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Paradigma: Así no

Manuel Avila

Con esta contradicción semántica se describe la osadía de la oposición venezolana al lanzarse al ruedo electoral en busca del eslabón perdido. Es que ir a la arena política con unos bacalaos como Claudio Fermín, Eduardo Fernández, Felipe Mujica, Henry Falcón, Timoteo Zambrano y Fernando Ochoa Antich a la cabeza de las luchas electorales es solo un saludo a la bandera. Esa es la misma cara de la derrota de los últimos años que ahora encuentra a un Capriles arrinconado, a un  Leopoldo López desconfigurado, a María Corina Machado sonando, pero alejada de la verdad y a los alacranes Bernabé Gutiérrez, al justiciero desconocido y al de VP cortejado por Mundo Prieto Silva como figuras de una componenda fatídica para el futuro de la patria. Por supuesto al Copei de Miguel Salazar arrastrado a los pies del amo y al de Roberto Enríquez lanzando cañonazos en un mar de confusión que muestran el rostro molido por la conchupancia política.

Con semejante cuadro dantesco pega el eslogan “Así no” para dar rienda suelta a la imaginación opositora que encuentra a un elector sonriente que anda tras la caza de bonos a granel y de una bolsa y caja Clap que solo sirve para fabular la hambruna colectiva de los venezolanos. Y desde el exterior una manada de políticos encabezados por Antonio Ledezma, Julio Borges, Carlos Vecchio y tantos otros que se mantienen desde la distancia haciendo fuerzas por el futuro nacional.

Movimientos sin coherencia con un Frente Amplio sin fuerzas, una mesita roja que desde los linderos de los partidos Copei, PPT, MEP y PODEMOS tienen rato entregados a los mandatos de un régimen que tejió juegos psicológicos golpeando el cerebro de una sociedad adormilada por los cereteros manipuleos de sicopatas que mueven los hilos actanciales de una comedia roja.

Por eso cuando leo y escucho a los jerárcas de los partidos emitiendo juicios alocados que aluden al acto electoral como la salvación de la patria, no queda sino reir en sus propias narices para mantener la burla nacional en medio de la crisis. Y es que ir al sacrificio electoral en medio de la pandemia es un acto de locura calculado que forma parte de la demonización de la política nacional. Es por eso que cobra fuerza la consigna “Así no” que devela las trampas electorales montadas sobre los rienes del comunismo ramplón, pues es evidente que con unos rectores parcializados, unas máquinas envenenadas, una data prostituida y un ventajismo inmenso que le da cero posibilidades a una oposición que teoriza al inventar el concepto “Unidad Superior” para acudir a un acto circense que presenta el rostro de la sociedad venezolana arrincoinada como ratones de laboratorio.

 Pretender ir a las elecciones con unos partidos políticos alacranizados es parte de las locuras de un venezolano que busca por los caminos de los sueños la fórmula para quitarse de encima una pesadilla con 22 años sobre sus espaldas. Es que ese error de la historia que se vino desde el 98 en las ancas del comunismo cubano es parte de la historia al revés de un país prisionero de sus propias locuras. Y es que nadie, sino los venezolanos somos culpables de esta pesadilla que convirtió al país en una parcela cubana en nuestra propia tierra.

La mayoría de los venezolanos que atraviesan lo senderos de la crisis con una inflación a cuestas al devaluar el bolívar y dar paso al dólar como moneda nacional y al petro como una ilusión que se pierde entre la mentira y la fábula, saben que la desesperanza no puede ser el elixir mágico para salvar a Venezuela.

Con esos argumentos se tira por la borda la salida electoral que se convierte en una utopía al poner como muro de contención a 5 talibanes que tomaron el CNE por su cuenta y lograron hacer una muralla de leones que sacaron a patadas a Rafael Simón Jiménez para quedarse con el tesoro electoral nacional. Ni un solo argumento tienen los venezolanos para ir a votar el 6D, pero la equivocada posición de sostener la tesis que por los votos es por donde va la fórmula mágica para salir de Maduro es un simpkle error de la historia.

El espejismo y los cantos de sirena son los elementos mágicos para jugar a la salvación del país y eso es lo que mantiene encerrados en la jaula de colores a los ambiciosos mortales que sueñan con ganarle por la vía de los votos a los que controlan el poder nacional.

“Así no” resulta una combinación de un adverbio de afirmación y uno de negación que dibuja en una pequeña frase la esperpéntica travesía que recorrerán los venezolanos de aquí al 6D como calvario para intentar salir de la crisis. Pero es lo único que tenemos dicen los fieles representantes de la vieja política y hasta los fracasados de la gestión gubernamental que ya parecen fetiches están deseando que pase esta tragedia para poder volver al país de la felicidad y el desarrollo. Sin dudas que los venezolanos nos equivocamos de autopista al caminar por los senderos del comunismo en un ruta que no lleva rumbo definido y es por eso que un 80% de los venezolanos se atreve a gritar a quienes se empeñan en la ruta electoral “Así no”.  

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