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Paradigma: Y cómo?

Manuel Avila

Y cómo le piden el voto a la gente para las elecciones del 6D? Esa es la pregunta ante la realidad de un gobierno que en 22 años solo ha arruinado al país convirtiendo al venezolano en el más pobre del planeta. La otra pregunta es Cómo lo lograron? Y la respuesta es más simple. El Presidente Chávez que llegó a tener el barril de petróleo en 133 dólares se volvió loco en el poder y para ganarse el favor del resto de los países del planeta y para ello usó los fondos del Estado para comprar conciencias en todas las naciones para que apoyaran su proyecto revolucionario. De esa forma las arcas del Estado se volvieron trizas al entregar petroquímicas a Brasil, autopistas, escuelas, hospitales, aviones, equipos médicos, helicópteros, armas y todo tipo de regalos a sus países aliados y financiando elecciones de candidatos del comunismo en todas las naciones. Por esa vía se fugaron capitales de la República y los convenios petroleros pusieron en manos de otras naciones miles de millones de barriles de petróleo que surtían y surten todavía la falta del oro negro en muchas naciones del planeta. Así nació el Don Regalón del Continente que perdió la cabeza hasta convertir a Venezuela en la Cenicienta del planeta.

No sé explicaban en otros países como el Presidente de Venezuela regalaba nuestro dinero a manos llenas como un Rey Midas cualquiera y desde hace 22 años ya los economistas y analistas políticos del país y de todo el planeta anunciaban la quiebra de las finanzas de Venezuela. A eso hay que agregarle que en medio de la emoción por la toma del poder la revolución destruyó la empresa privada y condenó a los venezolanos a depender del Estado, razón por la cual hoy en día un pensionado cobra menos de 1 dólar y un jubilado no llega a 2 dólares. No le quedó otra alternativa al Estado que condenar los sueldos y salarios a la mínima expresión al comprimir los sueldos a un píririco salario de menos de 4 dólares. Por esa razón condenaron a los venezolanos a vivir de las miserables pensiones y depender de las bolsas clap y unos bonos bolivarianos que no alcanzan ni para comprar un paquete de harina pan.

Ante esa realidad la gente se pregunta, y cómo le venderán el gobierno y los aspirantes a diputados sus candidaturas al pueblo. Eso también se responde muy fácil porque lo único que se ve en las visitas de los candidatos a las barriadas es con carretillas full de mortadelas que sintetizan el cuadro de una nación atrapada entre la miseria y la ignorancia.

Ese no fue el proyecto de país que le vendieron a los venezolanos cuando Chávez aspiró la Presidencia de la República con su “Por ahora”, pues le ofrecieron al pueblo beneficios económicos fabulosos, una educación de alto nivel, un sistema de salud adaptado a la tecnología de los nuevos tiempos, la modernización de PDVSA, tabuladores salariales adaptados a las naciones más avanzadas del globo, combate a la corrupción, remozamiento de los servicios públicos como el agua, la luz y el aseo urbano. Después de 22 años en el mando la triste realidad de Venezuela es otra. El gobierno le falló al pueblo al condenarlo a la miseria nacional con sueldos deprimentes que no le alcanzan al ciudadano para solventar sus necesidades básicas, la educación se volvió trizas en medio de un clima de pobreza generalizada que le quitó sus contratos colectivos a los maestros, el cierre y quiebra de las universidades nacionales deterioró la formación de profesionales de la República. A PDVSA la quebraron y condenaron a la ruina para siempre. El sistema de salud se volvió trizas y ya los hospitales y ambulatorios ocupan los últimos lugares en el catálogo de la salud mundial y los servicios fundamentales como agua, luz, aseo, gas son parte de la historia de una nación que lo tuvo todo. Ni se hable de la gasolina que ya es parte de la trágica historia de una nación poderosa convertida en una República bananera. Ni se diga de los tribunales, el CNE, la Fiscalía, el TSJ y todos los organismos del poder que fueron confiscados y puestos a la orden del Estado. Vino con el desastre nacional todo un proceso de deterioro de la calidad de vida y hasta el bolívar lo perdimos en el camino para dar paso al dólar como moneda nacional y dejar al ciudadano en la ruina al ganar en bolívares soberanos y pagar en dólares.

Por eso la pregunta y cómo convencerán a los venezolanos los candidatos del gobierno que solo llevan la idea de quitar a Juan Guaidó como Presidente de la Asamblea Nacional para poner a uno de los comensales del templo. Ahí está la cantinflérica posición de volver a tener el control del Poder Legislativo cuando la ANC no funcionó para los fines que pretendió el régimen. En medio de esta guachafita vuelve el gobierno a imponer unas elecciones que desde hace rato son repudiadas por los ciudadanos, por los organismos internacionales y por sus propios militantes.

Así se vino la ruina nacional sobre toda la República para encontrarnos en una situación crítica que pone sobre el tapete a un pueblo decepcionado, deseperanzado y enfermo que no encuentra cómo quitarse de encima a quienes destruyeron al país. No en balde los mismos fanáticos del Socialismo del Siglo XXI ya entraron en proceso de metastasis y sueñan con un cambio radical que desaparezca del mapa político a quienes destruyeron el futuro nacional. Solo anuncios de medidas económicas fabulosas que solo son planteamientos populistas sin sentido que implican bonos miserables y más nada porque nada recibe el ciudadano que le permita transitar con comodidad el camino hacia el provenir.

Hoy le damos razón a  los que se fueron de Venezuela buscando calidad de vida, pues es evidente que el gobierno se niega a cambiar un modelo fracasado que solo trajo miseria a tierra de Bolívar. Nadie sabe cómo darle la vuelta de campana a una realidad que le carcome el alma a la República y condena a sus ciudadanos a vivir en un ambiente de calamidad superior a naciones que no cuentan con los recursos minerales que tiene en el subsuelo esta nación privilegiada.

No es justo que el venezolano camine en este mar de miseria y lo que es peor es que el Estado no dé ninguna señal de cambios que le den esperanzas a un pueblo. Atrás quedaron todas las propuestas populistas como las misiones, los mercados populares, los cultivos organopónicos y los gallineros verticales,  los CDI, la entrega de artefactos eléctricos y solo quedaron imágenes mágicas de un hombre nuevo que nunca llegó a cristalizar alguna propuesta importante para el país.

Por eso no sabemos que ofrecen los candidatos del régimen a una sociedad que se cansó de tantas mentiras y que hoy muestran un país en franco deterioro y condenado a la ruina nacional. Nada que ofrecer, sino unas mortadelas símbolos de la miseria nacional y una clara demostración que la revolución fracasó en su proyecto de país.

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