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Paradigma: Vientos borrascosos

Manuel Avila

Una de las tragedias más grandes del ser humano ha sido atentar contra los valores de una sociedad que se cuece en su propia salsa de antivalores que se soltaron desde hace tiempo en una especie de burrundanga criminal contra una sociedad vuelta papillas en medio de la satanización del hombre. En medio de la pandemia y de la hambruna que se colectiviza progresivamente hasta ver la muerte en las calles más por inanición que por el virus, encontramos la irracionalidad de seres sin alma que atentan contra las creencias de los venezolanos. No se concebía que le robaran los milagros a la Virgen, que se llevaran de la iglesia los bienes de la fe cristiana y eso ha venido ocurriendo en el tiempo desde que le sustrajeron los milagros a la Virgen por un puñado de oro. Esa es nuestra realidad que la hemos sorteado con orgullo porque seguimos apostando al ciudadano y no a la bestialidad que muchos orangutanes de la maldad cargan sobre sus hombros por siempre. Ya se habían llevado las prendas de la Virgen en una oportunidad para saciar sus miserias humanas y posteriormente ocurrió un segundo incidente que mostró la voracidad humana por el oro que s eha vuelto en la perdición del ser humano que deja atrrás las creencias religiosas, la pasión por la Virgen del Valle y el apego de toda una colectividad a la milagrosa imagen de la espartanidad. Estas han sido los tiempos de destruir bustos y estatuas, de pintar con sapolín los bustos en las plazas públicas y donde quitaron estatuas y degollaron imágenes importantes para la historia y la cultura insular.
Eso había quedado atrás con sus fisuras de lo humano y la degradación del hombre para borrar las huellas de la tragedia humana y convertirlo en polvo del camino. Pero esa realidad volvió a florecer cuando en medio de la pandemia que azota la humanidad con muertes a granel que socavan la fortaleza humana y los obligan a refugiarse en la fe, aparece de nuevo la maldad de seres sin alma que agreden de nuevo a la sociedad con impulsos vitales que retumban como un corazón que se muele de a poquito por la carencia de afectos. En la oscuridad de una de estas noches de tristeza que azotan a la realidad venezolana salieron de la oscuridad unos seres sin alma a maltratar de nuevo a la Virgen Marinera con la basura de sus afectos desperdigados por los caminos del infierno.
Volvió la perversión a invadir los cimientos de la sociedad margariteña con sus desvastadores insultos contra una sociedad margariteña que ha visto los peores ataques contra las creencias y las tradiciones de un pueblo. Sin dudas que la sociedad ha relinchado para soportar los embates de los huérfanos de valores que atentan contra la religiosidad de nuestra gente. Por eso cuando me enteré que habían manchado de pintura las obras pictóricas del artista maturinense Moisés Paredes Regardiz, solo me quedó hacerme la señal de la cruz para perdonar a los vándalos sin alma que jugaron carnaval con pintura para irrespetar al pueblo margariteño. Ver esas obras de arte al aire libre empatucadas de pintura deja un lenguaje silencioso de la ira de los desadaptados que dejan su mensaje a la gente sobre sus apetitos del odio contra una sociedad enferma de sadismo.
La gente ha manifestado su repudio contra la acción vandálica que dejó desguarnecida la obra maestra de Moisés Paredes y que dejó manifiesto en sus declaraciones que la justicia divina se ocupará de quienes van dejando a su paso por la vida huellas negras de la maldad. Sin dudas que los esfuerzos del artista obedecen más a la fe que tiene por la Virgen Marinera que los cobres que recibió en algún momento a precio de bolívar devaluado y que a fin de cuentas solo son parte de los diezmos concedidos por los padrinos encubiertos de la mentira contra la cristiandad. El tema de la vorágine social que se deslizó contra la obra mural de Paredes Regardíz hay que estudiarla como fenómeno social en un mundo que envuelve en papel de regalo las aberraciones deformadas de individuos que manifiestan su odio contra el desandar humano. Sin dudas que el hombre ha ido cambiando cubriendo con sus ideologías el rechazo a cualquier manifestación artística porque para algunos seres la vida no vale nada.
Preocupante la situación de una sociedad enferma de odios mellizales que contrario a las creencias milenarias nuestras, atenta contra el desandar silencioso de nuestros pueblos con escupitajos del mal. Pero ya Peredes Regardiz lo decretó con su verbo de defensor del arte que la justicia divina se encargará de los enemigos del arte y la fe.
No quedan dudas que estamos ante los avances de una vorágine que suelta a las calles los demonios del infierno para que arrasen con todas las manifestaciones del hombre y por eso es que estamos obligados a mantenernos en oración cada día para que Dios perdone a los desalmados que se saltan de manera olímpica los linderos de la fe.
Culpables no hay y las investigaciones policiales en tiempos de pandemia son escasas porque no pareciera de gran trascendencia el asalto a los límites de la fe. Pero es parte de la dinámica de los nuevos tiempos dejar de lado esos valores del arte y de la religión porque de todas maneras serán castigados los depredadores de la cultura por la bendición divina. Hay que ver de donde vino el acto de sacrilegio contra la iglesia y la cultura porque las deformaciones de los odios son parte de una cultura arrasada por los frustrados de ayer y los poderosos de hoy, que tienen rato creando fetiches de la maldad a fuerza de empellones contra el deber ser de una sociedad mordida por cascabeles de los sueños perdidos. Creer que se están cobrando de la lujuria del pasado no viene al caso porque irradiar maldad contra la misma gente que cree en la fe porque ahora se puso de moda una ola de palerismo y creencias caribeñas prestadas es parte de saltos mentales de los cazadores de ideologías que siguen entonando canciones de Alí Primera como si el falconiano estuviese hipotecado a las locuras de los deformadores de fantasías.
A los profanadores de tumbas le dio ahora por destruir los legados del arte y la fe y veremos hasta dónde llegan los ideologizados seguidores del proceso fallido que son capaces de digerir que el plan macabro que hicieron terminó como el ensayo de Frankestein atacando a sus propios creadores. Con las obras de Paredes Regardiz está la prueba de criar cuervos es peligroso porque terminan sacándote los ojos y dejando al arte molido por los golpes de una turba atacada por anti valores que cada día respetan menos en una sociedad donde el respeto se fue de vacaciones y no regresa por ahora, pues como dijo Efraín Subero “Necesitamos con urgencia que en los venezolanos nazca una angustia, una perturbación de todos los días, un dolor de patria que sea como una especie de puntada, honda y sin alivio, que nos haga olvidar la guachafita y el olvido”.

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