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Paradigma: ¿Y ahora qué?

Manuel Avila

 Se dio el proceso comicial con una votación que no supero el 16% y solo votaron en su mayoría los de los estratos C,D y E. La clase media en su totalidad se aferró a la tesis de no relegitimar al régimen y se fueron por esa ruta. Por su parte los empleados públicos y los dependientes de las bolsas claps y los bonos acudieron para defender sus beneficios miserables. Los gritos de remate por parte de los capataces del régimen hicieron aparecer unos votantes que incrementaron la ficción electoral del régimen. Pero en resumidas cuentas el proceso logró al final del día empujar para salvar la honrilla de un proceso comicial contaminado y ruin.

Por esa razón no habrá reconocimiento internacional a una pírrica votación que convierte en escuálidos a los revolucionarios. Ese calificativo otorgado a la oposición le cae al calco a los herederos de Chávez que ya no ganan elecciones con votaciones masivas, sino que llegan a la meta agotados y sin electores. En esa realidad la revolución sufre el cansancio de 22 años en el poder y empiezan a sentir el paso cansado de los años.

Pretender que los 62 países que apoyan a Juan Guaidó le den el visto bueno a unas elecciones fraudulentas es parte de la cómica de un gobierno atrapado en sus propias debilidades. Esa es una prueba de las torpezas de un gobierno que no visualiza las repercusiones internacionales  de un proceso electoral contaminado de picardías y jugadas fraudulentas. No es posible invalidar la posición internacional cuando hicieron el juego jurídico de maniatar a los partidos y entregaron las organizaciones políticas a hombres afines al régimen. Ante esa realidad el proceso comicial queda en entredicho por los pobres niveles de participación que dejan sobre la mesa las imposiciones de un gobierno que jugó duro a la realización de unos comicios corrompidos e inutiles. Pero cómo su idea central estaba enfocada en el objetivo de quitarle el poder a Guaidó como tema capital, no quedan dudas que el resto de las consecuencias terminarán perjudicando a un Parlamento que ya es desconocido por 62 países de todo el planeta.

No pudo el régimen incrementar los niveles de participación y con ese 16 % quedó en entredicha la fortaleza mayoritaria de un gobierno que convocaba elecciones y las ganaba con la fuerza de su liderazgo. Eso no ocurrió en esta oportunidad porque la mayor parte de la sociedad sufre las inclemencias de la crisis y del hambre. La gente ha pasado ciclos de calamidades durante 22 años y ha visto disminuido sus ingresos por sueldos y salarios que no superan los dos dólares, la quiebra de la salud ha llevado a la perdida de familiares por falta de atención médica y las muertes repentinas son consecuencia de la mala nutrición y la ausencia de chequeos médicos. Esa realidad lleva a los ciudadanos a vivir en un clima de desesperanza jamás visto en la historia política venezolana.

Ahí está la razón por la cual el pueblo empezó ese proceso de rechazo contra un gobierno que jamaquea la sociedad en base a imposiciones jurídicas, pero cree que está haciendo políticas sociales de gran altura al entregar las bolsas clap y los bonos bolivarianos. Con esos paquetes no puede el gobierno mantener su poder eternamente, pues es evidente que la hambruna colectiva por la hiper inflación se convierte en el núcleo de un proyecto que pretende mantener su hegemonía con propuestas sociales sin fuerzas.

Ahora cuando la nueva Asamblea Nacional inicie sus actividades en el primer trimestre del año de seguro que trazará sus políticas con el mismo plano de la ANC que se convirtió en un concierto de inutiles discurseadores que con argumentos mágicos tratarán de mostrar los cambios de país. Pero seguro estoy que más allá de las encendidas discusiones no habrá soluciones mágicas a los temas capitales del país, porque es evidente que PDVSA no tiene posibilidad alguna de reconstrucción y el tema económico encapsulado es una compleja papeleta que escapa a las posibilidades ilusorias del régimen.

Ya con el dólar como la moneda nacional y el bolívar enterrado en las aguas profundas del Mar Caribe tenemos al frente un modelo fracasado que busca salir a flote por encima de todas las cosas. Nada fácil la papeleta si tomamos en cuenta que la ONAPRE  trastocó el equilibrio salarial de los funcionarios públicos y esa jugada ejecutiva tiene como objetivo mantener a los más necesitados comiendo en las manos del gobierno. No es posible que ciudadanos fortmados en las grandes universidades del mundo y de Venezuela devenguen sueldos menores a los de un obrero y si esa es la propuesta social de la revolución es indiscutible que su objetivo es que más nadie vuelva a una  universidad a perder su tiempo para ganar miserables salarios. Eso deja claro que es mejor ser caletero en un mercado que estudiar cinco años en una universidad.

Empobrecer al país ha sido la jugada perfecta de los rojos en esta lucha por salir a flote de un trance económico que condenó a los más pobres a la nada laboral. De todas maneras la lucha sigue con orientaciones alejadas de la realidad en medio de una crisis que se suelta el moño para aparentar que estamos en una sociedad pintada de colores de la esperanza.

Ahora con AD y Copei empezando a dejar solo huellas de su historia de la grandeza nacional y con VP y PJ cayendo bien bajo en su ruta de caminar hacia el futuro, encontramos un mundo complejo que arroja resultados confusos en medio de la realidad política insular. Esa es la razón por la cual los gobiernos del mundo no aflojarán las riendas del reconocimiento al proceso fraudulento y viciado que diezmo la participación ciudadana y convirtió los centros electoraldes en espacios solitarios.

Los tiros salieron de todos lados y los que quieron elevarse por encima de las dificultades solo atacando a los candidatos de la oposición que no participaron en ese acto viciado están bien equivocados, pues todavía no le hemos visto la pringa a los reyes y reinas que en ese juego del tablero sacaron las armas para mostrar alguna la posibilidad de la victoria. Pero jugar al camuflaje para ayudar al régimen a sacar las patas del barro es una jugada torpe que muestra la cara rugosa de la política y habla de traición a la democracia.

Vendrán momentos complejos y jugadas rudas que elevarán a unos y desplumarán a otros con armas de la palabra que se llevarán por delante a los que tienen causas judiciales exhibidas en vitrinas de cristal y todavía se hacen los sordos en medio del temporal. Por eso el que tiene ventana de vidrio no le tira piedras a otros, ya que es evidente que los camuflajes no se pueden esconder detrás de las cortinas.

Enfilar las baterías contra parte de la oposición es un entrar en territorio apache a salvar a los equipos del gobierno que alguna oferta le habrán lanzado a los cazadores de fortuna. Por eso dedicar grandes centimetrajes para aniquilar la oposición es un error de la historia que los sabios de la política mantienen como arma de combate sin entender que hay que sembrar futuro para poder cosechar grandes victorias en la nueva Venezuela.

Solo le queda a la oposición la carta de la Unidad a la que tanto han apaleado con dsecisiones torpes cómo la tomada por del grupo de Felipe Mujica, Eduardo Fernández, Timoteo Zambrano, Claudio Fermín y Henry Falcón al asumir la participación como el único eslabón de la salvación nacional cuando el fraude y la trampa ya marcaban los resultados desde hace buen rato.

Eso quedó probado en Margarita cuando los adecos malos del bando del malvado Bernabé Gutiérrez cambiaron de cabalgadura al darle una pata por el trasero a Oscasr David Hernández y poner a seis días de las elecciones a Oscar Ronderos para dejar al descubierto la conchupancia de Bernabé y el régimen, pero en el mismo momento las declaraciones del diputado electo al dar gracias al Gobernador por haberlo ayudado en su objetivo de ser electo  por Nueva Esparta dejó desnudo a quien jugó al escondido cuando la gente lo vio actuar sin desparpajo. Un salto olímpico solo visto en AD partido donde cortan y pegan cabezas de manera brusca para lograr objetivos sin trascendencia. Es que ese resultado que puede significar cuando una mayoría arrasadora estará liderando las sesiones de la AN. Sin dudas que es el mismo efecto de la ANC que estuvo cuatro años legislando y no produjo una sola ley para beneficiar al país.

Ante esa realidad inhóspita solo queda confesarnos para ver pasar el ataud de la Venezuela maltratada por quienes decidieron impedir la manifestación de voluntad ciudadana por encima de todas las cosas. Al final los ciudadanos solo asistieron en un 16% al acto comicial del 6D lo que dejó en entredicho la fortaleza del régimen que usó a cinco enviados derl mal para relegitimar al proceso. Por eso el silencio y la soledad de un acto comicial sin alegría y`postrado a los pies del régimen. Lo más triste es que hoy los 5 caballitos del apocalipsis todavía declaran en los medios ded comunicación que actuaron conforme a lo que les dictó la conciencia y por esa razón partidos como Copei, AD, MAS, AP, VP y PJ que ahora están en manos del régimen ya no existen como instrumentos electorales, sino como espejismos del pasado.

Esa es nuestra realidad electoral y corresponde a los ideólogos de los partidos atacados por el régimen buscar otras vías de participación para los comicios de alcaldes, gobernadores, diputados regionales y concejales que se hagan a futuro.

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