos luchado y queremos recuperar.
Sin dudas, el recuerdo de ese personaje, para quien “…cada pueblo tiene además de su raíz humana, lo que está en la conciencia de todos, transmitido por la herencia y por el medio, lo que inventaron para él, mito y leyenda…su herencia cultural”; para quien el pueblo lucha enfrentado al “…muro hecho de amor…”, donde “…la argamasa es sangre pura del pueblo…” y, donde: “…sobre las almenas ondea la esperanza…”.
Un personaje retrotraído de la historia, un mago de las letras y del verbo, un pintor de libros que, como el mismo bautiza en su obra poética: “Isla de Azul y Viento”, “…es un muro largo a la orilla del mar, pintado con una brocha de pintar barcos que encontré abandonada en la playa…”. “…es un muro vivo donde se quiebra el viento y se oyen las voces de un pueblo amaneciéndose, que canta en los caminos, que llora y gime en las horas de íntima congoja, pero que ostenta la firme voluntad de seguir adelante…”. Dirá siempre: ¡Mañana será mejor¡
Es nuestra remembranza de ese maestro, de ese jurista, de ese académico, de ese filósofo político, de ese poeta, de ese pariente, que sin ambages viviera creyendo en la “Gente Emergente” y en el “Movimiento del Pueblo”. Para quien “…ese pueblo comienza a ser cuando la historia es canto en la voz de sus poetas y lección para el futuro en la voz del maestro”. Así nos recuerda, que “…la Ilíada y la Odisea anunciaron a Grecia, como la Eneida a Roma y los cantores de gesta, la Chanson de Rolan y el poema de Cid, expresan a Francia y a la España inmemorial”.
En nuestro recuerdo, vemos al ebanista esculpír ideas, alfabetos y normas, con los que quiso dar y dio al pueblo venezolano y al universo, normas y directrices en la enseñanza, en el acontecer social y en el comportamiento ciudadano. Por ello fue y es llamado ¡El Maestro de América!
Un hombre que se encontró a sí mismo. En su poema “El Hombre Inacabado” se preguntó cual Sócrates escolástico: ¿Quién soy? ¿Qué soy? Y el mismo se responde con su verso:
“En este mudar interminable
he sido tantas veces
y he dejado de ser.
Es el camino y sus recodos
el que modela el paso
aunque sea nuestro camino
y el pie señale la postura.
Seguiré siendo,
Siempre inconforme de lo que soy,
¿Cómo seré mañana?
Que mi YO me sorprenda
afirmando como quiero ser
y no como debo ser según los otros.
El hombre es un proyecto:
¡Subir, crecer hasta perfecto!
El anhelo infinito:
¡Ser es hacerse cada día!
Para exaltar nuestro parentesco y recordando a su primo hermano, su hermano y mejor amigo, nuestro padre Enrique Prieto Albornoz, concluimos con el que creemos es su más sublime poema: VIVE, dedicado al poeta Ali Lameda:
El tiempo de vivir es infinito.
El tiempo de morir es de relámpago.
¡Vive!… Para morir te sobra tiempo.
@Enriqueprietos

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