a

Grupo Francisco Esteban Gómez: Una Vivencia, Eterna Gratitud

José Rodríguez Suniaga*


Seguramente que la excelencia educativa y orgullo pedagógico de La Asunción, tiene su origen en el hecho de contar con un platel educacional de la calidad y el prestigio académico del grupo Escolar Francisco Esteban Gómez.
Esa escuela tuve el honor de estudiar todo mi trayecto de educación primaria. Periodo 1964-1969. Época de imborrables recuerdos e instancia que marca significativamente la formación académica y la profundización moral de quienes cursamos estudios durante esos inolvidables 6 años. Y ciertamente, no podía ser de otra manera por la calidad pedagógica, vocación de servicio, afán de enseñar y compromiso profesional de nuestros siempre recordados maestros: Amelis Villarroel, Trina Narváez, Isaura de Marcano, Victalia López, Ana Mercedes González, Angélica Rodriguez; Eugenia Bonillo, Verónica Larez, Conchita Gil, Filomena Acosta, Celina de Araujo, Margot Narváez, Yolanda de Rodriguez, Jesús Marcano, Zorina Fuente y de esos dos patrimonios educativos nacionales: Fiel Malaver y Faustino Luna.
Todos los de nuestra generación recordamos con afectividad a los viejos Severo Rivas Egidio Obando: Jardineros, porteros, seguridad, jefes de nuestro deposito deportivo, referees de las peleas de muchachos, jueces y umpires de los encuentros deportivos y fuentes de enlace con padres y representantes sobre nuestro comportamiento en la escuela. Los dos, solamente bastaban para cumplir todas esas tareas y, además, mantener ordenado y como un productivo huerto frutal y hermoso jardín nuestro grupo escolar.
La pulcritud del plantel, su aseo y belleza ambiental era posible y en grado de excelencia por tan solo tres mujeres: María Angélica Rodriguez, Miguelina Montaner y Carmen Estela González, extraordinarias matronas asuntinas, quienes además de cumplir a la perfección su trabajo, les quedaba tiempo para el mandao del día, para el consejo a tiempo, el regaño oportuno y amoroso y hasta para la maternal complicidad alcahueta.
En el comedor del Francisco Esteban nadie pasaba hambre, todos comíamos, inscritos o no y lo más importante, todos quedábamos satisfecho con la magnificación de los alimentos que hacían Chanita Marcano, La Tita Narváez, Apolonia Suniaga, Antonia Gil y Ñango Castillo, todas ellas bajo la guía orientadora de la ecónoma de siempre, Teresita Salazar. Estamos seguros que muy pocas personas encargadas de alimentar al prójimo cumplían mejor con las enseñanzas de Cristo Jesús, nadie mejor que ellas lo imitaron en lo de la multiplicación de los panes y los pescados, como estas Samaritanas de la bondad y el amor a los demás.
Un grupo de trabajo, difícilmente llegue al éxito por sí solo, siempre necesita de un buen conductor o guía y por fortuna, el del Francisco Esteban de la época, contaba con la dirección de José Rafael Marcano Gil, el Cheo de nuestro más profundo afecto y grato recuerdo. Hombre de gran sensibilidad social, amante de su profesión, defensor y promotor de la cultura y el deporte, incapaz de mezquindades, en fin, un asuntino de aquilatados méritos ciudadanos. Y por si fuera poco ese excelente equipo educativo gozaba de la responsabilidad administrativa de Doña Nuncia Villarroel, la secretaria de múltiples funciones, y del consejo orientador siempre preciso y oportuno. La maestra Nuncia, reserva moral de la Asuntinidad.
Grupo Escolar Francisco Esteba Gómez, una vivencia y mi eterna querencia y gratitud.
*Sociólogo, Docente Universitario y Articulista.
Cheitocarobo1957@gmail.com

Difunde está información
Compartir con:
Califica este artículo

lahoradigitaldiario@gmail.com

Sin comentarios

Deja un comentario