a

Paradigma: Así son las cosas

Manuel Avila

Cuando vemos a los más pobres escarbando entre la basura para poder comer y a los pensionados cobrando un dólar como pago mensual para comprar un kg de pasta o un arroz, encontramos razones suficientes para entender el fracaso de ese modelo socialista hambreador. A eso llegaron al poder para sepultar el bolívar fuerte y sembrar de pobreza el alma nacional. Dejaron atrás los cultivos organopónicos y los gallineros verticales y las ferias de comida en la Avenida Bolívar de Caracas que la sustituyeron por las bolsas Clap y los bonos bolivarianos. Con esas jugadas creyó la revolución que estaba haciendo patria y no terminó entendiendo la mega ruina nacional que camina por debajo de la tierra.

Con toda esa carga encima de sus hombros la revolución sepultó a la clase obrera y a los maestros los condenó a cobrar menos que un bedel, a un promedio de 3 dólares mensuales. Al parecer la idea está sustentada en sembrar la democracia de la fantasía en simulacros de elecciones que salpicadas de trampas y negociados legitimen un régimen que no ha podido solventar los problemas fundamentales de esta sociedad.

Es que esos 22 años fatídicos solo han dejado huellas de la miseria con el bolívar fuerte enterrado en una orilla de playa, los servicios básicos inoperativos y sin mantenimiento, el aparato educativo atrapado en las universidades cerradas y los liceos y escuelas sin maestros y profesores y con la Chamba Juvenil deformando el concepto superior de la enseñanza.

Con el dólar convertido en la moneda nacional y legitimado como el signo monetario de la Venezuela revolucionaria, se produjo un estado de confusión porque desde el imperio vienen los dólares que sustentan la alicaida economía nacional. Solo por razones ideológicas y por miedo al que dirán no acepta el gobierno la siembra del dólar y la muerte del bolívar fuerte. De esa forma se entierra bien profundo el modelo económico revolucionario y se cumplen todos los vaticinios de los economistas del país que anunciaron que con el Don Regalón de la economía nacional este gobierno no llegaría muy lejos.

Así se fue cocinando a fuego lento la debacle económica nacional con gastos a manos llenas en el momento de las vacas gordas cuando Chávez tuvo las cifras más elevadas del precio del barril del petróleo y perdió la cabeza al entregarle mucho dinero a sus aliados del Continente y de todo el planeta para que desarrollaran petroquímicas, escuelas, universidades, complejos asistenciales, culturales y deportivos.

Por esos caminos empezamos a perder altura de repente con la perdida de capitales y la entrega abusiva de regalos a los países aliados del Zambo de Sabaneta. En ese mar picado empezó a desmoronarse el futuro nacional y vinieron los recortes presupuestarios que hicieron hundir la embarcación nacional en la cienaga de Miraflores.

No bastó la entrada de tanto dinero a las arcas del Gobierno Nacional y los casos más emblemáticos de corrupción administrativa fueron tratados  con mano piadosa por parte de las altas autoridades del gobierno. Y nunca pasó nada porque ya la revolución tenía agarrado a los ciudadanos con el anzuelo de las bolsas Clap y los bonos que se entregaron a pie juntos en una especie de ceremonial de la falsedad económica. Pretender que los funcionarios públicos reciban salarios mínimos que frisan los 3 dólares mensuales y que los educadores no superen los 4 dólares es parte de la tragedia nacional. Esa es la errónea visión de mantener a la gente comiendo en la miseria y viviendo de la ruina de una patria atrapada en su propia madeja revolucionaria.

Pretender vender candidatos a diputados para unas elecciones fraudulentas cargadas de mentiras y con el trofeo de una mortadela como un obsequio  a los que cosechan la miseria como soporte de su futuro, no es otra cosa que una mofa a la democracia. Esa tesis de ir al proceso electoral en calidad de comparsa con trajes de luces y máscaras de payasos es parte de la torpeza de los opositores que le vendieron el alma al Diablo por cuatro canicas.

Creer que la idea alocada de apresurar un proceso electoral solo para sacar a Guaido de la AN es una torpeza que se pone encima a más de 82 países que le dieron la espalda al proceso, pues hasta sus aliados naturales se apartaron de la legitimación de un gobierno atrapado en su propia trampa jaula. Más allá de la fantasía electoral sustentada en un acto comicial engañoso y fraudulento que ningún país acepta como legal, los ciudadanos de Venezuela están bien claros que ir a las elecciones es parte de un error continuado de la historia.

Por esas razones electorales de pretender hacer un acto comicial fraudulento es parte de las locuras de una oposición ambiciosa que con esas condiciones electorales decidió ir a un mega fraude que terminará matando lo que queda de patria. Así son las cosas en una nación atrapada en sus locuras electorales mientras la gente se muere a menguas por falta de comida, de medicinas, de agua, de luz, de gas y de gasolina.

Bajo esa perspectiva de las elecciones ilegítimas el gobierno se tragó a los alacranes que creyeron en Bernabé de AD, a los justicieros, a los de VP y al Copei moribundo que solo negocia prebendas y apuesta a la nada política. Con tremendo chasco electoral el gobierno quedará deslegitimado ante 82 países y cada episodio lo deja malparado ante el mundo.

Así son las cosas en un país donde los figurines como Claudio Fermín, Eduardo Fernández. Henry Falcón, Capriles Radonski, Timoteo Zambrano, Manuel Rosales, Bernabé Gutiérrez y tantos otros todavía creen que los venezolanos saldrán a votar el 6D. Ya Venezuela decidió y no hay vuelta atrás. Así son las cosas.

Difunde está información
Compartir con:
Califica este artículo

lahoradigitaldiario@gmail.com

Sin comentarios

Deja un comentario