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EEUU en llamas, el presidente Trump se refugió en un búnker y las luces de la Casa Blanca fueron apagadas.

La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, ha impuesto un toque de queda en vigor, que se hizo efectiva a partir de las 23.00 horas local (3.00 GMT del lunes) e incluía el despliegue de la Guardia Nacional, pero ésto no impidió que los manifestantes que desde tempranas horas se congregaron frente a la Casa Blanca desobedecieran la orden de irse.

Medios locales de EEUU han informado que el  encargado de la seguridad del presidente de EEUU, protegió en el búnker subterráneo de la Casa Blanca a Donald Trump el pasado viernes de las protestas que tenían lugar fuera del recinto.

El diario New York Times indica que el presidente fue llevado al búnker en la noche del viernes mientras los manifestantes forcejeaban con los agentes del Servicio Secreto para retirar las barreras metálicas instaladas frente a la verja que rodea la residencia presidencial.

Según la CNN, Trump estuvo en el búnker cerca de una hora antes de regresar al sector de la Casa Blanca que le sirve de residencia, mientras en el exterior los manifestantes tiraban piedras y mantenían escaramuzas con los agentes.

La situación fue tan tensa que la seguridad del presidente Donald Trump procedió a apagar las luces de la Casa Blanca, dejando todo en una inmensa oscuridad.

Los brutales disturbios que tienen lugar en EEUU vienen a raíz de la muerte de George Floyd el pasado 25 de mayo, un hombre afroamericano,  de 46 años, a manos de un policía que le tiró al suelo y lo estranguló, literalmente, con la rodilla mientras éste le decía durante los 8 minutos antes de su muerte que no podía respirar y que se estaba ahogando. Supuestamente Floyd había intentado usar billetes falsos para una compra en un pequeño establecimiento. 

El policía detenido por la muerte de Floyd, Derek Chauvin, fue trasladado de la prisión del condado de Hennepin a la estatal de Oak Park por el gran número de nuevos arrestados que se esperan en el primer centro penitenciario. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha puesto al fiscal general del Estado, Keith Ellison, al frente del procesamiento del agente, acusado de homicidio en tercer grado (por imprudencia).

Este domingo los oficiales lanzaron gases lacrimógenos durante horas para dispersar a la gente. La imagen resultante eran miles de personas tosiendo unas sobre otras en medio de la pandemia por el coronavirus.

Se trata de la ola de protestas más amplia, en extensión e intensidad, que recuerda Estados Unidos desde el asesinato de Martin Luther King, en 1968.

“Sin justicia no hay paz”, era uno de los gritos más insistentes de los manifestantes. 

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