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Más casos. Por: Williams Caballero López

 ¿Por qué razón el virus chino tardó en afectar a la población venezolana? ¿Por qué motivo vemos un alza tan abismal de los contagiados en el país? En medio de la encerrona me hago estas preguntas y empiezo a analizar las razones que nos han llevado a este punto.

Primeramente, la incomunicación vía aérea de Venezuela, ocasionada por las sanciones internacionales, la decisión de las aerolíneas extranjeras de abandonar el país y el poco interés de foráneos en hacer turismo en una nación arruinada, impidió el aumento de casos en Venezuela.

En cambio, aquellas naciones con mayor flujo de pasajeros se llenaron rápidamente de contagiados; esto por mucho tiempo fue presentado como un logro por parte de las autoridades, sin embargo la baja confluencia de enfermos se debió, en aquel instante, a la crisis política y económica venezolana.

Empero, cuando inició la oleada de connacionales regresando al país, huyendo del Coronavirus en países como Colombia, Brasil, Perú, Ecuador, y muchos más, cuando los hermanos venezolanos ya no pudieron permanecer en los países seleccionados por ellos para vivir, debido a las crisis económicas producidas por el Covid-19 o ante la agudización de la xenofobia, entonces empezamos a sentir el incremento de pacientes con el virus de origen chino.

Fue en ese momento que vimos como la curva ascendente se disparaba, cuando observamos como el virus empezaba a caminar más allá de los focos iniciales y de los contactos con los viajeros, y esto se produjo en gran parte debido a una medida de flexibilización que jamás se debió tomar en medio de la amenaza de salud pública que atentaba contra los venezolanos.

Hoy nos asombramos con las cifras oficiales de 200 ó 300 casos diarios de contagiados, hoy nos preocupamos por el crecimiento de los índices de mortalidad, por la terrible realidad de congestionamiento que se vive en los centros de salud del país, vemos con preocupación como Venezuela es uno de los países menos preparado para enfrentar una crisis de salud como ésta y el de menos recursos económicos para aguantar las consecuencias de orden económico.

Como venezolano, como ciudadano, como parte de esta sociedad a merced del hambre, de la enfermedad, de la angustia que sobrevive y crece en nuestro seno, hago un llamado a la consciencia del pueblo para que no sigan saliendo a las calles sin las medidas preventivas.

Lo mejor es quedarnos en casa, sin embargo la necesidad nos obliga a salir y al hacerlo debemos siempre llevar bien puestos los tapabocas, que cubran la boca y la nariz, debemos lavarnos recurrentemente las manos con agua y jabón, o usar alcohol por encima de 70% de concentración. Esta es la única forma de detener la proliferación de esta enfermedad que no mira edad, condición social o preferencia de ninguna índole.

Hasta que no salga una vacuna, nadie puede aventurarse a exponerse porque al hacerlo no solo está poniendo su vida en riesgo sino la de decenas de familiares y amigos, estaría multiplicando los casos y extendiendo un mal que pudiera significar una tragedia de niveles bíblicos en una Venezuela con hospitales deteriorados y desabastecidos.

En conclusión, ante el aumento de los caso no esperemos que Caracas tome la iniciativa, cada quien debe cuidarse y cuidar a los suyos, este es el camino. ¡Qué Dios cuide a Venezuela y sane a los enfermos!.

Williams Caballero López

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