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HOMILÍA FIESTA DE LA VIRGEN DEL VALLE 2020

INTRODUCCIÓN

¡Muy apreciados neo espartanos, habitantes del oriente del país, y devotos de la Virgen del Valle que nos siguen a través de los medios de comunicación!

“Desbordo de gozo con el Señor” (cfr. Ps. 12, 6). Es un orgullo que la expectación y anhelo de celebración de Nuestra Señora del Valle siga intacto a pesar de las severas medidas restrictivas a causa de la pandemia. A la letra se cumple la primera estrofa del Coro del Himno de la Virgen del Valle: “Prez y gloria a la Virgen sagrada, en el Valle do reina el dolor”. El gozo de la celebración de la fiesta de la Natividad de María es más grande que cualquier restricción, que cualquier aflicción. Cada familia, cada pequeña comunidad, en Venezuela y en muchísimos sitios del mundo celebran hoy a la Madre de Dios.

Es la expresión sencilla, arraigada en nuestras tradiciones, que se fundan sólidamente en el misterio de Cristo vivo y resucitado. Con Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, la devoción a la Virgen del Valle adquiere su grandeza y esplendor y es una roca firme para cada hijo de la Madre de Dios, junto a Jesucristo.

Quiero de entrada saludar al Pbro. Emmanuel González, quien junto al Equipo organizador de la fiesta ha tenido que inventárselas para hacer posible que se celebre esta fecha tan especial. Saludo a todos los representantes de los medios de comunicación por su aporte y disposición para que cada devoto de la Virgen pueda desde sus hogares vivir y compartir esta celebración.

Quiero saludar a los pescadores que tienen a la Virgen del Valle como patrona y acompañante en sus faenas; De igual modo, quiero saludar a la Armada Venezolana en el día de su Patrona.

Consolación

En el Evangelio de la Misa de hoy contemplamos a san José desconcertado porque María su mujer, antes que convivieran, está esperando un niño (cfr. Mt 1,19). Sin duda es una situación tremenda, para cualquier hombre y cuanto más para un hombre de Dios como era san José, y para María, toda pulcra y santa, ante el sufrimiento de su esposo. El misterio de la virginidad de María, “que llevo hasta el cielo su virginidad” como dice la popular canción “Gloria a la Virgen del Valle”, se presenta en la realidad concreta de la familia de José con unos primeros acentos dramáticos.

Sufrimiento de José, sufrimiento de María; pensar qué hacer y sobre todo rezar porque no se entiende lo que pasa. Son situaciones que se repiten en la convivencia familiar: problemas que sobrevienen sin buscarlos; dificultades a veces grandes a causa de la libertad mal empleada; problemas de armonía y convivencia a causa de adicciones y vicios; inmadurez y precipitación que requieren paciencia y comprensión.

Y viene la luz de Dios, cuando una vez tomada la decisión de “repudiar a María”, es decir abandonarla para desaparecer él, José, y dejar intacto el honor de María, el Señor le dice: “No temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo” (Cfr. Mt 1, 20). “No temas”, “No tengan miedo” son frases repetidas miles de veces en la Biblia, y en boca de Jesucristo.

Estamos abrumados por la pandemia del COVID 19. Vemos como esta enfermedad afecta fundamentalmente a médicos, enfermeras y enfermeros, personal paramédico de apoyo, personal de distribución de alimentos y farmacéuticos, limpiadores, cuidadores, transportistas, efectivos de seguridad, sacerdotes, gente toda que tiene un denominador común: ante el miedo de la infección han reaccionado con precaución dando la propia vida. Aquí en Nueva Esparta lloramos la partida de insignes servidores de la salud, de prevención y del personal de seguridad.

Pido a Dios que todos seamos una de esas personas a las que el Papa Francisco se refirió el pasado 27 de marzo, en la oración en la Plaza de san Pedro: “Cuantas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras”.

La oración siempre es el consuelo de Dios, y esto lo corroboramos todos los devotos de la Madre de Dios, Nuestra Señora del Valle. ¡Cuántas veces, acudimos a su maternal protección o intercesión! ¡Cuántas veces ella  contempla nuestras lágrimas! ¡Qué paciente es nuestra Madre con nosotros!

Y la oración y el servicio son las armas vencedoras. Todos necesitamos consuelo, pero al darlo, también lo recibimos. Basta una llamada, un pequeño compartir de algo que tenemos, un gesto de comprensión con los enfermos y sus familiares, una sonrisa, etc., si lo hacemos por nuestra Madre la Virgen del Valle, Ella no hará cauce de su consolación, de su ternura, de su bondad. No lo demos por supuesto: ¡que sea un propósito concreto hoy, como regalo a la Virgen del Valle!

Quiero enviar unas palabras de consuelo y agradecimiento a los médicos, enfermeras y personal que asisten en hospitales y clínicas: ¡gracias! Se que están agotados y con muchos miedos. Necesitan más apoyo para protegerse del contagio: pido en este momento que todos pueden escucharme, ayuda para ellos: ¡son los portadores de la medicina y de los cuidados a los enfermos! “Honra al médico por los servicios que presta que también a él lo creo el Señor” (Eclo 38, 1).

El Señor está presente en su desempeño y tiene sus nombres escrito en los cielos. En los enfermos está el mismo Cristo.

CADA HOGAR UN TEMPLO

Cada hogar es un lugar sagrado. Donde está presente el amor fiel y exclusivo de un hombre y una mujer, donde está la bendición de los hijos; donde están el tesoro de los ancianos y enfermos, allí hay un lugar santo. Cada hogar es sagrado porque allí están personas, hijos de Dios, imagen de Dios, hermanos de Cristo, hijos de nuestra Señora del Valle.

En este tiempo de pandemia, esto ha sido algo importante de concientizar: la rapidez de la vida, la violencia de la velocidad, las distracciones y el afán de divertirse, muchas veces oscurecen lo importante: cada hogar es un lugar sagrado.

Para la fiesta de hoy, el dolor es muy grande. Quiero compartir las palabras del 6 de septiembre: “Nos duele mucho no celebrar en el Campo Eucarístico, no celebrar la Misa de Medianoche y la de la Aurora; no hacer la procesión vespertina del día 8. Sin embargo, este año cada hogar debe ser el templo donde se venera a la Madre de Dios, en cada casa se celebrará, se festejará. Nuestro Rosario a la Virgen del Valle será una súplica al Señor, a su Hijo Jesucristo, por nuestra patria Venezuela, tan herida y arruinada por tanta desidia y calamidad. Pediremos también para que acabe pronto esta pandemia, que asola el mundo, a Venezuela y a nuestra querida Nueva Esparta. Pediremos auxilio y consuelo para las familias afectadas por el COVID 19. Me duele mucho que el pueblo al que me debo, no pueda ir a El Valle a celebrar a la Madre de Dios; siento mucho que ni los sacerdotes ni las autoridades puedan asistir, son también del mismo pueblo que sufre.” (Carta Consuelen a mi pueblo, & 5)

¿Qué les sugiero? Recen el Rosario hoy en familia, lean el Capítulo 1 de san Mateo referente a la concepción virginal de María y el sufrimiento de san José, compartan sus historias familiares en relación a la Virgen del Valle; los que puedan aprovechen el material divulgado abundantemente en las redes de la Basílica del Valle y en diferentes plataformas.

Pero lo más importante es la conciencia de la santidad del hogar y de la familia, nos ayudará a ayudar a otras familias. Aquí en Margarita, he visto muchas manifestaciones de solidaridad ejemplares. Ama hasta que “duela” como decía la Madre Teresa de Calcuta.

Queridos Padres: la pandemia ha puesto frente a sus ojos que ustedes son los primeros transmisores de la fe. Pidan apoyo, pero no eludan esa responsabilidad. La educación en la fe, es una herencia muy valiosa que dejarán a sus hijos. Y si los engendraron a la vida, ustedes deben quizá a la par de ellos profundizar en la fe en Jesucristo que nos redimió y quien en su misericordia nos dio por Madre a la Virgen del Valle.

A trabajar

Lo anterior pone de manifiesto algo importantísimo. Los tiempos que vienen serán distintos a los pasados. En la Carta a los Romanos acabamos de leer “para los que aman a Dios, todas las cosas son para bien” (Rom 8,28). Lo que sucede será para bien, siempre que busquemos la gloria de Dios y crecer en la dignidad personal, sin dejar atrás a los más pobres y necesitados.

La religión en la familia, los principios que fundamentan la dignidad humana, se construyen en el hogar y se afianzan con la educación religiosa. Esto no es una cosa más en la vida familiar, o peor aún, algo que se delegue en otras personas sea iglesia, parroquia, etc.

 Hay un trabajo de alta calidad humana y espiritual para fomentar en el hogar y hace falta mucha creatividad para crecer en piedad, educar en la fe y traducirlo en la vida práctica.

Por tanto, es el momento de que la vocación cristiana, el ser cristiano se despliegue en la educación de los hijos, y en la práctica creativa de todos los miembros de la familia. Esto está en la base de cualquier Proyecto de Evangelización: volver a la familia, tal como sucedió con los primeros cristianos.

Tener claro la importancia de la santidad del hogar, y que cada hogar sea un templo quizá es algo que lo podemos considerar un regalo de la Virgen del Valle en este año y como uno de los frutos buenos de esta terrible pandemia.

Consideremos, por ejemplo, que una adecuada promoción de la mujer, pasa por el respeto mutuo de hombre y mujer en el hogar. Y esto es determinante en una sociedad: que la mujer tenga un lugar tan digno y respetable, lleno de pureza, dulzura e integridad como lo tiene la Virgen del Valle. Esto es vida cristiana, y imitación de la sagrada familia de Jesucristo. La santidad de la mujer por ejemplo pasa por la rebeldía de no dejarse considerar como un objeto de placeres recreativos; las primeras que se tienen que rebelar son las mismas mujeres que tienen una dignidad que a veces otros pisotean. La Virgen del Valle las ayuda. Tanto valen las mujeres que aquí en Margarita muchos de los emprendimientos a favor de los más necesitados lo sacan adelante mujeres; son muchos los hogares en los que la mujer sostiene e impulsa a los hijos. En Margarita los hijos son una bendición, y nadie considera que es un derecho el aborto para que la mujer sea libre: las mujeres se sienten orgullosas al igual que sus esposos de tener hijos. Esto es una bendición de la Virgen del Valle.

La dignidad de la mujer pasa también por un profundo respeto a los hombres de su familia. Esto constituye una fuente de armonía.

A trabajar pues. Ya estamos en momentos en los que cada creyente tiene que crecer para ser “otro Cristo”. Y la familia es el lugar del arranque: fermento y semilla en el hogar, y desde allí ayudar a otros.

CONCLUSIÓN

Estamos en momentos cruciales. El tiempo de pandemia y pos pandemia son momentos de acomodo y de buscar caminos nuevos. Jesucristo siempre es una “novedad”. Para sacar adelante un nuevo modo de vivir, un reordenamiento social más articulado y creciente; para volver a revitalizar el trabajo, para organizar la vida del país costará mucho.

Todos debemos ser actores y promotores. La fe en Jesucristo, la pertenencia a la Iglesia no da una solución inmediata a los problemas. Sin embargo, cuando nos llenamos de amor de Dios, buscamos la fuerza en la Eucaristía, y tratamos de ser íntegros y honrados, todo nuestro desempeño personal y comunitario será una piedra firma que ponemos en el camino.

La Virgen  del Valle nos quiere emprendedores, inconformes y atentos para huir del peor virus que es el egoísmo, el empoderamiento, el personalismo, el “yo puedo solo”.

Pasos en cuanto una acción de conjunto ya los está dando la Iglesia, corresponde a cada uno con la sabiduría de Dios y la fortaleza para resistir y emprender y caminar hacia adelante.

“No teman” son palabras en boca de Cristo. La Virgen del Valle será luna en las noches oscuras y sol radiante para iluminar todos los aspectos de la nueva vida que nos toca.

Como dice su himno: “La ama el nauta que el mar atraviesa, y el labriego en su pobre heredad (…) los que luchan con brava entereza; los que sufren con blanda humildad”. La amamos todos.

Llévanos a Jesucristo y cúbrenos con tu manto de amor maternal.

+Fernando Castro Aguayo

Obispo de Margarita

En el Valle del Espíritu Santo, el día ocho de septiembre de 2020.

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