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Paradigma: Baile de difuntos

Manuel Avila

 Con 62 países en contra el régimen decidió hacer unas elecciones parlamentarias que por capricho revolucionario les convenía al proceso solo por borrar a Juan Guaidó del mapa político venezolano. Lo hicieron como han hecho todo violando las leyes y la normativa electoral para orientarse por el camino del Estado Comunal y seguir el rumbo trazado por el líder de la revolución bolivariana. No es un capricho de Nicolás o de Diosdado o de alguno que otro ideólogo del proceso, sino las líneas maestras de una revolución socialista y punto.

No se aleja la revolución de sus objetivos primigenios planteados en la conversación del Samán de Guere donde los protagonistas de tal afrenta contra la democracia se esfumaron como por arte de magia ante la viveza criolla del hombre del “Por ahora”. A todos los bailó Chávez con su verbo, sus mentiras y su habilidad para embaucar a los demás. Pero Urdaneta Hernández, Yoel Acosta Chirinos y Francisco Arias Cárdenas fueron engañados como unos niños por quien se alzó con el santo y la limosna en esa guerra contra la democracia.

Triiunfó “el Por ahora” lanzado por Chávez ante los canales de televisión en un momento político donde el bipartidismo y sus líderes llegaron a creerse inmortales porque tenían medio siglo dictando cátedra de política en Venezuela. No entendieron que venía una ola grande y mundial que buscaba sembrar en el mundo las ideas de Fidel Castro, de José Martí, del Che Guevara y que sobrepsaría con su fuerza revolucionaria a un modelo democrático que tenía rato dando vueltas en círculo. Ocurrió lo que impidieron por años Rómulo Betancourt, Rómulo Gallegos, Rafael Caldera, Raúl Leoni, Luís Herrera Campins y fue en manos del sabio Carlos Andrés Pérez que ocurrió el golpe que condenó a Venezuela para siempre. Y pensar que fueron los mismos adecos los que propiciaron tal calamidad al condenar a CAP por el error del Sierra Nevada usando a Ramón Escobar Salom como Fiscal General de la República por la afrenta del Gocho de retar a los magistrados del CEN adeco.

Cuál fue el error de CAP? Haber sentenciado a los adecos a quedar fuera del gobierno en su segundo mandato porque consideró que en su primer gobierno su mando fue un desastre. Los adecos ambiciosos siempre juraron cobrarle tal afrenta y se jugaron a Rosalinda al poner la daga en manos de Escobar Salom para dar una certera puñalada al corazón de la democracia. Ahí comenzó esta tragedia venezolana que estamos padeciendo como consecuencia de las ambiciones eternas de los adecos. Ya el gobierno de Rafael Caldera y su partido Convergencia era el último reducto de la democracia que terminó con las manos levantadas ante el virus que ya estaba gestándose en la Carcel de Yare. Y es que cuando Caldera gobernaba ya sonaban las campanas del juicio final en la cárcel venezolana y donde los mismos medios de comunicación nacional hablaban a diario del nacimiento del liderazgo que sería la condena para la democracia. Tan torpes fueron los Notables, los periodistas y los dueños de medios que regaron la simiente de la revolución aún sabiendo que estaban matando la democracia venezolana y una de las más sólidas del Continente.

Todo eso ocurrió bajo la sombra de la democracia y le pusieron en bandeja de plata a Chávez, Miquilena y José Vicente Rangel el poder nacional que siempre le había sido esquivo. Le vendieron al pueblo venezolano a un vengador que venía a limpiar las cañerías de la democracia. Prometieron combate a la corrupción, fin de la burocracia y las riquezas del país se repartirían a los más pobres. Por supuesto que esa oferta de la mentira llevaba en su mensaje el cambio de paradigma y la mentira más grande del mundo que le darían el poder al pueblo. Nos comimos las mentiras de Norberto Ceresole la Bomba Argentina que habló de la trilogía “Caudillo, ejército, pueblo”, los libros de Lucas Estrella “El Oráculo del Guerrero” y “La Rebelión de Los Ángeles” de Angela Sago, el Libro Verde de Khadaffi. Bajo ese clima de perversión ideológica que se inicio con el MVR y la unión cívico militar se empezaron a vender pollos, cebollas, tomates y papas en la Avenida Bolívar con los militares empezando a participar en política en una jugada magistral que le hizo creer a los mismos uniformados que por primera vez en Venezuela los estaban tomando en cuenta.

Vino el proceso de desmontaje de todos los poderes públicos y la colocación de piezas del entorno revolucionario en todos los organismos fundamentales de la República. El resto fue fácil porque se nombraron diplomáticos para el mundo que llevaban la tea revolucionaria en el alma, se realizaron todos los referéndums posibles y se empezó a cambiar el. traje completo a la República. La boina pasó a convertirse junto al traje de camuflaje militar en las prendas más codiciadas de los venezolanos. Todo el mundo quería ponerse una boina roja y atrás quedaron las boinas blancas y verdes del bipartidismo fatídico venezolano.

Chávez agarró el trono de la República y desde su “Aló Presidente” arrancó la ola de expropiaciones más grotesca realizadas en país alguno del orbe político. Se empezó a dar fuete a todas las empresas trasnacionales y los sacaron a patadas del país y a los empresarios e industriales venezolanos le quitaron sus pertenencias. A los medios de comunicación social los congelaron con el terror sembrado desde Conatel para matar de una vez la libertad de expresión. Es que no podían hacer más nada para mantener la libertad de expresión porque fue una campaña orquestada y planificada con todos los poderes en las manos del Gobierno Nacional. Se destruyó el aparato educativo y nos estafaron con unas misiones que fue un cuento chino que solo portaba imágenes de la mentira y de la barbarie. No quedó nada de las universidades porque fueron condenadas a morir de menguas sin recursos y sin alma. Crearon la Universidad Bolivariana y enterraron los cuerpos inertes de las principales casas de estudios del país con el terror y el olvido. Al matar la educación con las misiones de la mentira y condenar a los ciudadanos a caminar bajo los esquemas del Socialismo del Siglo XXI que en teoría formaría al hombre nuevo en una sociedad nueva ya tenían el mandado hecho porque la sociedad se fue apagando de a poquito y sus últimos suspiros los dio con la aparición de los estudiantes universitarios en las calles en peleas interminables que quedaron en el recuerdo como la etapa más complicada que resolvió el régimen a fuerza de bombas, ballenas y franco tiradores, además de cárcel, muerte y torturas para los más alzados.

Realizaron todos los procesos electorales posibles con la trampa electrónica y la picardía criolla motorizando un proceso que ha estado manchado de fraudes y robos a manos armada que tuvieron a Jorge Rodríguez y Tibisay Lucena como los artífices de los fraudes más espectaculares de la era democrática. Le robaron a los ciudadanos hasta la forma de caminar y esta sociedad de muertos andantes dobló la cerviz, enterró la dignidad y mandó el coraje de vacaciones a alguna parte del planeta. Se fueron del país los principales liderazgos dizque a hacer opsoición desde lejanas tierras y los que quedaron en tierra bolivariana fueron presos, tortutados y condenados a la nada.

Ahora cuando nos aprestamos a unas elecciones fraudulentas más, salen una cantidad de alacranes del régimen a llamar a elecciones para competir en condiciones electorales desfavorables con una data contaminada, con la presión del gobierno a los funcionarios públicos y con un sistema electrónico soportado en Smarmatic para asegurar un fraude electrónico seguro. Pero la compra de conciencias a sus hombres dentro de la oposición como Claudio Fermín, Eduardo Fernández, Henry Falcón y el resto de los conchupantes y operadores del proceso es una jugada maestra del régimen para mostrar la cara falsa de un proceso electoral fraudulento.

Esa es la razón por la que un promedio del 80% de la población no participará en una mentira que solo se la creen los afectos al régimen y cuatro políticos de vieja guardia pagados a precios altos. Lo más triste es que veteranos políticos venezolanos crean que ganarán diputados con los votos del pueblo. Ante este fraude queda la sociedad venezolana a expensas de un Estado Comunal que abre las puertas de un genocidio alimentario masivo que ve caer en las calles del país y en hogares a miles de almas que no consumen los nutrientes para aferrarse a la vida. Esa es la realidad que lleva a Diosdado Cabello a burlarse de todo un pueblo al decir “el que no vota no come”.

Con semejante burla solo queda confesarnos ante Dios y comenzar a pensar en salvarnos ante las arremetidas de un régimen que tiene como único objetivo el poder por el poder, pues de los servicios fundamentales no hay nada que buscar y de la hiper inflación ni se diga porque tenemos al dólar como moneda oficial ante un bolívar devaluado, pero lo que es peor con un trabajador condenado a cobrar menos de dos dólares mensuales para terminar de morir a los pies del amo.

Pensar que los venezolanos sobrevivirán a esta crisis ganando un sueldo que solo les alcanza para comprar dos paquetes de harina pan es una especie de crimen a una sociedad que no se merece tal fin. Esas son las mentiras fabuladas de un régimen que encontró tierra fertil en un venezolano que perdió la conciencia y enterró el coraje en el fondo del mar. No se ve futuro cercano y solo queda a los ciudadanos encomendarse a Dios para que nos consiga confesados, pues como dijo Efraín Subero “Porque en estos países subdesarrollados o permanentemente en vías de desarrollo, ser optimista es ser irresponsable . Ya no se encuentra donde afincar la esperanza. Y el idealismo está hecho de letras abstractas.

La realidad nos lleva más bien a comprender, en toda su dramática profundidad, la frase de Bolívar a Urdaneta: “Nunca seremos dichosos. ¡Nunca!

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