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Paradigma Aguantao por la raza

Manuel Avila

Esas frase usada por los galleros insulares se la escuché recientemente a un chavista de esos disfraces de perdidos en el espacio que protestaban en silencio cometieron el error histórico de votar por la revolución. Es que desde el momento que los venezolanos se equivocaron al comprar el producto del “Por ahora” vendido por “El Zambo de Sabaneta” como una trampa caza bobos para vender la revolución como la salvación de la patria ocurrió la peor jugada del destino que terminó entregando el país a los saqueadores de la patria.

Con la devaluación del bolívar fuerte entramos en un proceso inflacionario que demolió la moneda nacional y dio paso al libetinaje del dólar como una salida cosmética a la salvación de la patria. Nos quedamos sin moneda y en esa contradicción de la democracia aceptó el gobierno que el dólar  se impusiera con su consentimiento por encima de la basura que nos quedó de bolívar. A partir de ese momento vimos por las calles del país los billetes del bolívar tirados en los basureros, en las calles y nos quedamos sin efectivo para hacer las compras. Dimos paso al dólar y al dinero plástico como monedas de intercambio comercial para poder acceder a los mercados y supermercados. Desde ese momento los hombres del régimen ser quedaron callados y los insultos al Coloso del Norte fueron bajando sus decibeles hasta quedar como voces atipladas que solo lanzaban rasguños al aire.

En ese momento cobró validez el refrán “Aguantao por la raza” que sintetiza las calamidades y sufrimientos de un venezolano que con 4 dólares al mes es imposible cubrir la canasta básica, pues ya más nadie usó ese término para referirse a la cantidad de dinero que debía usar el venezolano para aguantar la pela por no poder comprar los alimentos para sostener a su familia. Ese refrán se refiere a que solo con raza se puede soportar el sufrimiento que aguanta el ciudadano para poder acceder a los productos de primera necesidad.

Esta sociedad mancillada por un modelo político miserable dejó a los trabajadores de la administración pública condenados a la muerte lenta por no poder adquirir los productos de primera necesidad para tener sus nutrientes. Y es que con 4 dólares el promedio de hombres de la sociedad venezolano entraron en estado de pánico al quedar sometidos a la peor pesadilla económica de la historia. No se equivocó “el Gocho”   Carlos Andrés Pérez cuando en una entrevista con Marcel Granier por RCTV se atrevió a jugar a la clarividencia con el futuro nacional. Fue capaz CAP de afirmar que con la dictadura Venezuela iba directo al precipicio y condenada a las tinieblas de la economía.

No se peló el Gocho cuando señaló que PDVSA iba a la quiebra, que vendría la crisis de la gasolina, del gas, del agua, del gas, de las telecomunicaciones y que la libertad de expresión sería parte de la muerte de la democracia. Pero fue más lejos al señalar que las instituciones del Estado se volverían organismos secuestrados y arrodillados a los pies del amo. Es que nos robaron el país para dar paso a las corruptelas más olímpicas del planeta, a la muerte de las banca privada, a la violación de los derechos humanos, a la deformación de las leyes y a la prostitución electoral al convertir al CNE en slguí del régimen.

Con estas calamidades acuestas de un modelo socialista sepulturero del futuro nacional que se perdió en el mar  para dejar al gobierno encargado de la quiebra nacional y de generar el terror como fórmula para aferrarse al poder como salida a la crisis. De esa forma los ciudadanos de la patria de Bolívar se convirtieron en ciudadanos sumisos, desesperanzados y frustrados que caminan dando tumbos en medio de la oscuridad de la noche. Más nunca Venezuela volvió a ser la misma y un pueblo sin gasolina, sin gas, sin agua, sin luz, sin seguridad y sin salud se quedó dormido en el espaldar de un autobús rojo para despertar en medio de un bullicio que solo mira por el retrovisor el regreso al militarismo burdo.

Ese “Aguantao por la raza” lo utilizan los chavistas y los opositores para justificar su triste paso por la vida y para explicar los desajustes de la Venezuela sometida a las peores humillaciones de su historia. Y es que esa especie de frase del pesimismo indica que la gente solo subsiste en medio de las calamidades porque acude a la magia, al coraje y a la buena suerte para salir de la crisis que atraviesa el país.

Más nunca el venezolano volvió a alardear ante el mundo de que eramos ricos, pues la crisis nos quitó de las manos los placeres de la vida, la buena comida, la moda y los viajes por el mundo. Nos robaron todo estos malandros vestidos de gobernantes y más nunca pudimos acceder a los buenos libros, a la buena música, a los restaurantes, a los viajes, a los carros de agencia y ni siquiera pudimos más nunca surtir de gasolina nuestros vehículos. Se acabó por arte de magia el bisteck en la mesa del venezolano, el pescado de categoría y solo las sardinas reinaron como el plato del día. Esos tipos se llevaron hasta nuestros sueños  de buenas a primera y la mudez nacional dejó sin fuerzas a una nación atormentada por sus carencias y deformaciones.

Estamos de verdad aguantos por la raza, pues hasta los chavistas que se visten de rojo en cada proceso electoral dejaron  las boínas y las banderas del PSUV para dar paso al raciocinio y al sentido común. Se acabó el fanatismo por los bonos, las bolsas de comida y la botella de ron, pues la suerte de la sociedad venezolana no podía seguir atrapada en un jaula de colores.

Qué miserables los que estudiaron los canciones de Alí Primera y más nunca la volvieron a oír porque les salpicaba en su rostro con estrofas que iban directamente a la cara de los salteadores de caminos que usaron las letras del cantante falconiano para mostrar la sed de venganza del proceso. Pero miren lo que ocurrió en el tiempo cuando al final del túnel nos estaban esperando con las ollas vacías, las cocinas sin gas y los sueldos miserables para escupirnos en la cara que se equivocó el país entero al dar ese salto al vacío para aterrizar en un estado de pobreza que somete al venezolano a la peor tragedia de su historia.

Seguiremos “Aguantaos por la raza” a la espera de un cambio de país por la vía de la elección democrática con un cambio de reglas y de protagonistas para poder salvar al país usando el voto popular, No es con esa jugada alocada de los aliados del régimen que pretenden ir a las elecciones del 6D a poner el pecho y sin ningún chance de ganarle las elecciones al régimen, pues con esas trampas montadas quienes vayan a la contienda del 6D solo harán el ridículo y nada más.                              

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