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Paradigma: La magia cuenta

Manuel Avila

Cuando el Alcalde de Maneiro decidió hacer el primer pozo de agua del municipio en Curiepe estaba tocando un punto neurálgico importante para el desarrollo del Este de Margarita. No es un secreto que Nueva Esparta ha estado azotado por una crisis del agua que se ha convertido en una de las principales tragedias que condena a la isla a dar un salto atrás para ubicarse en los años 50. Entramos en la ruta del atraso con un servicio de agua proyectado a ciclos de 40 días por obra y gracia de las locuras de un régimen atrapado en la jaula de la involución y que solo apuesta al maltrato contra toda una comunidad atragantada de torpezas y locuras cíclicas.

Esas son las vainas de una revolución que se montó en la ola de la ignorancia y las locuras del salto atrás en tiempo cuando matar a un pueblo de sed no puede ser una consigna de avanzada, pues es evidente que no es justo que en el 2020 estemos peor que en 1950. Por eso cuando transitamos en medio de la pandemia por un túnel seco y sin agua, estamos retrocediendo a niveles incalculables. Este es el mismo gobierno que hizo las mesas de agua por años y donde el tema ecológico cobró fuerzas sostenida en los discursos de paja y saliva. Solo en cuchicheos de payasos teoricistas que solo hablaron pistoladas por los siglos de los siglos para no terminar aterrizando en ninguna parte es el resultado de propuestas alocadas que en ningún momento cristalizaron resultados esperanzadores para solucionar el problema del agua en Margarita.

Llegamos a creer que cuando brotó aquel chorro de agua por los lados de Valle Verde en el gobierno de Luís Herrera era el resultado final para la crisis del agua en Margarita, pero no fue así porque apenas estábamos comenzando a atravesar el desierto a pie en plena pandemia se nos vino encima la tesis de los ciclos para maltratar al pueblo. Qué gran error cometió la revolución al dejar abandonadas las hidrológicas construidas en la Cuarta República y no ponerle un toque de aceite para su mantenimiento, ese fue un acto criminal que llevó al pueblo a sufrir las inclemencias de la falta de agua.

Contar en el exterior que todavía en Venezuela estamos atrapados en una jaula con el monstruo de la sequía resulta contraproducente, porque nadie llega a creer que en la universidad de la vida no surjan aportes importantes para consolidar un movimiento ecológico que dé en la diana del atraso. Por eso los ciudadanos de esta época no contamos con los avances tecnológicos para enfrentar la dura crisis del agua que se nos viene encima como un fantasma para dejar al pueblo prisionero de su error al elegir a los revolucionarios como los salvadores de la patria.

Ha llegado la hora de la verdad que se cuela por debajo de las puertas para reclamar solución a sus servicios básicos y que sea el estado el único encargado de proyectar por los caminos de Dios la salvación de la humanidad. Pero como todo se mueve en el rumbo equinoccial de la vida, entramos en el camino perfecto para dar con los avances de las nuevas generaciones.

Retrocedimos a los tiempos de nuestros abuelos que lidiaban en las alcantarillas, pozos y pilas para tener su poco de agua en las casas para afrontar los retos de la pandemia y la crisis inflacionaria que se  cierne sobre la tierra petrolera. En esos momentos cuando la economía se resiente y la inflación se traga el dólar de un solo mordisco, entramos en la ruta de la desesperanza a reencontrarnos con la tragedia que se lleva en sus brazos el futuro de la nación petrolera.

Y volvimos a las pilas a contar cuentos de duendes y aparecidos para sembrar el terror en medio de los apagones que se cruzan cada día con las necesidades de un pueblo arrinconado por falta de gasolina para impulsar sus aspas.Por eso “el Mucho con poco” llevó a una Alcaldía como Maneiro a usar la perforación de pozos para dar respuesta a su gente sobre la calamitosa situación del agua. No se puede apostar al progreso de un estado, municipio o país si no se solucionan problemas capitales como el agua y la luz.

Por eso cuando desde Maneiro se le da la campanada al estado de perforar “el Pozo Municipal Curiepe” que con una producción de 15 cisternas diarias de agua le permite a la Alcaldía sembrar el modelo de solventar ese problema a sus pobladores y eso es parte de la magia que con poco dinero se hacen inversiones que le dan esperanzas a la gente. Pero mientras tanto el Protector vive preso de los ciclos de agua y el Gobernador sostiene que el tema del agua y la luz es solo problema nacional y por eso ni se inmuta ante tanta calamidad, sino que juega al error del contrario para ganar dividendos políticos.

Por eso se le vino Morel Rodríguez encima de nuevo con su experiencia política y su gestión exitosa para que sean los ciudadanos los que elijan a quien pueda sacar al estado adelante en estos tiempos de borrascas revolucionarias. Por eso el Pozo Municipal Curiepe inaugurado este 18 de septiembre muestra la cara nueva de un Municipio Ejemplar que avanza en medio de las dificultades para beneficiar a un pueblo que cree en el desarrollo y el avance.

Es por eso que las críticas a Fospuca se quedaron prisioneras en las oficinas de los dueños de los negocios de Maneiro y esa solución de prestar el servicio de Aseo Urbano que es competencia municipal le está dando grandes resultados a una gestión que dejó en el camino a quienes decidieron no hacer nada. Es por eso que los pobladores de Maneiro reciben cada día el servicio de aseo urbano y la gente se pregunta cómo ocurrió ese milagro? La respuesta está en tomar decisiones trascendentes que dejen atrás roscas y conchupancias porque lo importante es servirle a la gente. Por supuesto es una lección para muchos directores cosidos al sillón y congelados en la tesis de no crear y hacer magia. No es tiempo de dormir y roncar es el momento de ocupar los cargos para resolver los problemas fundamentales de la gente y echar adelante cualquier propuesta interesante para el desarrollo de los pueblos.

No solo fue el Pozo Municipal Curiepe que dejó atrás 17 años de la nada gerencial, sino que un modulo oxidado, golpeado y molido por el tiempo se transformó con magia en un modelo de la arquitectura que se exhibe como un módulo policial para vigilar el Pozo, sino para garantizar seguridad a varias zonas que rodean esos espacios de Maneiro.

De manera que decir que no se hace nada porque el Gobierno Nacional no manda los recursos es un  tema trillado que nadie acepta como un argumento, sino como una torpeza de los que nada hacen para reflotar a Nueva Esparta.

Ahí queda el Pozo Municipal Curiepe como una obra importante para Maneiro y una vitrina que exhibe el Alcalde Morel David Rodríguez y su flamante Director de Ambiente, Juan Liscano como un modelo de gerencia moderna que contradice a la generación de la desesperanza que nada hace por saltarse la tesis de no hacer nada como consigna de la gerencia inútil.

Los tiempos cambiaron y le dan fortaleza a quienes hagan gestión para mostrar al pueblo obras de beneficio colectivo que le den satisfacciones a la gente como Maneiro es luz, Maneiro es Arte, Maneiro Verde, Maneiro es agua y tantas propuestas que se están sembrando como un modelo de hacer magia para triunfar.

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