a
Últimas Noticias

Paradigma: Silencio cómplice

Manuel Avila

Cuando un proceso electoral tan importante como elegir diputados a la Asamblea Nacional no tiene trascendencia para la sociedad es porque sabe la gente que es un  fraude montado. Pero los sordos que no le hicieron caso al mensaje del pueblo de no participar en este proceso viciado, ni caso le hicieron al silbato del soberano.

Aquí se engañó al soberano con el manejo torpe del sustantivo pueblo como un comodín para estafar a todo un país que creyó en “el Por ahora” del proyecto comunista que solo  veneno regó por el país. Es que nada se cumplió, salvo la promesa de empobercer a Venezuela, de convertir al país en una referencia de la miseria mundial y un colaborador del comunismo continental.

De aquellas promesas electorales de limpiar de corrupción la administración pública solo quedaron textos escritos que la gente no revisó más nunca porque con este gobierno se violó la Constitución Nacional hasta más no poder. Es que fueron tantas las promesas de formar el hombre nuevo y construir una nueva patria que al parecer equivocaron el molde y terminaron destruyendo la República en todas sus facetas.

Acabaron con PDVSA la insignia petrolera nacional y modelo de productividad para el mundo hasta el punto que ya ni gasolina producimos y menos aceite para motores que eran nuestros fuertes en la productividad. Por eso cuando vemos la industria más prestigiosa del planeta y la muerte súbita de la democracia más prestigiosa del Continente, solo queda persignarnos con la señal de la cruz.

Mataron a PDVSA al sacar del ámbito petrolero a los mejores profesionales formados en distntas partes del planeta y poner en su lugar a perforadores de mala vibra que nunca supieron mover las teclas del desarollo. Por esas razones la empresa estatal petrolera dejó de ser aquella fortaleza de la producción nacional y que de la noche a la mañana fue convertida por el célebre Rafael Ramírez en una bodega que entregaba alimentos y hacía viviendas para los pobres de la revolución.

Ese fiasco de empresa pasó a convertirse en un bazar de entrega de electrodomésticos que integrada por militares afectos al régimen perdió su esencia de industria de la productividad nacional. De esa forma se dañaron todos los equipos y el mantenimiento pasó a destruir la gran  fábrica de petróleo venezolano. Con la industria petrolera en manos de zagaletones de todo pelaje empezó la caída cuesta abajo que terminó en una empresa sin futuro y solo convertida en la caja chica de Miraflores.

Todo ese daño que hizo Chávez con su alocada forma de hacer política llevó a los venezolanos a caer en las redes de la pobreza por cuanto la empresa privada fue llevada al matadero por imposiciones y presiones de todo tipo que obligaron a los grandes empresarios a bajar las santamarías y a irse del país en busca de calidad de vida. De esa forma las grandes firmas del país huyeron en medio de la vorágine y solo quedaron empresas conectadas al régimen para poder sobrevivir a los embates de la crisis.

El bolívar fue devaluado intencionalmente y lanzado al basurero porque perdió su carácter de bolívar fuerte que le decretó el mesías de Sabaneta para condenarlo a la nada.  Nos quedamos sin moneda caso inédito en la historia mundial y de un día para otro los cerebros del régimen abrieron las compuertas del país para que el dólar circulara libremente y terminara de borrar del contexto económico la sombra del bolívar fuerte.

Con esa historia triste del bolívar que  fue ultrajado por los fabricantes de miseria que condenaron a los trabajadores venezolanos a ganar dos dólares mensuales, se radicalizó el modelo económico socialista y se dibujó un modelo económico dependiente de unos bonos fantasmas que aparecen y desaparecen como por arte de magia de las cuentas de cada venezolano.En medio de la crisis monetaria nacional el país cabalga en las ancas de la muerte porque no hay alguna ruta posible para salvar a Venezuela de la vorágine socialista que metió a la sociedad  en el cenáculo de la muerte.

Ahora vamos a unas elecciones de la Asamblea Nacional y ya los revolucionarios destruyeron la forma de legislar con la violación de la Constitución que les hizo creer que con la Asamblea Nacional Constituyente podían legislar por encima de los diputados electos por los votos del pueblo, terminaron empantanados porque los bichos que llevaron  a ese organismos no supieron ni hacer una ley. Por eso ahora vienen por más y para quitrarse de encima a Juan Guaidó que es reconocido por más de 62 países que apuestan a la democracia mundial solo les queda la marramucia electoral y solo eso. Ahora pretenden elegir en elecciones fraudulentas a los nuevos integrantes de la AN y van solos en la carrera porque los que se incribieron para competir con ellos solo son simple legitimadores de la falsa legislativa que se cierne sobre la patria. No me imagino cómo le quedara la conciencia a los legitimadores del régimen que el 6D serán pasados por las armas del fraude para quedar ridiculizados ante el país. De aquella frase que democracia es el voto no queda nada porque en un proceso fraudulento viciado y empañado por jugadas perversas no hay ni una sola posibilidad de salir adelante ante tan despropocionada forma de elegir.

Ese silencio cómplice que le ha dado un espaldarazo al bazar socialista de elecciones fraudulentas es la ruta correcta en este tiempo de avance de las fuerzas revolucionarias en busca de convertir a Venezuela en un Estado Comunal. Esa tesis eleccionaria no podrá con un estado que se desmorona solo y que con el dólar a más de un millón hace aguas ante la criminal jugada de pagar 2 dólares como salario mensual a los trabajadores de la República. No hay mal que por bien no venga y esa crisis económica brutal que mantiene a los venezolanos soñando con bonos miserables que llegan cuando al gobierno le da la gana es parte de la tragedia de un país condenado a la nada.

Solo nos queda esperar la reacción del pueblo ante el fraude que se avecina sobre la nación y que deja al desnudo a los depredaores de la voluntad popular. Por ahora ganan la pelea y los resultados darán la campanada de la historia, pues no hay alguna oferta económica que sirva de señuelo para convencer a los ciudadanos que es necesario votar para cambiar la suerte del país. Con ese pesado fardo a cuestas navega el gobierno que ve con preocupación que solo los alacranes que salieron de sus filas y de llinderos de la oposición apenas escucharon el silbato de los enviados del proceso.

En este acto comicial del 6D quedarán enterrados bien profundo los ilusos que caminaron de manos agarradas con el régimen con el único objetivo de relegitimar un proceso cuestionado por los testigos democráticos del mundo, pues secuestrar la voluntad popular es parte de lo malévolo de un gobierno que no ha podido en  21 años sembrar la esperanza en el pueblo venezolano. Hoy cuando la miseria es la principal siembra nacional los ciudadano seguimos soñando con una Venezuela libre y democrática.

Difunde está información
Compartir con:
Califica este artículo

lahoradigitaldiario@gmail.com

Sin comentarios

Deja un comentario